El Día

Con la experiencia del ayer, enfocados en el mañana

¿Por qué hoy batllistas, por qué colorados?

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La política hoy tiene ingredientes desconocidos en tiempo en que Don Pepe se enfrentaba a Aparicio o Don Luis Batlle a Herrera o aun Pacheco Areco a Wilson.

Las adhesiones partidarias firmes son mucho menores que antes. Las pertenencias ideológicas suelen no estar tan claras. Los modos de comunicación de la gente han cambiado y los jóvenes viven en un mundo de redes. De modo que hoy las burbujas publicitarias pueden construir en forma relativamente rápida un candidato o bien desacreditar a quien tiene valores. Razón de más, entonces, para reclamar un lugar al pensamiento, a la razón, y aun al sentimiento (que también es parte de la política).

¿Por qué importa hoy ser colorados y batllistas? Para empezar, porque no ofrecemos una aventura. Hay un gran encanto en lo distinto, lo nuevo, lo aparentemente incontaminado, pero el riesgo está probado que es infinito. Los Fujimori, los Bolsonaro, los Trump (incluso este dentro de un partido tradicional) se encaramaron así, cuestionando todo, ofreciendo el cambio radical. Sin ningún antecedente, envolviendo todo en el encanto de la novedad. Allí están los resultados. También en nuestro país han ocurrido fenómenos efímeros, algunos muy recientes.

Podría decirse, “bueno, pero eso hoy lo ofrece también el Frente Amplio, después de tres gobiernos”. Es verdad, está claro lo que es y allí está la diferencia. Creen en la lucha de clases, no creen firmemente en la democracia y por eso Venezuela no es una dictadura… Les asusta la palabra represión y el narcotráfico internacional se nos ha instalado, montándose encima de una delincuencia nacional multiplicada. Recibieron un país en crecimiento, porque el Partido Colorado había superado una crisis con responsabilidad, y lo entregaron con 15% de desocupación y cinco años de estancamiento económico, amén de una seguridad social desfondada irresponsablemente y de un déficit que hubo que salir a manejar, aun en tiempos de pandemia. O sea, ya sabemos lo que es el Frente Amplio: una mescolanza de un socialismo incompetente con una presentación populista, basada en que gobiernen mucho más las gremiales que aquellos que eligió el pueblo.

¿Y el Partido Nacional? Compartimos un sentimiento democrático y eso nos juntó para crear la alternativa de cambio. Pero ofrecemos ideas diferentes. Ellos no creen, en términos generales, en las empresas públicas; nosotros sí, aunque reformadas, actualizadas, sin monopolios. Ellos no tienen el concepto nuestro de laicidad, respetuoso de todas las religiones, con un Estado imparcial. Ellos son nacionalistas, nosotros universalistas, porque vivimos el país desde las ideas que mueven los tiempos históricos. Ellos todavía miran al pasado desde las revoluciones saravistas o a la sociedad con la dictadura porteña de Rosas, mientras que nosotros miramos hacia atrás para rescatar la pasión reformista de Don Pepe, o el principismo liberal del gobierno de la Defensa o aun la versión popular del artiguismo posible, que fue el de Rivera, el caudillo del paisanaje, el “oriental liso y llano”. Nosotros pensamos en hombres de gobierno, en hacedores, en constructores.

El Partido Colorado es del hacer y no del gesto. Por eso hicimos el “cambio en paz”, ofrecimos a la República una salida institucional que a la nueva generación le ha permitido gozar de libertad y democracia. Y eso fue el Partido Colorado, contra viento y marea. Como ahora, instalamos en el país la idea de coalición y por eso hubo cambio.

Somos solución no problema. Esa es nuestra historia, nuestro presente y nuestro futuro. Realidad y no ilusión. Vivimos la emoción de construir, de ayudar, de avanzar siempre hacia una sociedad justa e integrada. Lejos de cualquier aristocratismo o de cualquier populacherismo barato. Representamos al uruguayo esencial, que cree en la familia y el trabajo, que cree en la libertad tanto como en el orden, en esos vastos sectores medios de la población que han sido su base y en los que tenemos que tratar de incluir a los más pobres. Como lo hicimos toda la vida.


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3 comentarios

  • Plinio

    Excelente la reflexión del Dr. Julio María Sanguinetti, pero algo que creo importante, es el comportamiento de ser Batllista, es un forma de vida, ya que la solidaridad y el esfuerzo de cumplir la orden de servicio hacia la gente que es un sentimiento y compromiso lo hacemos de nuestro propio pecuario y siempre estamos dispuestos a colobarar con el más necesitado, no sólo el estado debe ser el sosten de los más necesitados, hay buscar la posibilidad de que participen trabajen y se esfuercen por superarse, darle oportunidades para su progreso, para crear y sostener una familia que es la base de cualquier sociedad. Por este y otros motivos, ser Batllista tiene condicionantes que tal vez no todos las compartan, Libertad, Democracia, República y Orden de Servicio y Solidaridad con los más desprotegidos.

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  • Batlle La Rocca
    Batlle La Rocca

    Muy bue comentario el suyo Sr. Elias Costa. Em Partido Colorado perdió su Campo de Accion Politica desde hace un buen tiempo. Quien quiso Rescatarla fue Nuestro Jorge Batlle menospreciado por envidia y celo por el Cejas Sanguinetti. Tengo casi 90 años de BATLLISMO PURO, LEGITIMO DEL DE DO PEPE, nunca me senti Colorado porqje Rivera nunca fue santo de mi devocion porque soy Artiguista por Amor y Patriotismo. Hoy, hay personas que se esconden en el Batllismo y esta muy lejos de su Filosofua. Hay episodios recientes. Ageadezco la oportunidad de poder expresarme libremente . Deseo EL RENACER DEL PENSAMIENTO DE DON JOSE BATLLE Y ORDOÑEZ. Les saluda cordialmente, Batlle La Rocca Aguirre

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  • Elias Costa
    Elias Costa

    Releyendo aquel primer editorial del diario El Día, de la misma fecha que se menciona en diarioeldia.uy, descubro que nada tiene que ver aquellos principios con estos, ya que la imparcialidad manifiesta hoy es política partidaria, dejando de lado la ecuanimidad neutral de un medio que pretende ser reflejo de la veracidad informativa, amparándose en la sombra del pasado, pero resumiéndola estrictamente a una visión política partidaria y sobre todo sectorial.
    El Batllismno nunca fue ni pretendió ser una esfinge, el Batllismo en su época fue una herramienta política para mejorar la calidad de vida de los más humildes, respetando a los más privilegiados y, sobre todo, fortaleciendo los cimientos de la república.
    Hoy, quizás se reúnan en un boliche en algún lugar de bulevar para acá, debatiendo de la realidad de bulevar para halla, aunque nunca se atrevieron a pisar ese suelo, pretenden diseñar la vida de los más humildes y decirles como tienen que vivir, pero en realidad la mayoría de los que hablan de Batllismo, no tiene ni idea de cómo es la vida de los más humildes, aquellos que fueron abrigados por el poncho del Batllismo en el pasado y que hoy, olvidados por los que dicen ser Batllistas los observan desde lejos, sin llegar a comprender la realidad de sus días, no solo en el cinturón capitalino, sino a lo largo y ancho del país.
    La acción de progreso que nombran, por lo tanto, no la van a encontrar de bulevar para acá, la van a tener que descubrir de bulevar para halla, donde late la desazón de un pueblo abandonado, con falta de estado, de educación, de salud, de trabajo y sobre todo de futuro.
    Solo el día que vuelvan a aprender a escuchar al pueblo, recién ahí estarán en el camino de aprender que es el Batllismo que tanto repiten.

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