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Prisiones en Uruguay: ¿Una crisis en ciernes?

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Nuestro país cuenta, aunque resulte difícil de reconocer, con una de las tasas de encarcelamiento más altas en toda América Latina. En el mes de diciembre del año 2020 se dio a conocer que contábamos con 370 prisioneros por cada 100.000 personas, aproximadamente el doble que la tasa de Venezuela, Colombia o Bolivia. El sistema se encuentra actualmente al 130% de su capacidad y las tendencias de crecimiento de la población carcelaria continúan en aumento. En términos de reincidencia, los datos sugieren que alrededor de seis o siete de cada diez reclusos son reincidentes.

El lunes 8 de marzo tuve la oportunidad de ser elegida como “Líder por un Día” y ser invitada por la Embajada de los Estados Unidos a pasar el día con la Encargada de Negocios, Jennifer Savage, y a tener numerosas reuniones con distintas personas que contaban con trabajo en la Embajada, desde el personal de construcción hasta mujeres diplomáticas, además de un almuerzo con la Embajadora británica Faye O’Connor y con mujeres representantes de la comunidad afro-uruguaya. En mi tercera reunión, conocí a Matthew Lamm y Agustina Gari, pertenecientes a la sección Política y Económica de la Embajada. Teniendo en cuenta mi particular interés en las reformas del sistema de justicia criminal y penitenciarias, discutimos sobre la reforma que está siendo llevada a cabo en Estados Unidos, en el Estado de Texas, y sobre cómo podría ser utilizada como modelo en nuestro país.

Texas es particularmente conocido, en términos penitenciarios, como el Estado más punitivo y vengativo de los Estados Unidos, también tachado de injusto, duro y racista. Para el año 2020, Texas ya había gastado billones en la construcción de 17.000 nuevas cárceles al enfrentarse con una población carcelaria en aumento, que se había cuadruplicado entre 1890 y el 2000. Contaba con más presos que cualquier otro Estado. Si la tendencia no cambiaba, iban a encontrarse con la misma situación en tan solo unos años.

Fue así como el político republicano y ex-gobernador de Texas, Rick Perry, optó por invertir $241 millones de dólares en una reforma dirigida al sistema de justicia criminal, enfocada en la reducción de la población carcelaria y en aumentar las oportunidades de rehabilitación.

La reforma tejana se concentra en dos propuestas: la primera plantea apartar personas que no necesariamente deben estar en prisión y para quienes la prisión no es realmente una solución a sus problemas, por lo que se crearon tribunales y programas destinados a, por ejemplo, drogas, salud mental o al “driving while impaired” (manejar en estado de ebriedad). Por otro lado, se propuso la ejecución de programas para prisión y para después de la liberación, para evitar que los reclusos regresen tras las rejas: esto incluye programas de rehabilitación, de capacitación y de entrenamiento vocacional, junto con el intento de reconectar al recluso con su familia y comunidad. Las modificaciones, implementadas a partir del año 2007, resultaron en la disminución del 34% en la población carcelaria, del 21% en reincidencia y del 40% en las tasas de criminalidad, alcanzando la tasa de criminalidad más baja en la historia del Estado desde 1968. Además, en 2020, la población de tejanos encarcelados disminuyó lo suficiente como para justificar el cierre de dos instalaciones penitenciarias (además de las cuatro cerradas en 2017), ahorrando aproximadamente $20 millones de dólares.

Texas es, claramente, un gran ejemplo del impacto de las reformas de justicia penal. Tanto es así, que se expandió por todo Estados Unidos como base del “First Step Act”, un proyecto de ley bipartidista y aprobado por el entonces Presidente Donald Trump en el año 2018, orientado a reformar las cárceles del país, a disminuir las sentencias y la reincidencia.

Ahora, ¿Es posible llevar a cabo una reforma de este tipo en Uruguay? Debatimos, en este sentido, la Ley de Urgente Consideración (LUC), y de cómo la misma refleja un desafío, pero a la vez, una oportunidad. Varios artículos podrían resultar en un aumento de la población carcelaria: aumento de sentencias y restricciones a la libertad condicional, a los mecanismos de liberación anticipada y al uso de medidas alternativas. No obstante, el artículo 87 de la ley requiere que la administración penitenciara elabore una «Estrategia Nacional de Reforma del Sistema Penitenciario» con metas a corto, mediano y largo plazo; incluida la intervención en prisión y después de la liberación, así como alternativas al encarcelamiento, tratamiento por abuso de sustancias, etcétera.

La experiencia de Texas está muy en línea con el requisito legal establecido por el artículo 87 de la LUC. El hecho de que fuera bipartidista, enfocada en la seguridad y llevada a cabo por un Estado con reputación punitiva, hace de este ejemplo un modelo muy atractivo para Uruguay.

¿Qué ha hecho la Embajada hasta ahora? Al final de nuestra reunión, Matt y Agustina me comentaron sobre los aportes que ha podido realizar la Embajada respecto a la reforma del sistema penitenciario con Texas como modelo ideal. Entre marzo y septiembre del 2020, la Embajada organizó una serie de llamadas introductorias y preparatorias con Juan Miguel Petit – el comisionado Parlamentario para el sistema Carcelario – y los expertos de Texas. En septiembre, el Embajador organizó un evento con legisladores del Comité de prisiones, con representantes de todos los partidos principales en el Parlamento. La Embajada tradujo al español una serie de documentos de referencia proporcionados por los expertos de Texas, y los funcionarios también se reunieron con otros actores relevantes del sistema penitenciario, incluido el principal asesor del Ministro del Interior en cuestiones penitenciarias. Se esperan, además, y se encuentran en proceso otros planes para el año 2021.

Es totalmente necesaria una reforma y una mejora a nivel penitenciario, y más aún cuando los tratos en algunas cárceles son completamente inhumanos y crueles y cuando las condiciones para la integración social no son suficientes, resultando en un ciclo sin fin de reincidencia.


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1 comentario

  • cesar ballester
    cesar ballester

    MUY INTERESANTE EN LA TEORIA…AHORA BIEN, PARTICIPO ALGUN ESPECIALISTAS EN CARCELES ?? EL COMISIONADO PENITENCIARIO NO LO ES…SE INVITO ALGUN DIRECTOR DE LOS PENALES, ALGUN ENCARGADO DE LA GUARDIA INTERNA O EXTERNA ?? SI NO BAJAMOS A TIERRA NO VA A SALIR,,,

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