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EDUCACIÓN, ¿Hacia dónde vamos?

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En el marco del 20 de mayo, nos hemos encontrado con diferentes denuncias publicas en cuanto a violación de la laicidad, aunque no es la primera vez que pasa, recordemos cuando antes de las elecciones se llenó los centros de educación publica con carteles que clamaban ‘’No a la LUC’’, entre otras irregularidades.

El otro día, decidí releer mi cuaderno de historia, el cual usaba en épocas liceales. Vaya mi sorpresa al ver la forma en la que se dictaban las clases, especialmente, me llamó la atención una imagen perteneciente al cuaderno de Historia, recuerdo que la profesora nos la entregó para hablarnos acerca de la Revolución Industrial, en ella se plasmaba la imagen de un señor con gran barriga, por otro lado, veíamos a un hombre muy flaco, cargando una bolsa enorme, esta imagen se leía ‘’The difference between labor and capital’’ (la diferencia entre trabajo y capital).

La pregunta es ¿Es esta una buena forma de abordar el tema, teniendo en cuenta que se trabaja con menores de entre 14 y 15 años? Personalmente, creo que se podría buscar una mejor manera para trabajarlo, ya que se les está sugiriendo a los alumnos una forma de pensar, sin mostrarles otra opción, u otra mirada.

Apropósito del 20 de mayo, muchos profesores de historia decidieron abordar el tema de la dictadura y los desaparecidos, lo cual me parece bien, ya que es una parte importante de nuestra historia nacional reciente, pero, en lo que difiero es en el modo de algunos docentes al abordar el tema.

El 15 de mayo, recibí un mensaje, en el cual, un amigo, muy enojado, me dice ‘’Mira lo que les hacen hacer’’, al abrir el archivo que acompañaba el mensaje, me encuentro con una tarea dirigida a 5to Humanístico, la consigna, básicamente, era que los alumnos piensen una forma de acompañar la marcha del silencio desde casa, y luego, subirlo a redes sociales.

Al enterarme, redacté dos correos electrónicos, uno dirigido hacia la inspección de historia, y otro, hacia la Directora General de Educación Secundaria, ambas me contestaron que ‘’estudiarían el caso y me mantendrían informada’’, hasta el día de hoy, no he recibido respuesta alguna de su evolución.

Efectivamente no es la forma correcta de abordar un tema en clase, es una violación a la laicidad, ya que se les impone a los alumnos determinada forma de pensar, sin importar si ellos están de acuerdo con la marcha del silencio o no, y sin hacerlos reflexionar.

Seguramente, la mayoría de nosotros se encontró con una situación así en el paso por la educación secundaria, donde reflexionar y pensar diferente al profesor no era una opción, y en el caso de hacerlo, te marcaban con una cruz.

Muchas veces me tocó enfrentarme a profesores por situaciones así, hasta que me di por vencida, ya que la única desfavorecida seguiría siendo yo en cuanto me encontrara en esa institución, al salir, me prometí a mí misma luchar contra las injusticias en la educación, donde los únicos perjudicados son los alumnos, y es por eso que decidí escribir este artículo.

Al día de hoy, nos encontramos con una denuncia a profesores pertenecientes a FENAPES.

El caso presentado por Felipe Schipani revela que profesores de secundaria se tomaron más horas libres de las debidas, justificándose con certificados firmados por los representantes de su sindicato, esto perjudica a los alumnos, quienes no completan el programa de ese año y luego deberán enfrentarse al siguiente sin la preparación adecuada.

La cuestión es, ¿Dónde se encuentra la educación secundaria hoy en día?, bueno, para responder esta pregunta realicé una encuesta a 26 personas, entre las que se encontraban estudiantes egresados o cursantes de secundaria, de Montevideo y del interior del país, quienes asistieron tanto a liceos públicos como privados. Los resultados fueron los siguientes:

Quienes cursaron secundaria en liceos privados de Montevideo, contestaron de forma unánime que se sentían a gusto con la educación recibida, de la misma manera, informaron que no consideran que su laicidad haya sido violentada en ningún momento, también, que sus profesores concurrían con frecuencia al aula.

En cuanto a quienes cursaron en liceos públicos de Montevideo, el 66% contestó que no se sintieron a gusto con la educación recibida, un 34% respondió que se encontró con una situación de violación a la laicidad y un 50% respondió que sus profesores faltaban con frecuencia.

Mientras que, en el interior, en cuanto a liceos públicos, las respuestas se dividieron de la siguiente manera: un 18% contestó no estar a gusto con su educación, un 72% se encontró con violaciones hacia la laicidad y un 27% afirmó que sus profesores faltaban con frecuencia.

Luego, en un espacio de preguntas abiertas, acerca de qué cambiarían en la educación secundaria, varios estudiantes del interior aseguraron que, al salir de bachillerato no se encontraron preparados para seguir una carrera universitaria, situación la cual comparto.

Muchos apuntaron hacia la indispensable presencia de un psicólogo en los centros educativos, posición que también comparto, ya que considero necesario un acompañamiento terapéutico debido al estrés y la tensión que pueden producir determinadas situaciones dentro del centro, y estas de alguna manera pueden incidir en el aprendizaje, también nos encontramos con estudiantes de bachillerato presionados a elegir una carrera que ‘’define’’ su futuro, con la presión que esto significa.

Otra crítica repetitiva la encontré en cuanto a las instancias de evaluaciones, varios afirmaban que no se centraban en si el alumno realmente había comprendido y se limitaba a una devolución numérica, en este punto también coincido, ya que no todos aprenden de la misma manera y esto no es contemplado a la hora de evaluar o exponer un tema.

En conclusión, hay que buscar puntos de interés en los alumnos, planificar diferentes instancias de encuentro entre alumno y profesor e incentivarlos a disfrutar la educación, que sin dudas es una de las herencias más ricas que podemos recibir.

Ahora, ¿Hacia dónde vamos?

Para realizar los cambios adecuados en la educación, a quienes hay que preguntar antes que a nadie es a los alumnos. Ellos más que nadie saben cuál es el camino a seguir para mejorar nuestro sistema educativo, hay que saber escucharlos y aprender de ellos, acompañarlos en cada momento y, sin dudas, velar por su aprendizaje.

Como dijo Jorge Batlle, ‘’La soberanía está en que usted tenga buena educación y buena información, porque el único capital real que tiene el Uruguay, son los uruguayos, y si los uruguayos tienen buena información, buena educación (…) entonces en vez de irse, se van a quedar’’.


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