El Día

Con la experiencia del ayer, enfocados en el mañana

Duelo en tiempos de COVID-19:”Amar más que el dolor…”

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“El todo, quizás significa tener un vínculo real y esencial con la vida…
El todo, maestro, es ese extra con que la salud vence a la enfermedad,
con el que la actividad vence a la flojera latente en la vida y el universo;
el todo es la creación, una corriente profunda que impregna una persona cuando se encuentra con Eros.
Porque Eros tiene mucha fuerza.
No es más que una palabra, pero tal vez sea la que designa el sentido de la vida…”

Sandor Marai (La Hermana).

Ustedes se preguntarán porque para hablar del duelo opto por esta cita de Sandor Marai. En parte, porque la vida y la muerte están siempre juntas. Y doler implica amar y haber amado. Por eso hacemos duelos, porque nos involucramos, quien quiera exonerarse de sufrir, se exonera de amar también. Va todo junto. En estos días venimos escuchando tristemente que fallecen en Uruguay, 40. 50 y 60 personas por día. Esperamos que pronto pase esta etapa pero por lo visto se ha estancado. Son compatriotas que fallecen y con ellos quedan doliendo familiares, esposos/as, hijos/as, amigos. Dejan nietos, dejan amigos, dejan espacios vacíos. Mientras escribo estas líneas el país despide a Jorge Larrañaga, un ministro que por su conducta y acciones deja un legado que conmociona a todo el país. Quizás por lo súbito de su partida… Pero también deja en evidencia que todo por la manera de vivir vamos dejando un legado, una huella un camino de sentido.

En este breve artículo quiero compartir con ustedes algunas reflexiones de porque lo hace particular el duelo, por pérdida de un familiar por COVID-19 y/o en estos tiempos de covid.

Sin duda cuando pienso en los familiares que han perdido a un ser querido y a este ser querido solo en su habitación internado, con el celular como único medio de contacto con el mundo exterior. Me invade una profunda tristeza y soledad. Creo que cuando pensamos en nuestra propia muerte, es común escuchar que nos gustaría que alguien nos tome la mano para estar juntos, hacer una oración, o conversar y estar en silencio… Para poder superar los duelos en forma positiva, todos estos pequeños momentos ayudan mucho para que luego el alma repose en paz, que pueda irse en paz y para el doliente que pueda tener la sensación de que estuvo allí hasta el último suspiro.

Pero todo esto es justamente lo que el Covid-19 impide y nos deja mas solos que nunca. Solos en casa esperando la noticia del médico en el celular y solo mi papa o mi esposa/o o mi hijo en el hospital. Muy duro solo imaginarlo. La idea en este breve articulo es ayudar a transitar este momento este proceso y también a dar algunas breves líneas de como acompañar.

Soy psicólogo, tengo 49 años y a lo largo de la vida he pasado por distintas pérdidas, como usted que lee este articulo. Perdidas afectivas, perdidas de salud, pérdidas simbólicas y reales también. Todas estas pérdidas nos preparan para el sufrimiento y templan el alma para elaborarlas.. pero esto que estamos viviendo ahora de “doler en tiempos de pandemia” es nuevo para todos… Como afirma mi maestro Carlos Diaz se trata de “amar mas de lo que nos duele el dolor del otro.. “ para poder acompañar y seguir.

¿Por qué es distinto el proceso de duelo durante el COVID-19? Es diferente porque el contexto en el que se encuentra el paciente y los familiares, las circunstancias altérale el proceso de duelo y su elaboración.

Como venimos diciendo el no poder compartir la cercanía física con tu ser querido, el no poder hablar con el para mitigar su dolor ya es diferente. Como me gusta decir siempre “todos estamos preparados para elaborar los duelos”. Es un proceso normal fruto del amor y necesario para crecer y seguir amando. Cuando ese duelo se tranca o se le suman elementos patológicos (alcohol, etc.) es cuando uno debe consultar para poder procesarlo. NO hay un modo normal de vivir el duelo, cada persona cuenta con diversos recursos psicológicos, sociales, existenciales para poder hospedar el dolor y transformarlo en amor a los demás, a su debido tiempo.

Estar en proceso de duelo, se asemeja a entrar en un túnel, hay personas que se trancan en la puerta del túnel como si pudieran no entrar, pero no se puede no entrar… hay que seguir caminando. Los terapeutas aparecemos (y los amigos, familiares) como compañeros de camino para transitar ese túnel oscuro. No hay manera tampoco de adelantar el proceso o “facilitar “ al doliente par que se cure mas rápido… No se puede acelerar es más, se debe vivir cada etapa con su tiempo y espacio y recursos para poder transitar el duelo y aprender. Cada uno de nosotros tiene su dolor y sus respuestas. Así que uno de los consejos más simples es “date tiempo“. Es posible que las fases del duelo sean mas complejas y duraderas que antes, pero respetar ese tiempo es respetarte a ti tu propio tiempo interior para sanar y dar sentido a tu sufrimiento.

Todos ustedes recordarán el aporte de Elizabeth Kubler Ross, las 5 fases que ella descubre trabajando con “enfermos terminales”. Estas fases se han ido adaptando a otros sufrimientos y a cada vez que uno tiene el desafío de “crecer espiritualmente”. Estas fases son:
Negación: “no puede ser real”. “ no puede ser que no lo pueda ver” “ no puede ser verdad lo que está pasando…”
Ira. En esta fase siendo enojo, ira. ¿Por qué a nosotros? ¿Por qué a mi? Me enojo con los médicos con los gobernantes, con mis amigos con los que no se cuidan. El encierro potencia estas emociones que no se pueden expresar.
Negociación: En esa fase es un intento por reconciliarme con quienes me enojé para buscar la calma y la paz. “Si vuelvo a la iglesia” “Si me reconcilio con mi vida”. Intentando buscar una solución.
Tristeza: Las fases anteriores cumplieron su cometido pero ahora me invade la tristeza. Es sensación de vacío, dolor, “como haré para vivir sin ti”. Desasosiego.
Aceptación: Esta es la fase de paz. Cuando uno ya dejo de buscar culpables reconocer el dolor y puede aceptar seguir. Resiliencia y coraje para seguir.

Estas etapas van y vienen según la etapa en la cual estamos, no tienen porque producirse en este orden que las describo aca.

¿Cómo hacer para procesar el duelo? Tomar contacto con nuestras emociones, identificarlas, asimilarlas, comprenderlas para luego poder autorregularlas. Al principio estamos en fase de shock en el que nos cuesta entender que es lo que nos pasa. Incluso puede parecer irreal el mundo. Todas estas emociones son normales ya que estas viviendo algo nuevo que te saca de tu mundo. Algo desconocido que recién estas empezando a conocer. Así que otro tip clave en esta etapa es validar tus emociones y sentimientos. Date permiso para sentirlas.

Una guía sencilla para identificar estas emociones y poder expresarlas:

Miedo: El miedo es normal, el pánico es el miedo que te paraliza. Pero el miedo se siente en el cuerpo que tiembla, acompañado de temblores, inquietud. Lo hemos vivido desde el inicio del COVID y ahora al estar viviendo un duelo, se suma. Se incrementa esta sensación. Todo esto se puede autorregular con técnicas de respiración y apoyo profesional.

Enojo: El enojo aparece y también es normal el poder identificarlo para expresarlo. Cuando piensas “no me dejaron despedirme”; “ no pude abrazarlo”, porque otros si y yo no.. El enojo refleja la impotencia de no poder haber hecho nada mas, y la frustración de que en este contexto no logré despedirme o no logré hacer un velorio como el/ella se merecía. La sensación de injusticia también puede aparecer. “Que injusto todo esto que estamos viviendo…“

Culpa: La culpa es una emoción muy fuerte. La culpa por no poder evitar su muerte, La culpa por no haberme dado cuenta antes; la culpa por no haberle insistido en que se cuidara. Aceptar que seguro hiciste lo que pudiste con las herramientas que tenias en ese momento. Dejar de mortificarse y aceptar. Todas estas emociones y sentimientos cumplen con funciones psicológicas claves para la restauración emocional y la resiliencia. Para darle sentido a lo que pasa un procesa de esa manera, enojándose, rabiando, luego calmando, luego mirando fotos, escribiendo, luego me enojo de nuevo, duermo, no puedo dormir. Le hablo, imagino, discuto. Me calmo vuelvo a ver fotos sonrío. Todo esto nos ayuda a ir procesando y sanando. La clave es que uno está en duelo porque ha amado mucho, nadie que no se involucra sufre.

¿Qué puedo hacer? La pérdida de un ser querido siempre nos agarra a traspié con la vida. Es común que la gente diga “..pero si hablé ayer con el por teléfono..” Nos sorprende, la vida y la muerte siempre están una con la otra siguiendo nuestros pasos. La vida incluye el sufrimiento y la posibilidad de la muerte. Solo que lo negamos como mecanismo de defensa normal para protegernos de la angustia.

En estos tiempos de Covid-19, las condiciones de no poder acompañar físicamente a nuestros seres queridos nos angustia mas prolonga el dolor.

¿Se pueden superar los duelos? Hay duelos que no se superan nunca, sino que uno aprende a convivir con esa ausencia. Pero todos estamos preparados para afrontarlos y superarlos seguramente porque hemos vivido otros duelos y pérdidas. Cada una de estas pérdidas sacude nuestro narcisismo nuestra individualidad y nos provocan “heridas narcisistas” que quiere decir que a todos nos puede y nos va a tocar algún día. Hay personas que tienen miedo a “superar el duelo” porque dicen “ si lo supero lo voy a olvidar” como si fuera una traición a la memoria del ser querido.. Hasta que ese procesar le permite resignificar el dolor para poder seguir.

Es posible que en estos días quieras estar solo y otras veces quieras estar acompañado. A veces uno precisa un hombro para llorar y otras veces llorar en silencio. Dice García Márquez: “ Y si un día no tienes ganas de hablar con nadie, llámame… estaremos en silencio”. También a quien te acompaña tu sufrimiento lo ayudará. No se te murió solo a ti, se nos murió a todos. Solo que cada uno está en un lugar distinto de esa constelación afectiva. Ten cuidado de no aislarte, porque la tristeza puede llevar a la depresión y al aislamiento. Cuida tu espacio de soledad pero mantén espacio con familiares y amigos y apoyo psicológico.

La persona que falleció, te visitará todos los días, en un olor, en un recuerdo, en una foto en tus hijos. Esa visita va a desplegar en ti muchas emociones y sentimientos. Respira para dejar entrar ese recuerdo. Tu mente te ayudará a sanar, a darles lugar. Puedes compartir con tus seres queridos esos pensamientos.

Y por último me gustaría dejarles mi tip preferido. Escribir. Escribe para sanar. Puede ser un diario, lo que te salga sin juzgar sin pensar. Escribir ayuda a re ordenar nuestros pensamientos, ayuda a recordar y ayuda a honrar el legado de la persona que falleció. Nos la mantendrá viva cada vez que ese escrito llegue a otras manos. La vida es un milagro. Nos vamos a dormir de noche y sin que hagamos nada nos despertamos. Ese despertar de cada día nos enfrenta a su vez con los avatares que traerá. Confía. Date tiempo. Espera. Un diario de tus sentimientos ayudará a procesar el dolor.

Una señal de buen pronóstico en el duelo es el haberse querido y amado mucho. Contrario a lo que la gente cree. Muchas personas creen que es al revés. Cuando uno se lleva mal con su pareja y fallece un miembro, que el otro no lo va a extrañar. Y sin embargo el duelo es más difícil ya que quedan cosas pendientes, por decir, etc. por eso si se han querido mucho el duelo se transitará mejor. Y es una linda lección para la vida, aprender a abrazar mas grande, a querer mas y mejor. A aceptar que somos frágiles y finitos.

Les dejo para terminar, un poema de nuestro querido poeta uruguayo Mario Benedetti. La muerte late siempre debajo del dolor y de los duelos. Pero no aparece solo cuando estamos frente al “término de la vida”, sino que nos acompaña siempre. La muerte nos devuelve a la vida. Tengamos entonces el coraje para hospedar el dolor y ayudar a que la persona lo pueda transformar en amor. Lo que cura es el amor. Solo quien cuida amando, logrará que el paciente ame su destino y lo pueda transformar. Gracias por celebrar la vida y abrazar lo que ésta nos entrega con plenitud: vida y muerte, sufrimiento y felicidad, binomios inseparables.

PASATIEMPO

Cuando éramos niños
los viejos tenían como treinta
un charco era un océano
la muerte lisa y llana
no existía

luego cuando muchachos
los viejos eran gente de cuarenta
un estanque era un océano
la muerte solamente
una palabra

ya cuando nos casamos
los ancianos estaban en cincuenta
un lago era un océano
la muerte era la muerte
de los otros

ahora veteranos
ya le dimos alcance a la verdad
el océano es por fin el océano
pero la muerte empieza a ser
la nuestra.

Artículo también publicado en Revista Hola Salud! de Farmanuario.


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