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En el marco de un ciclo de entrevistas sobre la figura del expresidente Dr. Jorge Batlle Ibáñez, intentaré mostrar desde una perspectiva personal las variopintas características de este personaje, tanto en su faceta política como en la personal. En esta oportunidad les ofrezco lectores, la oportunidad de leer una entrevista al exministro y exsenador, Dr. Pedro Bordaberry. A quién agradezco muchísimo su disponibilidad a la hora de realizarle esta entrevista sobre una figura a la que nos consta, supo acompañar.

Naturalmente, y como a todos, la primera pregunta es ¿Cómo conoce a Jorge?

—Bueno, yo a Jorge lo conozco de toda la vida. El hijo de él era compañero de un hermano mío de colegio, y la madre de él era amiga íntima de una hermana de mi madre, o sea que en realidad hay conocimiento de toda la vida, esa es la verdad. Pero nunca a nivel político, yo nunca había militado en política. Cuando él gana la elección en el año ’99, en febrero del 2000 nombra ministro de Turismo a Alfonso Varela y ellos dos me llaman a mí al edificio Victoria Plaza, donde Jorge tenía sus oficinas, y me ofrece ser subsecretario. 
La verdad que yo ahí tenía un trabajo particular y me iba bastante bien, en aquel entonces el sueldo de subsecretario era muy bajo, eran 600 o 700 dólares, comparado con lo que vos hacías en el sector privado, ¿no?, cuando yo medio dudé Jorge me dijo —no me olvido más— «Mirá, yo estoy haciendo buscar mucha gente, para trabajar por el país, algunos se quedan en la comodidad de su trabajo privado, y otros aceptan y se sacrifican por el Uruguay. ¿Vos en que grupo estás?» entonces bueno, la respuesta es clara lo que le dije, y ahí empecé a tratarlo.

—¿Y usted en algún punto se consideró amigo de Jorge?

—No, yo creo que la palabra «amigo» es una palabra… una cosa es la amistad profunda.
Uno, tenemos una gran diferencia de edad con él, obviamente, sí creo que él me tenía aprecio, y yo le tenía un gran aprecio a él, un gran respeto por su inteligencia, sobre todo, tenía una inteligencia fuera de lo común.

—Como le informé previamente, la entrevista busca tener un enfoque más personal que político, pero tocando por arriba el tema, una pregunta más bien filosófica, ¿usted cree que el pensamiento de Jorge es la evolución del batllismo?

—Hay mucha gente que decía que Jorge no era batllista, entonces en definitiva, ¿qué es batllismo?, si vos me decís que Jorge aplicaba lo que se aplicaba en los tiempos de José Batlle y Ordóñez, monopolios, etc., uno diría del otro «una persona que creía en la competencia, liberal en lo económico, etc.» pero yo creo que Jorge buscaba lo mismo que buscaba Batlle y Ordóñez, que es obviamente generar riqueza y llegar a la justicia social, pero yo creo que los mecanismos que se utilizaban en el principio del 1900, claramente eran distintos al mundo del año 2000, ¿no?, entonces en ese sentido yo creo que Jorge… si me preguntás si hizo lo mismo que hizo el batllismo, te diría que no en materia económica, pero en lo que es la mirada social, yo no tengo ninguna duda de eso.
A ver, soportó una crisis enorme, y se soportó con un tramado y una institucionalidad social que venía de años de construido, pero Jorge era un hombre de apertura al mundo, era un hombre de no a los monopolios, de generar competencia, eficiencia en el Estado, que el Estado no podía tener la carga que tiene en muchas áreas, de desregular, etc.
A principios de siglo de repente vos necesitabas desarrollar empresas públicas, que al final no lo necesitabas porque ya estaba desarrollado el mercado, a mí me parece que sí, la búsqueda de los objetivos de justicia social, de distribución, pero primero generando la riqueza, obviamente eso.
También, en especial con respecto de su propio padre, de Luis Batlle, ahí Jorge era un gran aperturista en materia comercial, hizo el tratado de libre comercio con México, fue una iniciativa y salió gracias a su relación con el entonces presidente de México, Fox, a mí me tocó participar de la negociación en el tratado, y el que lo había sacado era Jorge con el presidente de México Fox, cuando se trababa era Jorge que lo destrababa, lo que pasa también es que todo eso estuvo condicionado por la crisis bancaria que vino de Argentina, eso condicionó su gobierno.

—¿Usted cree que hubiese sido diferente el gobierno de Jorge, digamos, si hubiera sido igual de relevante hoy en día, si no hubiera sucedido la crisis?

—No tengo ninguna duda, si Jorge hubiera agarrado el periodo de bonanza económica que agarró después Vázquez, y el propio Mujica, a partir de lo que hizo Jorge, que hizo todas las medidas que tomó, el Uruguay hubiera despegado, porque Jorge tenía muy claro hacia donde iba el mundo, el Frente Amplio no se animó a ir por el camino que Jorge pregonaba, el tratado de libre comercio con Estados Unidos, el tratado de libre comercio con el que fuera, la apertura, Jorge era un hombre de una visión estratégica mundial y global, de inserción del Uruguay tremendo, si no hubiera tenido la crisis, Uruguay hoy estaría en niveles de inserción internacional y con un crecimiento de su economía mucho más solido de lo que es hoy, porque lamentablemente después el Frente Amplio que agarró ese crecimiento económico fruto de lo que hizo Jorge en la época de la crisis, no avanzó en ese camino y hoy volvemos a estar igual que antes, agrandó el Estado, Jorge achicaba, achicó el Estado, la cantidad de funcionarios públicos, buscó la eficiencia, esa es una cosa que hoy no se habla, pero también acordaste que la privatización del puerto, la concesión del Aeropuerto de Carrasco, la puesta en funcionamiento del tema de las carreteras, y muchas cosas más de ese tipo que hizo él, los fondos públicos, ser cuidadoso de no gastar de más, enorme, en eso nadie le puede decir nada a él, pero nada, él mismo era un hombre austero en lo personal, totalmente.
Me parece que hubiera sido muy distinto si él hubiera agarrado el momento de auge de la economía y no el momento de crisis, le pegó al Gobierno, y no solo la crisis que vino de Argentina, sino también la aftosa, la crisis de la fiebre aftosa que nos pegó en las exportaciones agropecuarias en el Uruguay, pero él hizo… no lo digo yo, lo dijo Astori, me acuerdo cuando, un año después de que dejó el Gobierno Jorge, hubo una charla de reconocimiento a Atchugarry y a Jorge en el Club Uruguay y Astori que estaba invitado dijo «Lo que ha venido ahora es fruto de las decisiones que se tomaron en el momento de la crisis», así que le reconoció eso. después cuando se inauguró el Aeropuerto de Carrasco el presidente Vázquez le pidió a Jorge que cortara la cinta, todo era parte de su visión, de la visión que tenía, en ese sentido Jorge era un tipo que tenía muy pero muy claro hacia donde tenía que ir el Uruguay, eso no hay ninguna duda, una lástima que no se siguió ese camino, hoy estaríamos todos mucho mejor.

—Como usted remarca que era una persona muy austera, y debido a que pasó por épocas de necesidad, como cuando vivió en un apartamento prestado, ¿cree que esas experiencias influyeron en su idea de austeridad en el Gobierno o fueron simplemente por su formación política?

—Yo creo que Jorge era un hombre que el dinero personal no era su interés, él le interesaba la política, le interesaba solucionar los problemas del país, le interesaban los libros, yo creo que él era un hombre rico en libros, y en libros leídos, era rico en visión de su país, era rico en su pasión por la política, era rico en eso, ¿qué es la riqueza? ¿El dinero personal o todas esas otras cosas? él era multimillonario en visión, en visión de país, multimillonario en su pasión de la política, no en dinero, pero si en una cantidad de otras cosas, es decir —me parece a mí— era un tipo que esas cosas no le prestaba mucha atención, no era el fin de su vida, hay algunos que el fin de su vida es tratar de acumular riqueza, Jorge acumulaba libros, conocimiento, y pasión por la política. En ese sentido, cuando fue presidente siguió acumulando eso

—Él muchas veces dijo que su único patrimonio era su biblioteca

—Y sí, la biblioteca era una biblioteca tremenda, por eso, la biblioteca y su pasión por la política, yo creo que esa pasión por la política era también parte de su riqueza, porque hay distintos tiempos de riqueza, las materiales y de otro tipo, y bueno, esa tenía esa otra riqueza, del otro tipo.

—Y debido a la personalidad de Jorge, que muchas veces era pasional, ¿usted tuvo algún roce con Jorge? 

—Jorge era un pasional, de eso no hay ninguna duda, pero también era un hombre que escuchaba. Yo lo que aprendí a conocer de él, es que uno trataba siendo ministro más que nada, y además por respeto a él y a la investidura, era no contradecirlo en público, veías que otros lo contradecían en público y ahí se ponía como loco, pero cuando vos tenías una discrepancia yo aprendí que en el mano a mano el escuchaba, y escuchaba mucho, yo tuve un par de veces algunas discrepancias, pocas, pero cuando vos lo hablabas mano a mano, él te escuchaba, razonaba, sentía, si el creía que tenía razón, te trataba de convencer, y si no, era muy abierto, pero muy abierto, en ese sentido era muy bueno. Te aconsejaba, yo que sé, yo no tuve grandes discrepancias públicas. Después si, después que dejé de ser ministro, y ahí yo dejé la política, y ahí el no quería que yo dejara, y todo ese tipo de cosas. Pero no, no, conmigo siempre fue de primera, sería un desagradecido si dijera que no.

—Siguiendo con las anécdotas, ¿Puede contarme una anécdota triste vivida junto a Jorge?

—Yo pase por algunos momentos complicados, ¿no?, la crisis del 2002, me acuerdo de ir a Cerro Largo, en mitad de la crisis, donde los funcionarios públicos de Cerro Largo hicieron paro para protestar por la presencia de Jorge, y nos gritaron cosas muy duras, y me acuerdo que Jorge… nosotros estábamos… yo estaba muy enojado, porque la verdad que sentía que nos estábamos rompiendo todo para sacar adelante el país en la mitad de la crisis, y no nos perdonaban nada, nos responsabilizaban de algo que claramente era una crisis bancaria que se había originado en Argentina y nos gritaban de todo, yo me acuerdo que me enojé, miré para adelante, y nos gritaban de todo al salir a la calle, y Jorge me dijo «La están pasando mal, tienen derecho de gritarnos… no te calientes, no te calientes. La están pasando mal y tienen derecho de gritarnos» vos no sabes las cosas que nos estaban gritando, y lo cual es una lección, es un tema, es un tipo que te dice «No somos los culpables de lo que está pasando, pero ellos están pasando mal y tienen derecho de gritar», una cosa impresionante, de ese momento, en todo sentido, pero en especial como una concepción democrática y yo quería contestarles ¿viste? (risas) pero él tenía razón, tenía razón, Jorge… y después de eso obviamente que en la elección del 2004, que el Partido votó muy mal, esa noche del día de la elección, estaba en la casa de él, estaba allá en Suarez y me acuerdo que estaba Lito Alfie porque nos fuimos juntos con Lito, y estaban algunos ministros más que habíamos trabajado ahí, ese fue un momento de tristeza obviamente, porque un resultado que no era bueno.
después yo no recuerdo momentos tristes con él, todo lo contrario, tengo lindos recuerdos.

—Justamente, la siguiente pregunta es la contracara, ¿podía recordar alguna experiencia graciosa vivida junto a Jorge?

—Jorge era un tipo muy particular, como que se reía de el mismo, un día habíamos ido a… no me acuerdo si al interior… estábamos volviendo e íbamos en un auto, el manejaba su auto, pero íbamos en un auto con chofer y un guardia adelante, íbamos los dos sentados atrás conversando. Para en un semáforo y el que para al lado era un zapatero que le había vendido unos zapatos a Jorge, el zapatero baja el vidrio y dice «Jorge, ¿y los zapatos?» y Jorge saca el zapato por la ventana, siendo presidente de la República, y dice «¡Mirá que bien me quedan!» (se ríe). Una cosa que lo pintaba a el de lleno como era, pero también me toco viajar a la salida de la crisis en Miami, a una reunión organizada por el entonces embajador de Estados Unidos, y el gobernador de la Florida, Jeb Bush, su hermano era presidente de los Estados Unidos, y Jorge les dio una clase de política internacional comercial, los tipos estaban admirados, así que… no se hay tantas… era un tipo divertido, se reía todo el tiempo.
Así como era pasional y se enojaba, era más pasional y se reía, tenía una cantidad de cosas… pero me acuerdo de esa anécdota por distinta, ¡sacó el pie por la ventana el presidente de la República! y le mostró el zapato al zapatero que estaba al lado, ¡un fenómeno!

—¿Que cree que lo lleva a formar parte, a impulsar, a promover dos reformas constitucionales?

—Él era —como se dice hoy— un disruptivo, pensaba afuera de la caja, veía tres jugadas adelante de todos, yo creo que eso era lo que, me parece, lo que lo destacaba, eso lo llevaba a ver más allá de la coyuntura, estaba viendo siempre 15 o 20 años por delante, se daba cuenta que había que reformar la Constitución para avanzar.
Para ver las cosas era un hombre que estaba todo el tiempo pensando hacia adelante, una visión internacional, una visión de estado. Yo creo que hoy en día es la de Jorge, la de Lacalle Herrera, el propio Sanguinetti, era una generación de… si esto fuera la arquitectura, de grandes diseñadores, de grandes arquitectos, yo creo que hoy la política pasó a ser lamentablemente más de directores de obra, de gerenciamiento, y no de tipos de esa visión. Vos podés estar escuchando a Jorge dos horas y era un placer escucharlo y decías «Pah, tiene razón. Tiene razón. Tiene razón. Tiene razón» y aprendías, compartías, era un hombre que tenía muy claro los rumbos, Jorge era un hombre de una inteligencia superior, una inteligencia fuera de serie, de las personas más inteligentes que he conocido. Tenía ciertas facetas quizás que le balanceaba tanta inteligencia que era… que se enojaba, o ese tipo de cosas, que no se podía callar, cuando escuchabas que alguien decía algo que no estaba bien… le saltaba la térmica, y saltaba, pero era una inteligencia… pah… yo creo que ya no hay más como él.

—¿Y cuál es el aspecto de la personalidad de Jorge que usted más destacaría? Lo que usted cree que era Jorge.

—Jorge era un disruptivo, un hombre que no daba nada por sentado, lo cuestionaba si entendía que no era lo adecuado, era un hombre que no se quedaba callado, y que siempre sentía esa necesidad de arrancar para indicar el camino. 
Y si querés que te lo defina, era un gran amante de la libertad. Yo creo que de las cosas más arraigadas que tenía era que era un defensor de la libertad, libertad de todo, libertad de competencia, pero libertad de opinar, eso que te dije yo, libertad de que le grite la gente y lo insulte. Era un gran liberal no solo en el sentido económico, en el sentido político del término «liberal», libertad de opinar, libertad de expresarse, libertad de decir lo que te parezca… y él lo vivía así, el vivía esa libertad, no solamente creía en ella, sino que la vivía así, era libre de decir lo que tuviera ganas, no se lo callaba.

—¿Usted recuerda cuando fue la última vez que conversó con él?

—Yo creo que fue en el apartamento que tenia de oficina ahí en la calle bulevar Artigas y bulevar España. El de vez en cuando me llamaba y me decía que fuera a tomar un café o a conversar con él, casi siempre era hablar con política, el soñaba en ese momento, que yo me presentara a la interna y que él me ganara con Talvi (se ríe) porque él hacía eso todo el tiempo, levantaba un par de candidatos y los hacia competir, como que veía la competencia, entonces en ese momento estaba pensando ya en no ser candidato, y creo que la última vez me llamo y me dijo «Vos tenés que ser candidato», y me dio una— cantidad de motivos, el porqué, que no sé qué, que lo otro, y al final cuando me había levantado me dijo «Y yo voy a apoyar a Talvi y te voy a ganar» (se ríe). Él era así, no podías no reírte.

—Yendo ahora a la parte personal de la entrevista, me gustaría preguntarle acerca de cuándo usted dice que usted llegó a «sufrir» —que no sé si «sufrir» sería el término correcto— que estuviese con la batalla de Trafalgar.

—Sí, no fue sufrir no, Jorge sostenía que la batalla de Trafalgar había cambiado el mundo… y tenía razón, él le daba a la batalla de Trafalgar una trascendencia de cambio en la historia que hasta nuestros días tenía su influencia, porque hasta ese momento España dominaba los mares, y al dominar los mares España con su flota, obviamente se establecía un monopolio de transporte, y obviamente que no había posibilidad de que hubiera comercio mundial, después Trafalgar cuando Inglaterra derrota las flotas española y francesas, se abre el mundo al comercio y se empieza a comerciar, entonces Jorge a eso le daba una importancia tremenda y señalaba que eso había sido la base de todo lo que vino después, también eso lo llevaba al Uruguay, porque el sostenía que Uruguay mientras el mundo estuvo abierto, el Uruguay accedió a la riqueza, entonces señalaba que el mundo estaba abierto durante la Primera Guerra Mundial, que nos compraban nuestros productos y los colocábamos en Europa, después con la Segunda Guerra Mundial volvió a estar abierto, hasta la Guerra de Corea, pero después el mundo se cerró, los que estaban acá empezó ese asunto de cerrarse hacia adentro, apostando a los mercados internos, y Jorge decía «Che, pero nosotros no podemos apostar a un mercado de 3 millones de habitantes, tenemos que apostar a un mercado del mundo, porque somos 3 millones», de repente algún país como Estados Unidos podría hacerlo ¡y no lo hace! (se ríe) porque son millones, pero nosotros pocos, y él la tenía muy clara en ese sentido, y esa era su visión, pero Trafalgar le marcaba en eso, ¿no? ni que hablar.

—Usted también destaca que Jorge era una parte del Uruguay, que inclusive Jorge llega a decir que él es un bien inmueble de la Republica, ¿por qué cree usted en eso?

—Porque sí, porque uno creció con Jorge Batlle, estaba ahí (se ríe) como era parte aparte él, estaba la estatua de Artigas, Lavalleja y estaba allí Jorge Batlle opinando diciendo como eran las cosas, y peleando por sus ideas, estaba ahí, era parte del mobiliario de la República, sin dudas, era así, para los que estábamos de acuerdo con él y para los que no estaban de acuerdo con el también, era él, era parte de eso, era parte del Uruguay, fue primera línea del Uruguay durante 50 o 60 años, era un hombre que desde que era chico se había metido en la política.

—¿Qué opina usted de Jorge en cuanto a los temas novedosos? Usted comenta de cuando empieza a aparecer la energía eólica acá en el Uruguay, Gabriel Gurméndez comenta de cuando llegaron los primeros celulares y la tecnología 2G, ¿Usted qué opina con respecto a eso de Jorge?

—Jorge era un hombre sobre todo valiente, frente a sus ideas, fijate que cuando aquel plebiscito contra las empresas públicas, es porque las empresas públicas existentes, vos mencionaste los celulares, el Frente Amplio y algunos gremios resolvieron defender a ANTEL, y resolvieron mantener el monopolio de la tecnología fija, y no el monopolio de la telefonía abierta (se ríe), se abrazaron a algo obsoleto, como la tecnología fija y dejaron abierta la competencia ¡por suerte! de los celulares, entonces les ganó, les ganó. Era un hombre que decía «Vamos a generar inversión privada para el aeropuerto de Carrasco, y vamos a privatizarlo» y yo me acuerdo que nos gritaban «Vendedores de soberanía» y no sé cuántas cosas más, y hoy tenemos una terminal espectacular y es uno de los mejores aeropuertos de la región, premiado en el mundo, entonces Jorge era así, era un distinto, un distinto… si lo hubieran escuchado más… este sería un mejor país.

—¿Y eso está ligado con la capacidad que tenía de ver y preocuparse con el porvenir?

—Siempre, Jorge era el futuro, Jorge era el futuro, es un hombre que siempre te hablaba del futuro, siempre, pero más que nada sensibilidad, sensibilidad hasta con el tema de los desaparecidos, no se lo han reconocido, pero es el que logró los mayores resultados, se lo puso al hombro. Realmente era un tipo distinto.

—La pregunta de cierre es ¿cómo vive usted el momento en que se entera, y los días posteriores, a la muerte de Jorge?

—Obviamente que impactado, por cómo fue, cuando nos enteramos…. yo en el Partido había anunciado que no iba a ser candidato, estaba afuera, pero obviamente nos impactó lo que sucedió, y los posteriores nos pasamos pendientes de lo que podía pasar, y con gran tristeza cuando lamentablemente falleció… gran tristeza porque me parece que eso que había encarado, todavía le quedaba cuerda para seguir generando hacia el futuro y levantando gente para que trabaje en la política, el siempre decía… me acuerdo cuando fui… yo primero fui ministro de Turismo, después a la vez que era ministro de Turismo me nombró ministro de Industria, y cuando fui a nombrar al subsecretario de Industria yo le propuse a una persona —que no era del ambiente político— y me dijo «está bien porque la política tiene que ser una puerta de entrada para gente que no está en la política y no una puerta cerrada», y él se pasó toda la vida haciendo eso, haciendo esas cosas, abriendo las puertas a todos. Al primero a mí, al primero que me abrió la puerta fue a mí, yo estoy muy agradecido de que lo haya hecho.


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