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¿Habrá referéndum?

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El 8 julio de 2021 se presentaron algo más de 795 mil firmas para derogar 135 artículos de la Ley de Urgente Consideración (LUC) promulgada el 9 de julio del 2020. Las reglas electorales de la República establecen que para que haya referéndum se precisa conseguir 25% de firmas válidas del padrón electoral. Esto equivale exactamente a 671544 firmas sobre un total de 2686174 habilitados.

Por tanto, en principio hay más de 124 mil firmas más que las necesarias. En condiciones normales -así lo marcan experiencias similares del pasado- el conteo sería un mero trámite, pero dada las complicaciones que tuvo la juntada de firmas es razonable suponer que el porcentaje de firmas rechazadas sea mayor al habitual. Me refiero a que no es tarea sencilla juntar firmas en medio de una pandemia, con los contactos entre personas restringidos. A esto sumémosle que según la Comisión Nacional pro Referéndum un gran porcentaje de las mismas se consiguió a último momento. Estas firmas son más proclives a contener errores, no por mala fé sino por el mero hecho de conseguirlas a las apuradas.

Pues bien, la Corte Electoral tiene 150 días hábiles para validarlas. El conteo viene avanzando rápidamente a una tasa de ocho mil firmas diarias. Ya se llevan analizadas cerca del 20% de las firmas presentadas y el porcentaje de rechazo ronda el 10%. Para que haya referéndum, este guarismo debe ser menor al 15.6%.

Las causales de rechazo pueden ser varias como lo muestra el siguiente cuadro (extraído de la página web de la Corte Electoral):

¿Con la información que ya tenemos podemos obtener alguna pista sobre lo que va a ocurrir al final del conteo?

El quid de la cuestión es saber qué paquetes de firmas se han analizando, ¿los recabados al principio o por el contrario los del final con una tasa de rechazo mayor?

Nuestro supuesto, basado en lo que nos dicen los conocedores de la operativa, es que se procesan aleatoriamente. Por tanto, podemos esperar que las firmas con datos incompletos, con huellas que no corresponden a la persona, fuera del padrón, etcétera, mantengan más o menos los mismos guarismos a lo largo del conteo. Salvo por uno de los ítems: las firmas duplicadas.

Intuitivamente los duplicados empiezan a aparecer en mayor proporción cuando ya hay una suficiente cantidad de firmas validadas. Pongamos un ejemplo, tenemos una persona que por causa de un olvido firmó dos veces, la primera vez que aparece su firma se cuenta como válida, la segunda es detectada como duplicada y por tanto rechazada. La probabilidad de que aparezca el duplicado a medida que avanza el conteo es mayor. Esto se confirma modelando un número X de duplicados dentro de una muestra de 795000 y comparando con los datos que venimos viendo del conteo.

¿Qué magnitud tiene este efecto?

Nuestro modelo nos da que la cantidad de firmas duplicadas serán cercanas al 4% del total.

¿Habrá referéndum?

Si bien el número de rechazo ronda hoy el 10%, el efecto de las firmas duplicadas va a empujar ese número más cerca del límite (15.6%). Los partidarios del referéndum tienen una ventaja, pero probablemente sea bastante más ajustada de lo que se pensaba al inicio.


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