El Día

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A 100 años del nacimiento de la Dra. Adela Reta, me permito reeditar lo que fue mi exposición en el homenaje que le realizara la intersectorial juvenil colorada Franja Rodó, dónde me concentro para homenajearla en el recuerdo sobre su estrecha relación con el ámbito socio-cultural uruguayo, desde su niñez hasta su pase a la inmortalidad. Me gustaría contarles que, dentro de las tantas luchas de Adela, se encuentran en un punto de relevancia, las causas de la niñez y la adolescencia como también lo artístico-cultural desde el SODRE. Causas que supieron engrandecer aún más su trayectoria al servicio público.

Casi por un orden cronológico, díria que debo referirme primero sobre la gran pasión que significó para ella, la cultura y el ámbito artístico. Hija de un Uruguay batllista, que estaba a la vanguardia de los acontecimientos culturales del mundo. No puedo dejar de decir que mucho tuvo que ver en su concepción ideológica y cultural, su educación escolar a través de institutrices francesas y alemanas, que supieron sembrar en ella el valor de la expresión a través del arte, desde una concepción primermundista.

Para cursar sus estudios en la educación media, Adela Reta ingresó al Liceo Francés, tiempo en el que ella asume haber tomado contacto con el teatro. Motivada por su familia, específicamente su abuela, quién la llevaba al vecino Teatro Urquiza, para apreciar sus primeras obras teatrales, óperas y espectáculos musicales; sitio que congregaba al público interesado por los fenómenos culturales de la época. Vaya casualidad, este lugar años después daría sede al primer instituto uruguayo dedicado a la realización y difusión de espectáculos artísticos, denominado como SODRE.

Cursando sus estudios terciarios en la Universidad de la República, se plantea a sí misma una disyuntiva sobre lo que seria su vocación, llegando a plantearse el estudiar psiquiatría, en el entendido de su afán por estudiar la conducta humana. Afortunadamente, el destino quiso que continuara en el camino del Derecho Penal, estudiando la conducta humana en el momento en el que el ser humano rompe las reglas establecidas y delinque.

En 1940 comenzaría su actividad docente en la Enseñanza Secundaria, en carácter de profesora de Literatura y de Introducción al Derecho, hasta 1956. Según la Dra. Reta, estos años fueron fundamentales para su formación en carácter cultural y social, a través del contacto con sus alumnos adolescentes en los centros estudiantiles. En el ámbito universitario aportó su impulso desde la Junta Directiva de la Fundación de Cultura Universitaria, también como fundadora y codirigente del Teatro Universitario. Fue miembro de la Comisión de Teatros Municipales en la década del 60.

Estando en la presidencia el Gral. Gestido, le confiere la responsabilidad de presidir el Consejo del Niño. Adela, según sus palabras, acepta convencida porque no podía rehusar de algo que formaba parte de una de sus preocupaciones más grandes: las problemáticas de la minoridad. Desde allí trabajo junto a todos los agentes educativos público y privados, para reivindicar la situación de los niños uruguayos, haciéndolos protagonistas de sus cometidos.

Hizo una gestión impecable, de puertas abiertas, brindándoles a miles de niños, hoy muchos adultos, un destino próspero junto a una familia. Llevando adelante una política de concientización en la sociedad sobre la niñez, a lo largo y ancho de todo el territorio nacional.

En 1971, el edificio del SODRE sufrió un trágico incendio que destruyó la sala principal, el escenario, la tramoya y parte de los archivos. Con el golpe militar, queda relegada la reconstrucción.

Adela Reta durante el período de la dictadura se dedicó a la docencia mientras pudo y a la actividad profesional, en la defensa siempre de lo que creyó correcto. Con la reconquista de la democracia, es designada Ministra de Justicia pero a su vez, Ministra de Educación y Cultura. Creó el Instituto Nacional de la Mujer, con el cometido de ser un órgano rector y coordinador de políticas de la mujer a implementar por los organismos del Estado; e impulsó a través de un Concurso Público Internacional, la reconstrucción del Auditorio Nacional. Que se detendría en el gobierno siguiente, pero ella retomaría como presidenta del SODRE en el año 1995, en la segunda presidencia del Dr. Julio María Sanguinetti, hasta el año 2000.

Muchas veces condecorada a nivel nacional e internacional, yo destacaría el Premio a la Cultura Uruguaya “Morosoli de Oro” de la Fundación Lolita Rubial en la ciudad Minas, algo que para ella significó muchísimo. Significó haber sido profeta en su tierra.

Para terminar, la Dra. Adela Reta transitó su vida con libertad, valentía y tenacidad; sembró valores humanos que la llevaron a cosechar el cariño de miles de uruguayos. Ella prestigió el camino de las mujeres que nos dedicamos al ejercicio del servicio público. ¡Muchas gracias Doctora!


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