El Día

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Entrevista con Juan Friedl, Coordinador General de Agrupación Libertad

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Juan Friedl tiene 30 años. Trabaja como programador y analista de datos en un laboratorio, y está haciendo un doctorado en psicología. Es uno de los fundadores y actual Coordinador ejecutivo de Agrupación Libertad, un espacio que defiende las ideas de la libertad, en todo su espectro, dentro del Partido Colorado.

Juan Friedl actualmente también integra el Comité Ejecutivo Departamental (CED) de Montevideo en el Partido Colorado.

¿Cuándo y cómo se fundó Agrupación Libertad?

A fines de noviembre, de 2016. Nos reunimos veintitrés orientales en la Sala Hierro (Gambardella, de la Casa del Partido) y resolvimos fundar una agrupación nacional. En abril de 2017 publicamos la declaración de principios, y en julio de 2017 presentamos las firmas a la Corte (Electoral).

Un querido amigo liberal, en relación a la dificultad de generar consensos con otros liberales, y el surgimiento de movimientos paralelos, una vez soltó por ahí la frase: “Si juntas 4 liberales, haces 5 agrupaciones”, ¿cree usted que esta afirmación se condice con la realidad? En caso afirmativo, ¿Cuál es el camino para que los consensos se impongan a los matices, y se pueda lograr una comunión que dé mayor fuerza electoral a quienes defienden estas ideas?

La gente que hace política basada en ideas necesariamente discute ideas, y el consenso de ideas es difícil. A veces se ingresan en el paquete liberal otros conceptos por fuera de la filosofía del Derecho, que generan rispideces con otras personas que no adhieren a esos conceptos. Lo que hacemos en Agrupación Libertad funciona. La línea de la agrupación es una cosa, la opinión de cada integrante es otra. De un factor común claro y no contradictorio se derivan propuestas coherentes y realistas. Por otro lado, y esto es opinión, pero creo que mucha gente de la agrupación coincide, tenemos siempre claro que la libertad no es algo que el gobierno le sopla en el cuerpo a la gente, la libertad existe salvo que otro te la quite. La idea de que a la gente se la hace libre por la fuerza sugiero descartarla. Es una bolsa de contradicciones.

Integrantes de Agrupación Libertad. 2019.

¿Cuáles son los principios de la Agrupación Libertad?

En nuestro Facebook hay una copia de la declaración de principios. Te los resumo en dos: Libertad y República. Libertad en lo civil, lo político, lo cultural, lo social, y lo económico. En toda expresión sagrada de la diversidad humana, como decía Jorge. No iniciación del uso de fuerza. República en el sentido de imperio de la ley, impersonalidad de la ley, independencia de poderes, descentralización, laicidad, transparencia, control ciudadano de lo que el gobernante hace. El orden liberal republicano va de los individuos hacia arriba, no del príncipe hacia abajo. La democracia liberal es la descentralización del poder político en los individuos. Las democracias diferentes, por supuesto, sostienen otra cosa, que es que el Estado en nombre del pueblo, que vaya uno a saber qué es, le concede a sus mascotas los ciudadanos un conjunto de derechos.

Entonces, ¿Cuál debería ser la función del Estado?

Yo me considero un anarquista pragmático. El Estado es una agencia centralizada que inicia el uso de la fuerza contra terceros. Filosóficamente, esto no lo encuentro justificable. Ahora, en la realidad, no hay ideales, hay opciones mejores y peores. Yo elijo en cada caso lo que signifique más libertad. La Agrupación Libertad tiene una posición sobre el rol del Estado que podría llamarse liberal clásica. El Estado no debe entrometerse en la vida de los ciudadanos, sino ofrecer un conjunto de garantías básicas: seguridad, justicia, el acceso a ciertos servicios de sanidad y enseñanza, administrar lo común, y no mucho más. La posición de la Agrupación no es la de un individuo en concreto, es un consenso hacia más libertad que todos podemos salir a defender.

Luego de la imposición de modelos si se quiere más estatistas en varios aspectos desde José Batlle y Ordoñez, que han marcado una predominancia histórica, y los recientes tres gobiernos consecutivos del Frente Amplio, ¿es posible instalar en la idiosincrasia de la sociedad uruguaya las ideas de la libertad?

La realidad siempre gana. La pregunta es si cooperamos con ella, o nos come en brocheta. En el fondo la mayoría de los uruguayos es liberal. No se mete con los demás, no deja que se metan con lo suyo, no atenta contra la propiedad, no amenaza con usar violencia contra el que piensa distinto, trabaja, comercia, dialoga, no le tira tiros al otro por formar parte de otro colectivo. Para que estas tendencias liberales naturales puedan tomar una forma más política, para construir un orden social más basado en el respeto y en el acuerdo que en la imposición de la voluntad del que gana, es cuestión de educación y cultura, y las dos están tomadas por la izquierda mesiánica. Ya no se habla de liberalismo, le dicen “neoliberalismo”. “Neoliberalismo” significa “malo”. Herbívoros indirectos, a decir de un amigo: El neoliberal se alimenta de niños, que a su vez se alimentan de pasto. Han convertido la libertad en un cuco. Ya de por sí la libertad no es fácil. Implica responsabilidad, implica cambio, implica límites, porque la libertad como norma implica respetar la libertad del otro. La libertad, como todo lo humano, no viene con la plena satisfacción propia del mundo de las ideas. A esto la hegemonía cultural de la izquierda, subida a lomos del Estado, le agrega basura en cantidades montevideanas, y mucha gente que se guía por principios liberales en su vida diaria luego termina votando otra cosa. También es importante que quienes creen en la libertad se animen a defenderla aunque parezca que va a costarle algunos votos.

¿Por qué sintieron que su lugar era el Partido Colorado?

La libertad es una cosa entera, no es solamente la económica, o la política, o esos tajos convenientes que le hacen a veces. El eje común de respeto a la libertad como base del orden social es marca del Partido Colorado. Quizás desde los 60 con el quiebre de Jorge Batlle respecto de su padre en lo económico. La libertad como un principio general, enmarcada en los principios de una república, eso es colorado. Como decía Alfie: La matriz jorgista es la matriz liberal. Libertad personal, libertad de expresión, libertad de los mercados. Hay una historia colorada detrás de esto. Rivera, Suárez, los constituyentes de 1830, la generación del Quebracho, Batlle y Ordóñez en los asuntos de conciencia, Batlle Berres en lo civil y político, Batlle Ibáñez en los asuntos económicos. Creo que hay un hilo en el liberalismo colorado desde su fundación, que con el tiempo se va ampliando y de algún modo desemboca en esto que sostenemos en A. L. hoy en día.

Siendo que muchos sectores tienen posiciones que reivindican mayormente el papel del Estado, ¿Cómo se ha sentido en la interna del partido?

Bastante cómodos. Hay pequeñas jaurías de progresistas mesiánicos, jóvenes en su mayoría, que tienen un estilo de debate más propio de otros partidos, pero fuera de eso el ambiente es de cooperación. Si estamos de acuerdo, lo estamos, y si no estamos de acuerdo, pues no. Me tocó la coordinación de los equipos de programa colorados para la coalición, con dos compañeras más nos repartimos las tareas. En dos semanas estaban las carpetas. Cuando hacés las cosas bien las diferencias de ideas son eso, de ideas.

¿Qué opinión le merece el Batllismo, una de las doctrinas hegemónicas en el partido?

Las libertades civiles, la libertad de conciencia, la separación del Estado de lo que es el ámbito de la conciencia, me parecen muy rescatables y son tradición del batllismo. La laicidad. Que el Estado no tome partido por un conjunto u otro de creencias. Acá a Robert Silva le hicieron la vida imposible por defender la laicidad, pero es correcto lo que hizo. La laicidad es una barrera contra el autoritarismo. En lo económico la posición del batllismo varía con el tiempo. Los dos gobiernos de Batlle y Ordóñez, el batllismo de Luis, el batllismo de Jorge. Me parece correcta la doctrina moral de que hay que ocuparse de los miembros vulnerables de la sociedad y tratar de que la prosperidad alcance a todos. Discrepo con que los monopolios públicos, la omnipresencia del Estado y la regulación inflexible de los contratos entre partes sea el camino. Es más, al menos tres indiscutibles liberales de nuestro partido se han identificado como batllistas. Jorge uno, el Flaco (Atchugarry) otro, que venía más de un anarquismo de izquierda, y el tercero no lo digo porque está vivo.

¿El Jorgismo de Jorge Batlle, puede considerarse continuidad del Batllismo?

Sí. Comparte la prioridad por los sectores desfavorecidos, varía en la técnica. Recordemos que si comparamos los países con más y menos libertad de las personas en el ámbito económico, en los países más libres hay menos pobreza, menos pobreza extrema, los deciles de menor ingreso tienen un nivel adquisitivo mucho más alto. Los índices de desarrollo humano también muestran esa tendencia. El batllismo de Jorge contiene la moral batllista, que en parte es la moral cristiana, difiere en que tiene una forma más realista y más sostenible de llevarla a cabo. No hacer del ciudadano un esclavo del Estado, porque eso no sólo está mal sino que además no funciona. Menos en un mundo como el actual. La propuesta del jorgismo se inclinó en dirección a lo que funciona en los hechos, manteniendo la noción de que la comunidad a través del Estado ofrezca un piso mínimo de oportunidades en las que apoyarse. Si al proceso de mercado se le quiere agregar asistencia estatal básica en cuestiones como el acceso a la sanidad y la enseñanza, y algunos programas de asistencia más concretos en ciertas situaciones y edades, no es algo que desde el jorgismo lo vayamos a condenar, ni que el mismo Batlle lo haya condenado, al contrario. Por otra parte, en lo filosófico la posición liberal jorgista es mucho más clara. Batlle y Ordóñez era más jacobino. Es muy loable la laicidad, la moneda con respaldo, la no imposición del trabajo, la cooperación de clases en lugar de la lucha, el voto en lugar del botellazo. Pero el jacobinismo tiene una matriz antiliberal muy fuerte. (José Enrique) Rodó le contestó muy bien a Batlle en su momento sobre esto. En el batllismo de Jorge el jacobinismo se dejó atrás. Se mantuvo la prioridad por los más vulnerables, el reformismo enérgico, la visión a largo plazo, la defensa a ultranza de las libertades civiles, pero el resto antiliberal del jacobinismo quedó atrás. Yo entiendo que hay una continuidad, y que se idolatra a veces un método de tratar la cuestión económica, porque en un momento pareció funcionar, o se asocia a una edad de oro del país, y se cae en posturas muy cerradas. Actualmente en el batllismo hay tendencias más liberales, una posición socialdemócrata a lo escandinavo. Más libertad de comerciar y emprender, acompañada de mucho gasto público. Las socialdemocracias nórdicas tienen economías más libres que la nuestra. Vean las tablas de la Heritage (Foundation), los índices de libertad humana. Hay que tener en cuenta que Jorge estudiaba como nadie. La ilustración escocesa, (Ludwig von) Mises cuando vino al Río de la Plata, Jorge tuvo contacto con fuentes liberales que sus predecesores quizás no conocieron o no ponderaron en su medida, también por modas políticas de cada época. En tiempos de Luis Batlle se estaba discutiendo en el mundo si una dictadura del proletariado era acaso una buena idea, como hoy discutimos sobre el Covid. Pensemos en eso también. El liberalismo político de Luis es muy rescatable, más con el peronismo al lado. Podés usar esta frase para el título si querés, te va a dar clics.

Cómo agrupación, se han manifestado a favor de la libre importación de combustibles, con el mensaje: “Porque soy Colorado, del partido de las grandes reformas, apoyo la libre importación de combustibles.” ¿crees que quienes se oponen a esto se alejan de los principios del partido? 

No. De lo que se alejan es de la actitud tradicional del Partido. De una actitud que define al Partido ante la opinión pública. Una actitud más enérgica para las reformas, tanto las de signo liberal, como lamentablemente también, en su época, en las de signo socialista. Hay que sostener y recuperar esa energía reformista del Partido Colorado. Jorge la tenía. La reforma de Rama con Sanguinetti fue otro ejemplo. Hay muchos que hoy, quien sabe, en su fuero personal tienen esa energía reformista, que atrae los votos de la gente que quiere cambios. Las anteriores veces que se quiso poner algo a competir se ofrecieron siempre los mismos argumentos, y la realidad mostró que la competencia era mejor que el monopolio: Banca, seguros, telefonía, hasta el pescado. No sé si los más jóvenes sabrán, pero en nuestro país tuvimos pescado público. Pensemos a 20, 30 años. ¿Tendrán nuestros hijos que seguir bajo el monopolio de ANCAP? ¿Cuándo haya qué agujero, qué situación ineludible y políticamente durísima se deberá, probablemente a las apuradas y mal, por fin derogar el monopolio? Ni siquiera es una privatización, es ponerla a competir, como se hizo ya con éxito en varias otras empresas. Tomemos un poco la senda del crecimiento, tengamos un poco de iniciativa. Después nos quejamos de lo que sale la comida y de las magras cifras electorales. Uno de los mejores economistas colorados está en OPP, escuchemos lo que dice. Hay que pensar en el país y en las generaciones que vienen.

¿Cómo se volvió liberal y cuando decide involucrarse en la política?

En el liceo, una vez, un amigo me pasó un papelito. Decía: “La démocratie est la tyrannie de la majorité (La democracia es la tiranía de la mayoría) – Tocqueville”. Me dejó pensando. Al liberalismo me acerqué por las semejanzas que tenía con la ética personalista, que conocía a raíz de estudiar bioética. El concepto de persona singular soberana, el no tomar decisiones por el otro que tiene derecho a tomar por sí mismo, el no ser paternalista incluso desde una posición de autoridad. Luego aprendí mucho en grupos de discusión en internet, como Libertad Uruguay en su momento. De allí seguí estudiando por mi cuenta. A la política entré cuando falleció Jorge Batlle. Cuatro amigos, a la salida del sepelio, sentimos que el liberalismo colorado no podía quedarse sin representación, y decidimos empezar lo que luego sería la Agrupación Libertad.

¿Qué autor o libro recomendaría a quien desee entender mejor el liberalismo?

Le diría que empiece por ver las conferencias y entrevistas a Jorge Batlle. Luego que busque en internet “principio de no agresión”, “orden espontáneo”, “sociedad abierta”. Voltaire sobre la tolerancia es recomendable, Thomas Paine tiene lo suyo. Esto del liberalismo no nació con la caída del Muro (de Berlín), tiene siglos. La generación de Pericles, la democracia ateniense, ya manejaba conceptos liberales sobre el Estado, muy distintos al orden totalitario de Platón. “¿Qué es el liberalismo?” de Alberto Benegas Lynch es una conferencia muy ilustrativa. Internet ofrece todas las bibliotecas del mundo en la cartera de la dama y el bolsillo del caballero. Hay que conocer todas las posiciones, las liberales y las otras. También a quien quiera conocer sobre liberalismo le sugeriría que busque los estudios sobre el Human Freedom Index (índice de libertad humana). Como dijo Lito Alfie en una charla a la Juventud Jorgista: La libertad no es sólo un tema de filosofía, también tiene implicaciones de gestión. La libertad da resultados.

En la actualidad, ¿Quiénes cree son los principales referentes del liberalismo a nivel mundial?

Ron Paul es un individuo muy consistente.

Ron Paul es un médico y político estadounidense, integrante del Partido Republicano. Ha sido destacado por su posición libertaria, expresada en varios libros y artículos de su autoría, frente a varios temas políticos, como su postura a favor de la disolución de la Reserva Federal.

En los años previos a la pandemia y durante la misma, se han provocado a nivel mundial, focos de efervescencia social, marcada por estallidos sociales, revueltas, surgimiento de movimientos que se han establecido como Black Lives Matter ¿Qué opinión le merece este contexto y porque cree que estamos viviendo estas situaciones?

Nada prospera sin un pequeño grano de verdad. No hay sociedad perfecta y hay que tener cuidado con los que prometen eso. La piromanía izquierdista no sale de los problemas sociales, sale de la manija que dan los que Hayek llamaba “los intelectuales”, los minoristas del conocimiento, los que traducen la ciencia y la filosofía al oído de la persona común. En este caso la manija es una forma concreta de interpretar los problemas sociales, que se ha vuelto hegemónica… Que un individuo es primariamente su identidad grupal. Que los grupos pelean por oprimirse entre sí. Que la realidad es una construcción socioverbal que significa relaciones de poder entre estos grupos. Que la igualdad es preferible a la libertad. Que está bien usar la fuerza para igualar. Que por la fuerza se puede traer el paraíso. Que justicia es hacer pagar a las personas por lo que hacen o hicieron otros de su mismo grupo sociológico. Que todo discurso es ideología. Que las personas sólo conocen lo que sus intereses dictan. Que los intereses los determina la pertenencia colectiva. La misma basura marxista pero más refinada. Que la relación más relevante entre las personas es la de poder. Esto último evoluciona un poco en el interseccionalismo, que es lo mismo pero dotado de complejidad sin cambiar la esencia. La charla “Is intersectionality a religion?”, está en YouTube. Luego, la cosmovisión que guía la acción tiene mucho de la de (François-Noël) Babeuf.  Este es el peor de los mundos posibles, la destrucción es el camino a la purificación y el renacimiento. ¿De qué? No importa, ya veremos. A Babeuf no sé si los mismos revolucionarios no le cortaron la cabeza. Como decía al principio, cualquiera que camine suficiente rato en línea recta puede constatar que hay individuos que oprimen a otros, y organizaciones dedicadas a eso también. Distinto es describir el devenir histórico entero en términos de relaciones en las que siempre un alguien gana y otro pierde. Esta lectura se difunde porque las universidades forman gente para cambiar la realidad en lugar de para conocer la realidad. Nos acostumbramos a gozar de libertades básicas, y muchos no saben qué ventajas tiene la institucionalidad liberal, ni cómo llega a ser, ni cuál es la alternativa. Así reaparecen las ideas tribales y autoritarias de siempre. Que los individuos son primariamente el colectivo al que pertenecen estuvo detrás del golpe de Lenin y la posterior revolución y dictadura comunista. Detrás del nacional socialismo obrero alemán, anticapitalista y colectivista. De los millones de cadáveres de las revoluciones asiáticas. Del KKK (Ku Klux Klan) en América del Norte. De las guerrillas marxistas en América del Sur. Estuvo y sigue estando tras las masacres tribales en África con machetes y ametralladoras rusas. Y hoy en el mundo civilizado, por estudiar solamente lo que confirma nuestros sentimientos, volvemos con total alegría a lo mismo: “La gente es su raza”, “la gente es su sexo”, “la gente es su nivel patrimonial”. Simplificar la realidad y culpar a otros de nuestros males puede ser atractivo pero es mejor dejar de mirarse el ombligo y observar un poco la realidad. La realidad tiene un nivel de detalle que estas mitologías vestidas de ciencia social no tienen. ¿Todo es relativo, salvo que la historia es la guerra de los buenos contra los malos? ¡Guau! Un esfuerzo intelectual importante, la solución a todos los problemas. Hay gente que gana mucho dinero vendiendo buzones con bombas de relojería adentro. Algunos compran. Y compran un tribalismo posmoderno que se hace pasar por justicia social al mismo tiempo que borra la institución básica del diálogo. Sin diálogo, sólo queda el principio de autoridad basada en la fuerza. El perspectivismo, que está tan de moda, esto de las perspectivas, destruye el diálogo. Cuando no hay diálogo empiezan las cazas de brujas y empiezan las (bombas) Molotov. Si la perspectiva del otro es la perspectiva del opresor, si los hechos que el otro describe son funcionales al opresor, entonces el otro al abrir la boca oprime, y no debería ser escuchado por nadie, y mejor si deja de respirar. Partes de la realidad van quedando relegadas. Si alguien cree que con esta actitud seguirá habiendo paz, comida y aire acondicionado, está un poco confundido. Stephen Hicks aborda esta corriente de pensamiento en “Explicando el posmodernismo, de Rousseau a Foucault”. Lo recomiendo.

Volviendo al plano nacional ¿Cómo evalúa hasta el momento la gestión del gobierno?

Bastante buena, pero está confiando en que ceder espacios a corporaciones autoritarias le garantizará tranquilidad y no es así. La izquierda mesiánica no busca un espacio en que la dejen ser, como lo hace la izquierda democrática. Se define por oposición al otro, considerándose victoriosa cuando el otro deja de existir. Ceder o concederle espacios no es marcar una línea de propiedad y coexistencia, o algo en que todos podamos cooperar, es regalar terreno en lo que para el rival es una guerra santa. De agresión, por supuesto. Hay que empezar ayer con las reformas. Por respeto a la gente que votó a la Coalición.

En las pasadas elecciones nacionales, el debutante partido político Cabildo Abierto, con Guido Manini Ríos a la cabeza, alcanzó un 11,04% de votos. Mientras que, dentro del Frente Amplio, el Partido Comunista parece tomar cada vez más fuerza, incluso colocando a una de sus principales figuras en la Intendencia de Montevideo. ¿Qué lectura hace de este escenario?

Había mucha gente disconforme con una política en ocasiones vacua, de centro izquierda a ultraizquierda en su mayoría, quizás llena de inmediatismo. El caos de la planificación ideológica frenteamplista generó una necesidad de orden, y la trayectoria del general Manini también hizo lo suyo. Personas hartas del colectivismo de izquierda, de ser agraviados por sostener opiniones tradicionales o juzgadas como incorrectas, optaron por un espacio en el que no recibían el desprecio habitual. Además, conozco gente que lo votó (a Manini) porque “¿qué es lo que más haría rabiar al Frente? Un Milico”. Palabras textuales. Doblando la esquina, el Partido Comunista de Uruguay es una máquina muy bien aceitada y eficaz de hacer daño, desde tiempos de Rodney Arismendi o quizá antes. Arismendi era un tipo dañino pero brillante. La pinza híbrida entre castrismo e infiltración es brillante y la de la infiltración les salió. Para la otra, el Goyo (Álvarez), tan autoritario como ellos, se les dio vuelta, y pasó lo que pasó, que es lo que pasa en los regímenes que idolatran, y a los que hasta hace poco salían a pasear. Las generaciones nuevas no vieron caer el muro de Berlín. Van al liceo y salen creyendo que Alemania del Este era la aldea de los pitufos. Salen a trabajar y si no hocican ante el sindicato comunista les hacen la vida imposible. ¿Cómo no va el PCU a devorarse a la izquierda democrática? Ya no tienen la intelectualidad de antes, pero tienen un aparato enorme y aceitado, y el Uruguay hace décadas viene cobrando de lo lindo. Homenajearlos en el Parlamento fue equivocado. Nuestra agrupación sacó un comunicado al respecto.

Para Finalizar ¿Qué opina de las siguientes personalidades del Partido Colorado?

Julio Maria Sanguinetti: Un hombre de gran olfato. Hábil. Se acercó un poco más a las posiciones liberales en las últimas elecciones, creo que en parte por la situación del país y por no estar la polarización tradicional con Batlle. Diferencias hay, por supuesto. Gobernanza mundial, la concepción más francesa que escocesa del Estado, en esas cosas no coincido.

Pedro Bordaberry: Cuando fundamos la agrupación, Bordaberry fue uno de los primeros a quienes fuimos a comunicárselo. Buen legislador, sólido, republicano. No se deja llevar por el grito de la tribuna. Hay cuestiones en las que no estoy de acuerdo, por izquierda y por derecha si vamos al caso, pero me parece una figura respetable. Cuando salió electo candidato votamos mejor que en las últimas, pero en política no hay que esperar Mesías.

Ernesto Talvi: Hablando de eso. El cuartel general era prolijo, lo conocí por esas casualidades de la vida. Tuve y tengo diferencias filosóficas muy profundas con Talvi. Pero ahora no hay Talvi, lo que hay es Ciudadanos, un conjunto de corrientes. Algunas más liberales, reformistas en lo económico, aperturistas. Otras batllistas más moderadas. Y un tercer conjunto que tiene convicciones innovadoramente intrusivas, mucho más intrusivas que el batllismo, porque el batllismo es laicista. Esta tercera corriente, que nació con Talvi, pretende que el Estado modele la conciencia de los ciudadanos para lograr una sociedad mejor. No estoy de acuerdo con eso. La conciencia es el último reducto de libertad. No es correcto que el Estado aplique fuerza para que la gente tenga los sentimientos y pensamientos correctos. No está bien que el Estado genere su propia demanda política a través de campañas que dicten el contenido y foco del debate público. Por mucha eficiencia y apertura económica que lo acompañe, y por más que no se fusile a los disidentes. Aunque semejante propuesta venga acompañada de liberalismo económico y político, no sé cuánto perduran estos elementos luego. Este progresismo antiliberal también se observa en sectores de nuestro rival tradicional (el Partido Nacional), y se vio en el caso de la vicepresidente rezongando al ministro (Carlos María) Uriarte, exigiéndole una contrición pública al mejor estilo del Partido Comunista Chino, por ilustrar la frecuencia de un delito con las de otro. Habiendo aclarado que hablaba de números simplemente. Esta pretensión de disciplinar la conciencia es mucho más chocante en el Partido Colorado, que es el Partido de la libertad de conciencia. Por supuesto que esta tendencia “piantó” más de un voto en primera vuelta. Este nuevo progresismo no es liberalismo, tampoco es batllismo, es otra cosa distinta, y como a cualquier vecino nuevo, es mejor conocerlo antes de decidir si dejarle las llaves. Les recomiendo el artículo: “La raíz religiosa y moralista del progresismo”, de Diego Andrés Díaz. Explica muy bien la matriz de este movimiento.

Gustavo Zubía: Nuestra agrupación coincide con el doctor Zubía en la propuesta de una fiscalía general colegiada. Está el comunicado al respecto, con fundamentación y todo. Tuvimos una sola reunión, y no sé hasta qué punto considera la libertad un principio general, pero tengo ciertas coincidencias en asuntos de Derecho. La responsabilidad individual del autor, y no la responsabilidad de una víctima a la que se le imputa ser miembro de una sociedad colectivamente culpable. La legitimidad del uso defensivo de la fuerza, la ilegitimidad del uso ofensivo. Aquello que tomó Artigas de los constituyentes norteamericanos, que “no podrá violarse el derecho de los pueblos a guardar y tener armas”. No es una apología ni promoción del uso de armas, simplemente tener armas para usos lícitos es un derecho de los individuos libres. Las armas son la última barrera que puede poner el ciudadano pacífico para protegerse, de tiranos como los chavistas y tantos otros, que primero desarmaron a la gente y después les soltaron los colectivos. Y también del delincuente común. Hay gente que piensa que si el delincuente tiene botas lo que hace está mal y si tiene championes o anda en alpargatas entonces lo que hace pasa a estar bien. Y esto sin distinguir entre colores de botas, que es otra mala costumbre. La defensa del individuo no abarca sólo los delitos contra la vida. ¿Van a decirme que es bueno penar el uso de fuerza letal para detener una violación, porque como la vida es más importante, entonces debe permitirse al violador consumar o continuar el hecho? Es una manera muy simple de entender las cosas, como si atacar y defenderse fuera lo mismo, y todos los daños fueran reversibles y abstractos, y los derechos debieran servir para permitirle a la gente violar el derecho de otro, vaya uno a saber por qué. Mucha gente se olvida de que la propiedad es un derecho humano. Artículo 17° numeral 2° (de la Carta de Derechos Humanos): “Nadie será privado arbitrariamente de su propiedad”. Artículo 29, numeral 2°: “En el ejercicio de sus derechos toda persona estará solamente sujeta a las limitaciones establecidas por la ley con el único fin de asegurar el reconocimiento y respeto a la libertad y los derechos de los demás, y satisfacer las justas exigencias de la moral, el orden y el bienestar general de una sociedad democrática”. Artículo 30: “Nada en esta declaración se podrá interpretar en un sentido de que confiera derecho a estados, grupos o personas, para desarrollar actividades que tiendan a la supresión de cualquiera de los derechos proclamados en la declaración”. Y a los que no creen en la ONU, no les vendría mal una leídita ocasional a la Constitución de la República. El artículo 7°, entre otros derechos básicos, dice con total claridad “los habitantes tienen derecho a ser protegidos en el goce de su propiedad”. No veo cómo podría ser de interés general que los ciudadanos estuvieran desarmados y con la ley en su contra ante la invasión de su lugar de trabajo, domicilio, o cualquier lugar legalmente ocupado si fuera el caso. Si usted quiere, no se defienda, pero no obligue a la señora a la que se le meten tres tipos al fondo de la casa a preguntarse si tienen algo antes de disparar, no fuera cosa que por defenderse, termine tras barrotes. El mismo Batlle y Ordóñez señalaba que el desarme de las naciones era un fin loable, pero mientras hubiera malones y naciones inciviles, no era aplicable ni deseable, porque le otorga ventaja sobre las gentes pacíficas a aquellos que usan la fuerza para mal. Lo mismo me parece que aplica al nivel de los individuos. Si a Zubía tuviera que regalarle un libro, de esos que están en internet, le regalaría Derecho, Legislación y Libertad, de Friedrich Hayek. Tiene una cierta faceta espiritual, que probablemente resulte afín con la manera en que Hayek entiende los órdenes naturales, la diferencia entre kosmos y taxis, entre el orden natural y el orden de batalla.

Isaac Alfie: Es brillante y además es una buena persona. La izquierda mesiánica lo odia, porque canta la justa y porque custodia el dinero de los ciudadanos con el equivalente a dos canes Rottweiler. Además es patriota. Los detractores de siempre confunden la línea temporal de la última crisis, en algunos casos intencionalmente. El economista Alfie fue el que le paró el carro al Fondo Monetario, le rehízo las cuentas y mostró que podíamos pagar. Cualquiera con algo de suspicacia hacia una institución como el Fondo Monetario debería guardarle aunque sea un poco de admiración simplemente por esto.

Muchas Gracias.


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8 comentarios

  • Enrique Navas
    Enrique Navas

    Excelente exposición, acuciosamente fundamentada!!! Nos da esperanza que el Partido incorpore agrupaciones con líderes tan talentosos y sólidos.

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  • Gonzalo Amor
    Gonzalo Amor

    Grande Juan. Muy buena entrevista!!

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