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Cambiando la realidad: el Presupuesto Nacional

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La ley de Presupuesto Nacional no es solo la expresión económico-financiera de un Gobierno, sino también la expresión política del mismo.

Allí se establece la planificación de las políticas públicas que se van a desarrollar en el quinquenio, y los distintos énfasis en sus prioridades. 

En octubre pasado dimos media sanción en la Cámara de Representantes al proyecto de ley de Presupuesto Nacional, que en los próximos días pasará a ser votado en el plenario de la Cámara de Senadores. Aquí se definen créditos presupuestales, que son autorizaciones para el gasto. 

Estas autorizaciones no son cheques en blanco para ningún jerarca, ni para ningún Gobierno. Debe ser el compromiso de los actores públicos, que estas serán ejecutadas con responsable celo, pensando en que el destinatario final de estos recursos son las personas, que por otra parte son quienes generan los recursos que luego se aplicarán. 

El Presupuesto Nacional debe no solo financiar todas las políticas públicas que mejoren los distintos aspectos de nuestra sociedad, sino también debe sentar las bases para un desarrollo armónico y sustentable del país. Y esto se logra con un Estado que desarrolla sus actividades de una manera eficiente y con un sector privado que encuentra las oportunidades para dinamizar la economía, dar empleo y generar riqueza. 

Para esto las cuentas públicas deben estar en orden. Sino lo estuvieran, como no lo han estado en el pasado, el país seguirá arrastrando sus problemas de falta de competitividad frente a nuestros competidores en el mundo. 

La eficiencia y la calidad del gasto deben ser el objetivo. Para eso debemos derrotar el paradigma de los Gobiernos del Frente Amplio, del gasto incremental como un objetivo en sí mismo.

Este Presupuesto, justamente apuntala a esto, y para lograrlo crea en la mayoría de los Organismos mecanismos de control sobre el mismo. Desde la regla fiscal, hasta el control a través de las auditorias del Tribunal de Cuentas o a través de los informes que debe realizar el Ministerio de Economía y Finanzas y la OPP en algunos casos.

Por todo esto decimos que este Presupuesto tiene la gran virtud de que está basado en la realidad, y apuntala a cambiarla para mejor. 

Muy por el contrario a lo que sucedió en el anterior presupuesto, que nosotros calificamos como de fantasía, porque establecía proyecciones que se sabían no se podían cumplir, y aun así se decidía seguir adelante con un gasto totalmente desfinanciado.

Efectivamente las proyecciones de crecimiento acumulado para el quinquenio 2015-2019 se ajustaron fuertemente a la baja, ya que pasaron de 14,6% en el Presupuesto Nacional de 2015, a un crecimiento efectivo acumulado de 6,5 % del PIB, con un gasto que estaba disparado, llevando el déficit fiscal al 5,1% del PIB en febrero de este año, comprometiendo así la salud financiera de la República. 

Déficit histórico de los últimos 30 años. Ni siquiera en lo peor de la crisis del 2002 se registró un guarismo parecido.

Se hicieron varias promesas, ninguna de ellas cumplidas. La promesa de campaña de no aumentar la carga impositiva, de bajar el déficit fiscal al 2,5% del PIB, cayeron en saco roto. Muy por el contrario se crearon y subieron impuestos, a través de dos ajustes fiscales (2016 y 2017), para lograr mayores ingresos a los estimados. 

A este escenario heredado del Gobierno anterior, se sumó la pandemia del Covid-19. No habían pasado 2 semanas de Gobierno que el país entró junto al mundo a una zona de incertidumbre jamás vista en la historia reciente. 

La economía se desaceleró aún más, como también sucedió en el resto del mundo, impactando en el empleo. 

Con esta planificación va a quedar demostrado que se puede hacer un uso diferente de los recursos públicos, mucho más eficiente, donde el centro de las políticas públicas sean las personas, la población, y no los gastos burocráticos, ni la superposición de actividades.

Aquí se sientan las bases para el crecimiento de toda la economía, y con ella, mayor empleo, que es la preocupación central de los uruguayos.

Otra gran virtud de este Presupuesto es que cumple con una promesa de campaña electoral, actuando sobre el gasto, y no sobre los ingresos, aumentando impuestos.

A través de reasignaciones internas de montos que ya contiene el Presupuestos Nacional, en Diputados logramos atender de mejor manera lugares sensibles de la Administración, que hacen al fortalecimiento social.  

Incrementamos partidas para la UDELAR, UTEC e Instituto Clemente Estable en programas focalizados.

El Senado hizo otro tanto con la ANEP, la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), el Mides, el MEC, INISA, el Instituto Nacional de Calidad (INACAL), el MTOP y el MDN.

Lejos del relato de recorte que quiere instalar el Frente Amplio, el Gobierno y el país están haciendo grandes esfuerzos para darle mayor impulso a las políticas sociales y a las que permitan mejorar las retribuciones más bajas del Estado. 

Hubo un cambio de actitud con respecto a los denominados Organismos de Contralor, tan castigados en la Administraciones anteriores. Incluimos al Tribunal de Cuentas, al TCA, y a la Jutep, con normas con costo presupuestal y otros sin costo.

Añadimos también al Poder Judicial y a la Corte Electoral, apuntalándolos. Fortalecer a estos Organismos es fortalecer los necesarios contrapesos que deben de existir dentro del diseño de la institucionalidad uruguaya.

En el Poder Judicial se comienza a cumplir con la ley 19.580, de violencia hacia las Mujeres basada en Género, con la creación de los primeros 3 juzgados Letrados de Primera Instancia con competencia especializada en la materia, que tendrá su Sede en aquellos departamentos del interior del país que más lo necesiten. 

En Diputados se arribó a una fórmula para tratar de cerrar el conflicto por diferencias retributivas que mantienen los dependientes del Poder Judicial desde el año 2011, por un monto de 350 millones de pesos. 

La acumulación histórica, nos debe enseñar a superar los errores que se han cometido en el pasado, así como proponernos mantener y mejorar aquello que haya estado bien.

Pensar que un gasto desenfrenado, sin financiamiento genuino es la solución a nuestros problemas, es seguir profundizando la herida a quien padece una grave enfermedad. 

Nuestro Partido, que ha hecho mucho para lograr muchas de estas incorporaciones en el Presupuesto Nacional, ha puesto a la gente en el centro de todas las políticas públicas, con inteligencia y verdadera sensibilidad social.

Es por esto que sentimos que más allá de los contextos y circunstancias adversas que atraviesa el país y el mundo, nuestra esencia debe de impulsarnos a hacer todos los esfuerzos para crear oportunidades que sigan cambiando la realidad.


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