El Día

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Vestigios de la no temporada

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Como todos los años, una nueva temporada estival cae sobre Uruguay, esta vez con un desafío especial, una temporada sin turistas. Desde un momento cuando todo esto estalla a fines de 2019 en China, nosotros desde Uruguay lo veíamos muy lejano, pero luego llegó el fatídico viernes 13 de marzo y los pedidos de cuarentena, ya sea obligatoria por a pedido de la oposición o responsable por el pedido del Gobierno.

Lo que si sabíamos es que iba a ser una temporada atípica.

Uno que ya peina algunas canas recuerda las temporadas de esplendor de los 90´s, una lejanía estrepitosa con las temporadas que sobrevinieron luego de las crisis financieras de principio de los años 2000. Últimamente, sobre todo luego del incidente de los puentes cortados por las administraciones de los Kirchner, el interés de algunos veraneantes había encontrado otras plazas más atractivas, el crecimiento exponencial de Miami y sus all inclusive, Brasil con su amplia oferta, e incluso estaban quienes preferían el frío europeo que se ofrece en enero con nevadas y grados bajo cero. Sumado todo esto a que Uruguay es un país de servicios “caros”, cosa que todos podemos reconocer, brindamos un muy buen servicio con personal ampliamente capacitado, pero con lo que se pasa una semana aquí se puede pasar dos en cualquiera de los destinos antes nombrados.

Entonces, pasamos a ser un destino casi exclusivo para una elite económica de Sudamérica, en los últimos años desarrollamos un leve interés en europeos y norteamericanos por nuestro destino, pero eso no fue suficiente.

Otro factor muy importante es el del alquiler temporal de apartamentos, aquí juegan un rol muy importante los inmobiliarios que realizan a veces tasaciones de alquileres diarios por encima de la media, ya que a muchos dueños no les cambia nada o no les mueve la aguja si alquilan o no su departamento y optan por mantener invariable el precio del mismo alquiler. Incluso este año que fue casi nulo en alquileres los precios seguían por las nubes y algunos de estos llegaron a cotizar al alza con respecto al año pasado. Aquí nos referimos a apartamentos pequeños, sin servicio alguno, tampoco muy bien ubicados, pero que rondaban los cien dólares la jornada, y creo yo que se sobreentiende que muchas personas tienen como inversión una propiedad y desean pagar los gastos anuales más una ganancia con la renta, pero en ocasiones tal precio resulta totalmente injustificado.

El gobierno apelo al retiro del pago del IRPF alquileres, pero el descuento se vio manifestado en el bolsillo de los propietarios y en las comisiones inmobiliarias, mas no se traspasó al precio final, lo que hubiese sido lo más lógico.

Estas mismas inmobiliarias son las que al comienzo de los 2000 “mataron” a la gallina de los huevos de oro comercial que era la avenida Gorlero, dado que si uno hace una recorrida por dicha calle verá que más del 50% de los comercios abiertos son inmobiliarias, ¿qué atractivo tiene para un turista salir a pasear para ver vidrieras de publicaciones de bienes inmuebles? Al rentar ellos los locales comerciales más atractivos le sacaron el charm al paseo clásico de varias generaciones. Las galerías y shoppings céntricos son verdaderos cementerios de elefantes, el Miami Shopping Center con tres niveles de locales totalmente tapeados, el lugar clásico de las “maquinitas” es un pseudo baño público al aire libre, la clásica galería Torre Gorlero semivacía y de la Plaza de los Artesanos queda poco y nada, una galería como LA Concorde que se transformó en monoambientes, edificios enteros en las cercanías del puerto que se encuentran en estado de abandono completo.

En la Barra, lugar que había tenido un repunte muy grande durante los últimos diez años se encuentran lugares privilegiados totalmente abandonados, una tira de cinco locales del mismo propietario totalmente vacíos, una esquina enorme que hace una década está absolutamente cubierta por chapones de madera.

¿Cuál es la gracia para un propietario el tener años y años una propiedad vacía? Está en todo su derecho, evidentemente Sí, pero al menos tendría que tener la deferencia de que se encuentre “estética” y no haga feo el paisaje que otros tratan de cuidar.

Esta también fue una temporada sin cruceros, luego de la famosa odisea del Greg Mortimer no volvimos a recibir ese tipo de embarcaciones, los funcionarios de la anterior Administración agitaban el parche con la cantidad de cruceros que llegaban, hablando y haciendo un relevamiento con una veintena de comerciantes de Punta del Este, informan que los turistas que vienen en esas embarcaciones son llevados en camionetas que ofrecen “free tours” (paseos gratis), los suben en la parada cinco de la Playa Mansa a camionetas y ómnibus contratados. Los turistas son llevados a un local de souvenirs en una lateral de Gorlero, luego se los lleva al puerto, el recorrido sigue por el puente de la Barra, al pasar el mismo se detienen en otra tienda famosa y el recorrido termina en el faro de José Ignacio, para luego volver a destino. Por ende, quienes se vieron beneficiados con todos estos movimientos con suerte son una docena de empresas.

Imaginamos que este gobierno tenía un plan totalmente diferente al que desarrolla ahora, con más apertura al mundo, con más dirección. También entendemos que la postura del Ministro y su Subsecretario de salir a hablar a diario en todos los medios sobre la temporada cuando no hay nada bueno para decir resulta innecesaria, pero a veces el querer comunicar demasiado puede ser error.

Los medios juegan otra partida, cuando hemos tenido temporadas malas muchos medios salían a decir que eran fabulosas, y en esta temporada se han ensañado con lo mala que ha sido y han hecho una carnicería de lo vacío que está aquí o allá.

Soluciones hay, no gustan. Aquí siempre hubo algo cíclico que fue cuando los comerciantes y servicios se pusieron a tono con los precios y posibilidades de los turistas. Esto funciona, luego vienen los turistas y suben el precio, los turistas se van entonces los bajan. Algún día aprenderemos cómo es. Habrá que ver cuántos de los que hicieron el esfuerzo de estar en esta temporada pasan el invierno, cual Napoleón en las invasiones a Rusia, puede ser letal.

Así como un empresario es capitalista con sus ganancias, no puede ser socialista con sus derrotas, por ende, pedir más presencia del estado o exoneraciones fiscales no van a hacer que la temporada mejore, a un restorán o un negocio con diez empleados no pagar aportes patronales no le hace la diferencia entre ganar o no. No se trata de subsidios ni apoyos.

Para finalizar hay que reconocer que esta es una no temporada, va a ser como el carnaval, simplemente no se cuenta, no pasó.


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