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Verdad vs “verdades”, el papel del periodismo

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            Las pasadas elecciones en Estados Unidos, dejaron en mucha gente, nuevamente, un manto de suspicacia y acusaciones cruzadas, dejando de lado la sensatez, sobre la veracidad del proceso eleccionario. No es nuevo, que, apoyado en las redes sociales, como plataforma de difusión, las diferentes partes involucradas en una controversia, y sus séquitos de seguidores, refuercen su postura, “su verdad”, e intenten avasallar la “verdad” opuesta, sin importar lo que realmente reflejen los hechos.

            Así, vimos cómo se llegó a esta instancia, con relatos instalados. Donald Trump, el “Armagedón”, que estaría atrás de una Tercera Guerra Mundial, y garantizaría el caos en el mundo, cuando la realidad nos muestra, más allá del tenor e irresponsabilidad de sus dichos, prestándose justamente a este juego continuo de acusaciones infundadas, que el mismo fue el primer presidente de Estados Unidos, desde 1980, que, durante su primer mandato, no inicia un conflicto bélico. Y, por otro lado, Joe Biden, quien de ganar convertiría al país en una versión 2.0 de la Unión Soviética, algo que se instaló pese a que él mismo se haya declarado en contra del socialismo y del modelo venezolano.

            A raíz del surgimiento de estos “discursos hegemónicos”, los relatos han ido tomando forma, haciendo surgir grietas, en dónde ya no se enfatiza a nivel discursivo la búsqueda real de la verdad, sino la imposición de “verdades”, que, desafiando la coherencia, paralelamente conviven entre sí.

            La toma de opinión, nos sitúa en veredas opuestas de una calle que no se puede cruzar. La razón, sucumbe ante la emoción que generan estas premisas, luchando por imponerse y volvernos sus férreos defensores. Así vemos escenas de seguidores de ambos bandos, tomándose las calles, generando violencia, disturbios, pasando por arriba la ley, como vemos en Estados Unidos, en dónde grupos “antifa”, y “pro-Trump” se alternar la hegemonía del caos.

            Todo esto, a su vez, camufla, y da tierra fértil, al desarrollo de una palabra que a quienes nos mueve el periodismo, nos sacude: impunidad. Se rebate una idea llena de falacias o incongruencias evidentes, con más falacias e incongruencias evidentes, pero a merced de otros intereses.

            Debemos ahondar entonces en algo que, como sociedad, permanentemente estamos desvirtuando: el arte de discutir.

            Basta con consultar en Google, para encontrar rápidamente dos interesantes definiciones sobre el término “discutir”, la primera lo define como:

El acto de examinar y tratar un asunto o un tema proponiendo argumentos o razonamientos para explicarlo, solucionarlo, o llegar a un acuerdo acerca de él”.

Una segunda definición habla de: “defender opiniones o intereses opuestos en una conversación o diálogo”

            Tomándolas en conjunto, podría decirse que ambas parecen estar mostrando, en un orden cronológico, la degradación del significado atribuido al término en el tiempo, en dónde quedan fuera conceptos tan necesarios cómo: examinar, argumentar, razonar, explicar, solucionar y acordar. Dejando lugar a la simple defensa de una opinión, reflejo de como actualmente se abordan en estos ámbitos las discusiones.

            A modo respuesta, las propias redes sociales han tenido que intervenir arbitrariamente las expresiones de quienes parecen jugar a desinformar para llevar agua a su molino. Twitter, por ejemplo, ha tomado las riendas del asunto, incluyendo aclaraciones a los tweets de Donald Trump, que afirmaban la existencia de fraude en las elecciones, y llamaban a desconocer los resultados, indicando la existencia de controversia sobre la validez de la información emitida. También, a modo de ejemplo, han incluido aclaraciones con tweets propagandísticos del medio de prensa ruso RT, indicando la relación de dependencia del medio con el gobierno ruso.

Aquí y ante este panorama, aparece un nuevo llamado al periodismo, en su esencia y su razón de ser. Quizás, este debería ser el motor más noble de su necesario resurgimiento como abanderado de una batalla cultural, del culto a la verdad y a la razón.  Quienes sentimos el periodismo como la pasión por la verdad, mimetizando, en este punto, la razón con la emoción, debemos reescribir la definición de discusión, alejándola de los de ciegos extremismos y sofismas, como los que hoy en día generan la inestabilidad institucional que se está propagando por el mundo.

Militemos la verdad. Salvemos las discusiones.


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1 comentario

  • Diver zoccolini
    Diver zoccolini

    Muy claro el analisis de una realidad que esta presenciando el mundo entero ..Felicitaciones !
    Por contribuir con la verdad y la discusion !

    Responder

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