El Día

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Transitar en política, no es lo mismo que honrarla

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Siempre que nos acercamos al 31 de marzo, entramos en un estado del alma muy intenso. Cada año, desde 1975, cuándo en dictadura comenzamos a ir a la tumba de Baltazar Brum acompañando a nuestro padre y a  otros batllistas, volvemos a reflexionar sobre el significado profundo de ese gesto de un político digno.

Jurista joven, brillante, que ya había sido legislador, Ministro y Presidente de la República, con un desempeño descollante a nivel nacional e internacional, que decide partirse el corazón de un balazo, entregando su vida, en defensa de la Libertad y la República Batllista.

Brum enfrenta a ex correligionarios, tradicionales adversarios, grupos económicos poderosos, que se habían conformado en lo que alguna prensa de la época denominaba “La unión nacional sagrada contra el batllismo”. Sabemos que los fenómenos históricos a veces se repiten, no precisamente en los hechos, sino a nivel de procesos.    

Hace décadas que algunos desafíos de este país se están consolidando como problemas estructurales, frente a los cuales, muchos uruguayos se desalientan y sienten que no tenemos futuro en el escenario del mundo desarrollado, el conocimiento yun destino promisorio para las futuras generaciones.

A fines de noviembre de 2019, muchos recuperamos la esperanza, luchamos por un cambio de rumbo y el pueblo uruguayo legitimó ese cambio. Básicamente la conquista de tres aspectos, relacionados entre sí.

  1. Educación de calidad sin excluidos.
  2. Medio ambiente preservado, con un sistema productivo sustentable, diversificado y una marca certificada de Uruguay Natural.
  3. Una vida pacifica, saludable, segura,  próspera, una ciudadanía educada, con capacidad crítica y emprendedora. Dónde una vigorosa clase media, paulatinamente sustituya la marginalidad creciente,  para recuperar nuestra esencia de País de cercanías y abierto al mundo.

Todos aspiramos a que esos propósitos se enmarcaran en procedimientos éticos y austeros. No solamente del sistema de partidos políticos surgió ese mandato, las representaciones del sistema productivo, de la sociedad civil, de los trabajadores autónomos o subordinados, de las comunidades rurales o urbanas, impulsaron a alcanzar esas metas.

Esta generación de políticos, en roles de gobierno u oposición tiene esos cometidos por delante. Son puntos  de consenso en los que todos los partidos confluyeron. La gente sabe que hay  dificultades, obstáculos, y que siempre los hubo.  Pero sin disculpas, necesitamos colocarnos en el rumbo de los cambios esperados. Cada día de demora, omisión o abandono de propósitos, es un día de rezago en la conquista del destino que todos los uruguayos soñamos, alcanzando el umbral de desarrollo. Y el  gobernante que se aparta del rumbo comprometido, traiciona al pueblo que representa.

La mayor parte de los uruguayos, de todos los partidos, queremos revertir esa tendencia consolidada,  de seguir agobiando a la clase media, a los sectores productivos, rurales, urbanos, trabajadores autónomos. Cambiar el rumbo de ese proceso que viene  instalándose en esta Republica desde hace tiempo. Que coloca  al Estado y al país al servicio de  las grandes inversiones. Como si la iniciativa privada del contribuyente menos opulento no fuera digna de consideración ni de impulso. Las elites políticas de todos los partidos que gobernaron, fueron arrastradas mayoritariamente por la tendencia mundial de crecimiento de las economías, caracterizada por una intensa concentración de la riqueza, cada vez en menos manos.

Al respecto sólo debemos remitirnos a las alertas que CEPAL, el BID, la ONU o el BM periódicamente están realizando. Este fenómeno, en pandemia ha sido  devastador, en materia de cantidad y calidad del empleo, precarizando las condiciones de vida de la mayoría de los habitantes del planeta.  

Fuimos un país con una sociedad integrada, próspera, con esperanza, porque las políticas educativas, económicas y  tributarias que no gravaban el trabajo, tenían como objetivo alcanzar  esas condiciones  para todos los uruguayos.

Hoy ha cambiado esa esencia y nuestra convivencia. Los gobernantesy partidos se suceden, pero siguen indiferentes a hechos dramáticos, como el cierre empresas. En 2020 cerraron 39000 MIPYMES  y 19000  cotizantes de Servicio Doméstico, según datos del BPS. ¿Cuántos puestos de trabajo genuinos, se perdieron ante la mirada pasiva y omisa de los gobernantes­?

Otro caso paradigmático de negligencia que hoy advertimos, es la resistencia a darle jerarquía legal a la necesaria regulación de la producción forestal, que está afectando nuestro patrimonio mayor, la marca Uruguay Natural, que todos sabemos lo que comprende. Y no es una negligencia menor, es institucional y republicana. En un Estado de Derecho la separación de poderes cumple una función estructural, para sostener la calidad de la democracia. Cada poder tiene su rol, el Legislativo elabora las leyes que nos rigen y limitan a todos, el Ejecutivo las debe cumplir y el Judicial administra los conflictos.

En la administración del FA vimos muchos ejemplos de desnaturalización de estos roles, con efectos letales  a la coherencia del ordenamiento jurídico y con resultados  distorsionantes y contrarios a los objetivos de las leyes emanadas del Poder Legislativo. Un caso importante, generado en la anterior administración de gobierno, a partir de la ley No 19283, es el tramposo proceso de autorización de excepciones para permitir adquirir tierras a SA extranjeras.

Se establece en el Art. 3 un saludo a la bandera al Parlamento, para habilitar una puerta de salida  administrativa, dónde el PE y el Ministro de MGAP adquirieron una discrecionalidad total. Esa ampliación de la competencia del PE ha determinado que por esa vía, se anulan los objetivos del art 1º de la misma ley. Hoy constatamos que desde  el 2007 al 2019, de los 17,6 millones de hectáreas  del territorio uruguayo, casi 7 millones has se transpasarona SA extranjeras . Y mas del 60% en manos de dos grupos económicos forestales. Según informe reciente del MGAP.

Otro ejemplo es la autorización ambiental previa otorgada a UPM por el Ministerio de Vivienda Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente el 14/5/2019, con una abrumadora cantidad de faltantes a los requerimientos que determina la ley.

Esa lamentable práctica devulneración a la ley,  en su espíritu y en su sentido literal , continúa. El Ministerio de Ambiente actual, omite exigir los requerimientos legales, autorizando  la continuidad de obras de la planta de UPM sobre el Rio Negro, sin exigir la presentación delos estudios que la ley y la DINAMA establecen, se deben presentar previamente a la construcción de la obra. Estas trampas ala ley  y al  mandato popular, no honran la tarea política, la agravian. El historiador Sergio Buarque de Holanda sostuvo: “La democracia es una planta muy delicada, que le cuesta mucho brotar en el trópico“, refiriéndose a Brasil. Por nuestra latitud, también está difícil cuidar y fortalecer la República virtuosa, plena, que nos legó Baltasar Brum, entregando su vida para conquistarla.


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