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PIT-CNT: mucha política pero ¿y los trabajadores?

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La militancia sindical y la política partidaria no deben mezclarse.

Para nadie es novedad que dentro del movimiento sindical de nuestro país existen dos bloques que se disputan el control político de la masa trabajadora. Un bloque pertenece notoriamente al Frente Amplio, liderado por el Presidente del PIT-CNT Fernando Pereira, y el otro quizás más independiente políticamente, es encabezado por Valeria Ripoll, actual Secretaria General de ADEOM.

Entre estos dos grupos se ha generado un fenómeno que acunó el pueblo argentino como “grieta”, ya que existen notorias diferencias en lo que refiere a la concepción del sindicalismo y su rol en el Estado.

Fernando Pereira, actual Presidente del PIT-CNT y flamante candidato a la Presidencia del Frente Amplio, en más de una oportunidad se ha expresado a favor de que el sindicalismo nacional forme parte del bloque frenteamplista, mal llamado “bloque de los cambios”. Y quiénes lo apoyan, entienden que solamente alineados, y por ende, subordinados a esta fuerza política se generan los cambios.

Sin embargo, en el otro bloque existente dentro de la central obrera, llamémosle “opositor”, Valeria Ripoll, Secretaria General de ADEOM Montevideo, entiende radicalmente lo contrario. Ella se manifiesta de acuerdo con todo “lo bueno” que haya realizado el gobierno del FA, pero sin dejar de señalar los errores y todo aquello que quedó por hacer. Quiénes la apoyan, sostienen que subordinar la masa trabajadora sindicalizada a un partido político es bastardear la lucha diaria de los trabajadores.

A medida que avanza este nuevo gobierno, las diferencias en la central obrera se hacen más intensas, y radicales. Por un lado, aquellos que se alinean a la oposición y por otro, quiénes prefieren asumir una visión conciliadora, realista y también crítica, pero desde la construcción. Esta situación nos plantea una serie de interrogantes, en materia sindical: ¿no se pueden criticar los 15 años de gobierno frenteamplista? ¿se puede denunciar las promesas incumplidas?. “A buen entendedor, pocas palabras”.

La sensación que existe con respecto a este tema es que si no se está 100% con lo que realizó el FA desde el gobierno se estaría “del otro lado del mostrador”, entendiendo que no se puede tener una actuación sindical participativa si no integras, por ejemplo, la campaña a favor de la derogación de la Ley de Urgente Consideración. Me permito decir, que muy equivocados están aquellos que piensan que la lucha legítima por los derechos de los trabajadores está solamente en la izquierda uruguaya.

Los partidos políticos pretenden representar el interés general mientras que los sindicatos tienen como objetivo la defensa de los intereses de un sector de la población, la de sus afiliados. En vez de discutir sobre el evidente papel del PIT-CNT dentro del Frente Amplio, deberíamos debatir sobre las políticas aplicadas durante sus gobiernos, si fueron las correctas, si cayeron en demagogia, si existieron actos de corrupción.

De público conocimiento es que muchas de las políticas impulsadas por los gobiernos del Frente Amplio fueron directamente en contra de la plataforma del movimiento sindical. No se puede estar de acuerdo con la privatización, con la precarización del trabajo, con la continua disminución del número de puestos de trabajo, y como si fuera poco, comerse el cuento de los defensores del movimiento de trabajadores organizado.

Como resultado de este conflicto, existente ya desde hace muchísimos años, existen trabajadores con la voz vetada para decir lo que piensan y eso debe ser motivo de preocupación para todos quiénes creemos en el valor de la libertad, de la democracia.

Sin tomar partido por ningún sector o grupo, creo necesario observar que esta situación no le hace ningún bien al movimiento sindical uruguayo, porque la pérdida de credibilidad es brutal, tanto en los sindicatos como en la propia central de trabajadores. Con esto quiero decir que el PIT-CNT está en una declive grave frente a la masa trabajadora y la sociedad toda.

Las prácticas de subordinar el movimiento sindical al partido político le hacen mucho mal al sindicalismo, pues pone en la misma bolsa a los dirigentes sindicales y los representantes políticos partidarios.

Cuando no se distingue con claridad el rol de los dirigentes sindicales de los dirigentes político partidarios, se está cruzando una línea peligrosa. De alguna manera, no se está sabiendo distinguir la labor sindical que procura legítimamente defender el interés particular del sector al cual se representa, de la actividad política que consiste en trabajar por el interés general del país, buscando el equilibrio entre los distintos actores sociales y económicos del país.

Termino diciendo que a nadie debe extrañarle que el PIT-CNT haya perdido su independencia total de clase, porque cada vez actúa más en función de los intereses políticos partidarios del Frente Amplio, que de la lucha organizada por los derecho de TODOS (sin distinción política) los trabajadores uruguayos.


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