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La 9na Cumbre de las Américas que tuvo lugar esta semana en Los Ángeles, California, rompió con todos los esquemas. Luego de la polémica desatada por algunos mandatarios de la región ante la exclusión de otros por parte de su anfitrión Joe Biden, fue la cumbre celebrada con la menor participación de jefes de Estado y gobierno desde sus comienzos en 1994, pero no por ello la menos notoria.  

De las figuras más reclamadas por la audiencia sin dudas fueron las del polémico presidente del El Salvador, Nayib Bukele, quien se encuentra inmerso en una frontal guerra contra las maras terroristas salvadoreñas, por lo que ha recibido un sin números de críticas positivas y otras no tanto incluso desde organizaciones como Amnistía Internacional quienes han denunciado violaciones graves de los derechos humanos en los procesos de captura de los delincuentes. Otro de los mandatarios más esperados que tampoco acudió presencialmente al conclave luego de anunciar en su cuenta oficial de Tweeter PCR positivo para sars-COVID19 fue el presidente Dr. Luis Lacalle Pou, quien desde 2020 se viene perfilando como principal líder emergente en la región. Respaldado en su gestión durante la emergencia sanitaria y el índice de altísima popularidad que goza entre los uruguayos desde inicios de su gestión en marzo del 2020.

Dictaduras al margen:

El 46 presidente de los Estados Unidos decidió excluir de cuajo a los mandatarios que representan a las dictaduras sanguinarias de la región: Cuba a la cabeza, seguidas por los regímenes de Ortega y Maduro. Un acto poco consecuente con lo que ha venido siendo la política exterior de la administración demócrata con la Isla, quienes en días pasados anunciaran un nuevo paquete de medidas que rosaban lo que pareciera una aparente apertura económica para el régimen cubano con la frágil excusa de llevar más libertades al pueblo de a pie.

Ni el berrinche de Andrés Manuel López Obrador ante el veto a los dictadores de la región de los cuales se le ha visto posar y apoyar abiertamente sin escrúpulos en los últimos tiempos para la vergüenza de los mexicanos; ni infértiles amenazas por parte de mandatarios que no gozan más que del desprecio de sus pueblos como en el caso del dictador de turno en La Habana, quien días antes al evento se daba golpes de pecho al decir que su régimen tendría palabra de una u otra forma en dicha cumbre a pesar de la exclusión.

Las amenazas fueron cumplidas

Si bien el régimen de La Habana quedó excluido totalmente de participación gubernamental, pudo colocar una pieza clave en los formatos que paralelamente reúnen a las sociedades civiles de los países involucrados. Como lo fue el caso de la vocera del grupo de trabajo sobre Gobernabilidad Democrática, la ciudadana panameña y simpatizante del régimen comunista en Cuba, la Sra. Panezo Asprilla, quien para su sorpresa y ante la conmoción causada con su presencia entre los participantes de la sociedad civil cubana libre, recibió de inmediato el cuestionamiento y la mirada incrédula por lo que claramente constituía un grave conflicto de interés. Pues a quien se le ocurriría la disparatada idea de designar al puesto de vocera de las mismas sociedades civiles que sufren el destierro, la cárcel y tortura a manos de estas tiranías a la misma persona que comparte sin tapujos cama y mesa desde su natal Panamá con los culpables.  

Sobrada muestra de madurez política dieron los disidentes cubanos que participaron del mencionado grupo. Supieron poner los puntos sobres la mesa sin titubear y denunciar lo que constituía una clara infiltración por parte de la dictadura cubana a través de esta vocera panameña quien traía evidentemente la intención de cercenar al resto de los acreditados. Del cruce se derivó en una acalorada y legítima defensa de puntos de peso como fue la inclusión en el documento final que elaboró la Gobernabilidad Democrática de un punto de condena clara y directa a las tres dictaduras latinoamericanas. Acuerdo que se votó casi por mayoría mientras que la secuaz del régimen cubano presentaba su renuncia y quedaba así al margen del evento. Luego de forma casi inmediata emitía declaraciones para el periódico oficialista Granma, órgano oficial de comunicación del régimen castrista, alegando que no compartía los puntos ‘’impuestos por los supuestos representantes allí presentes’’ como fue el caso de: Rosa María Paya Acevedo (fundadora de la iniciativa ciudadana Cuba Decide), Yotuel Romero (músico y compositor cubano autor de Patria y Vida), Félix Llerena (activista DDHH cubano), entre otros.

Documento Final elaborado por la Gobernabilidad Democrática durante la IX Cumbre de las Américas. / fuente: Facebook Rosa María Payá.

A pesar del cuórum que logró albergar la IX cumbre de las Américas, tomando en cuenta la escasa participación de jefes de estado, tuvo esta una marcada trascendencia. En especial para las sociedades civiles de Nicaragua, Venezuela y Cuba, dictaduras que no solo afectan a sus pueblos y exiliados, sino a todos los países de la región por la naturaleza injerencista de las mismas. No es poco el camino aun por recorrer para lograr las transiciones democráticas de este nefasto triangulo dictatorial latinoamericano, con sus pesadas anclas bien a fondo en La Habana, pero que se encuentran hoy de cara a una oposición más unida y renovada que gana cada vez más terreno en los escenarios internacionales de puja democrática, Llevando el mensaje y la denuncia a todo coste con el objetivo común de colocar el foco donde realmente importa y duele, sobre los pueblos que pagan con sangre el precio de la falta de libertades.


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