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A punto de cumplirse un año de las históricas protestas protagonizadas por el pueblo cubano en la Isla el 11 de julio del pasado año, la diáspora cubana confirma un listado de más de 30 ciudades que albergaran eventos como protestas y manifestaciones pacíficas frente a las respectivas embajadas del régimen cubano en cada país.

Como ya es habitual, por su presencia y dimensión, la comunidad de exiliados cubanos en Montevideo, Uruguay se hace presente entre las ciudades que encabezan dicho listado difundido en el sitio www.oncejota.com. Donde se anuncia para el próximo domingo 10 de julio, una concentración masiva en las inmediaciones de la embajada cubana en Montevideo. La cita es a las 15:00 hora local. La inciativa de los exiliados cubanos, se difunde hace aproximadamente un mes a través de las redes de organizaciones referentes en la comunidad, como es el caso de la ONG Cubanos Libres en Uruguay. Asociación que encabeza desde hace varios años las movilizaciones de los caribeños que se encuentran radicados en el país. Llama poderosamente la atención el apoyo que recibe la convocatoria por parte de internautas de diversas nacionalidades tales como: uruguaya, chilena, brasileña entre otros, que van dejando alentadores mensajes al pueblo cubano. Quien desde hace un año, recibe como castigo una constante y brutal represión a manos del régimen comunista.

Nota de Prensa difundida por ONG Cubanos Libres en Uruguay el 07/07/2022.

El 11J: el despertar de una nación dormida

Todos recordamos el ¿dónde? y el ¿qué? hacíamos hace exactamente un año cuando repentinamente nuestros dispositivos electrónicos comenzaron a enloquecer; anunciando lo que ya es una fecha que quedó inmortalizada en la historia de latinoamericana y el mundo – El #11J- La espontaneidad del suceso, y el poco tiempo trascurrido entre lo que comenzó como una manifestación aislada al occidente del país, y terminó convirtiéndose en un alzamiento nacional, no tiene precedente ni comparación cuando analizamos movilizaciones sociales incluso fuera de la región. El pueblo cubano de manera imprevista, y en un lapso de tiempo muy corto logró ocupar al unísono las principales calles y parques de provincias a todo lo largo y ancho del país. Un fenómeno que habrá que estudiar a cabalidad cuando se escriba sobre la organización de las sociedades civiles ante regímenes tiránicos, teniendo en cuenta el contexto tan particular del ciudadano cubano.

Mientras se replicaban estas manifesatciones y aumentaba el reclamo, en televisión nacional, el dictador de turno Miguel Díaz Canel condenaba las protestas e intentaba burdamente tergiversar lo que era un genuino reclamo de las masas. Insistía, en un intento de manipular una realidad innegable, que se trataba de un pequeño grupo con intenciones vandálicas de violentar instituciones y traspasar comercios con el objetivo de apoderarse de insumos para el beneficio personal. Toda una parafernalia que allanaba el camino a un discurso que cerró con un llamamiento, que lo condena hasta el día de hoy, por cometer crimen de lesa humanidad. ‘’La orden de combate está dada´´ sentenció a través de medios oficialistas el dictador. Un acto irresponsable y cobarde que desencadenó en una violencia brutal de esbirros contra su propio pueblo.   

Las calles se tiñeron de rojo

La oleada de represión contra el pueblo desarmado por parte de las autoridades del régimen fue sanguinaria. Quienes luego de la orden del dictador, sintieron total impunidad para hacer uso de la fuerza, inclusive mortal, para lograr acallar el reclamo de un pueblo que se revelaba a la bota del partido comunista. Las imágenes que salían al mundo a cuenta gotas, por los cortes del internet orquestado por el régimen, eran desoladoras y generaban una impotencia terrible en la diáspora. El mundo quedaba conmocionado por completo con los clips de las palizas, secuestros y allanamientos violentos de moradas de ciudadanos comunes que eran cazados como animales frente a sus propios hijos. Un panorama que parecía sacado de un un thriller nazi.

Actividad planificada para el 11J en el Parlamento del Uurguay. Fuente: CESCOS

Al Uruguay no le tembló la voz

No transcurrían las primeras horas de los sucesos mientras legisladores orientales se acercaban preocupados por la situación que se vivía en Cuba. Algunos inclusive estuvieron junto a nosotros hasta altísimas horas de la madrugada del dia doce, monitoreando a la par nuestra la situación en tiempo real en Cuba a través de la limitada comunicación que vía telefónica, lográbamos sostener con amigos y familiares, que envueltos en la indignación y el miedo lograban narrar la intensa cacería que daba el régimen a manifestantes. La moción de condena al régimen por los hechos ocurridos se votó escasos días después desde el Parlamento uruguayo. La misma prosperó por una mayoría absoluta. Una actitud admirable que colocó al Uruguay entre los primeros estados del mundo en pronunciarse a favor del pueblo cubano mientas este era masacrado en las calles.

Luego de 365 vueltas al sol, el pueblo cubano sigue en pie de lucha. Las protestas no han cesado un solo día mientras el descontento interno crece. Las consecuencias que paga una ciudadanía que decidió romper cadenas y alzar la voz el pasado 11 de julio son más que palpables. Con un saldo de más de 1000 presos políticos a raíz de las manifestaciones se continúan registrando por ONGs como Prisoners Defenders, centenares de protestas aisladas en toda la Isla mes tras mes. En un contexto tan áspero contar con el apoyo de la comunidad internacional es una pieza clave para la lucha desigual que enfrenta el pueblo de Cuba. El agradecimiento con el Uruguay y su gente será eterno. Cuando la libertad llegue a la vida de los cubanos; no faltará en algún parque o plaza el espacio que recuerde a las generaciones venideras de la Cuba libre, todo lo que este país supo ofrecernos en un abrazo solidario cuando más lo necesitamos.


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