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Etiqueta Empresarial

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En el último año uno de los temas, o el tema más hablado en medios de comunicación de todo el mundo fue la salud a causa de la irrupción de coronavirus. En los últimos días, en nuestro país se puso en boca de todos, desde profesionales de la salud hasta los padres y madres preocupados por la alimentación de sus hijos debido a los cambios en el etiquetado frontal de alimentos.

Nueva Modificación:

El nuevo gobierno de coalición liderado por Luis Lacalle Pou modificó el anexo del decreto 246/020 referido a los valores definidos de los azúcares, sodio, grasas totales y grasas saturadas para el etiquetado frontal de los alimentos. Dicha modificación causó revuelo, entre las reacciones está la Asociación Uruguaya de Dietistas y Nutricionistas que emitió un comunicado donde alertan que ven “con pesar que se continúe modificando un decreto, sin la evidencia científica que respalde dichos cambios, sin la participación de todos los actores que han trabajado en su construcción, y sin la adecuada información a la opinión pública, que puede incurrir en decisiones de consumo no acertadas“.

Por otro lado, la Sociedad Uruguaya de Cardiología también emitió un comunicado donde afirman que “Los nuevos límites representan, en el caso de los alimentos sólidos, incrementos de un 25 % para el sodio, 30 % para los azúcares, 44 % para las grasas y 50 % para las grasas saturadas. No encontramos evidencia científica que justifique el beneficio de esta flexibilización (el decreto simplemente establece que “se considera pertinente”); por el contrario, los valores anteriormente aprobados están avalados por las pautas internacionales y por nuestra comisión de acreditación de alimentos cardiosaludables” Además advierten que “Se disminuye la percepción de riesgo de ingerir determinados alimentos con exceso de los nutrientes mencionados, ya que, con la flexibilización de los niveles, no contarán con etiquetado frontal”.

También la Alianza de la Sociedad Civil para el control de las Enfermedades No Transmisibles (A-ENT) categóricamente enfatiza que “Los principales productos beneficiados de esta flexibilización serán aquellos con excesos de azúcares y grasas, en particular los productos lácteos y postres, que muchas veces son publicitados como saludables y con los cuales la industria alimentaria realiza una estrategia de marketing agresiva dirigida a niños y niñas. Esta población (vulnerable) será la principal destinataria de estos cambios, dado que muchos de esos productos dejarán de tener el etiquetado a pesar de seguir siendo igual de perjudiciales para su salud”

Exceso de amigos empresarios:

Sin la debida justificación y sustento científico, el gobierno apunta al lucro empresarial pasando por arriba la salud de todos los uruguayos. Dato no menor es que la Organización panamericana de la Salud (OPS) afirma que “Las enfermedades no transmisibles relacionadas con una inadecuada alimentación constituyen el principal problema de salud pública. Dos de cada tres adultos en Uruguay tienen sobrepeso u obesidad, lo que puede tener importantes consecuencias en su salud”.

Una de las prioridades de cualquier gobierno debe ser la salud, muestra de esto fue la campaña antitabaco llevada adelante por el presidente Tabaré Vázquez, buscando un ambiente 100% libre de humo de tabaco. La modificación al decreto del etiquetado de alimentos es una medida incomprensible, el consumidor se va a encontrar que determinado producto ya no tiene la advertencia que tenía, de un momento a otro ya no tiene tantos azúcares o grasas.

El etiquetado es realmente importante por dos cosas para la OPS, por un lado se le garantiza al consumidor el derecho a la información que necesita para tomar decisiones más críticas sobre su alimentación, y por otro, se le protege al consumidor de engaños y desestimula la compra de productos no saludables.

Posicionándonos desde el marco jurídico, podemos afirmar que este decreto atenta contra la Ley 17.250 promulgada en el año 2000 durante el gobierno de Jorge Batlle. La conocida “Ley de defensa del consumidor”, donde en su artículo 1ero establece que estamos ante una ley de orden público, esto quiere decir que lo allí establecido no puede modificarse a través de acuerdo entre partes, dejando de lado el caro principio de autonomía de la voluntad de las partes al contratar. El objeto de la ley es regular las relaciones de consumo.

¿La compra de un alimento en un supermercado significa la existencia una relación de consumo?

La respuesta es SI. Según el artículo 4, una relación de consumo es el vínculo que se establece entre el proveedor que provee un producto a título oneroso, y quien lo adquiere como destinatario final. A ese destinatario final se lo llama “Consumidor”, que no es otra cosa que cualquiera de nosotros cuando vamos al supermercado y compramos un producto alimenticio. Dados estos conceptos jurídicos, queda claro que la compra de alimentos para consumo final entra dentro del ámbito de aplicación de la presente ley.

¿Por qué el nuevo decreto atenta conta ella?

El artículo 6 señala en primer lugar como derechos básicos del consumidor la protección de la vida, la salud y la seguridad contra los riesgos causados por las prácticas en el suministro de productos y servicios peligrosos o nocivos. En segundo lugar la educación y divulgación sobre el consumo adecuado de productos y servicios. Y por último, por si era necesario que queda explicitado, consagra el derecho a una información suficiente, clara y veraz.

Nuestra ley protege la salud y seguridad del consumidor imponiendo al proveedor el deber de informar de manera clara y visible sobre la peligrosidad o nocividad de lo que ofrece, sin perjuicio de otras medidas que se puedan adoptar en cada caso.

El destino final:

El común de las personas pensaría que la medida del etiquetado generó un impacto en los consumidores, lo que les llevó a pensar dos veces antes de comprar determinado producto, ganando en salud, mientras que el empresario productor de dicho alimento se vio afectado por la disminución en las ventas. Al decir que un alimento solido que contiene 13 gramos de azúcar cada 100 gramos es un exceso de azúcar, se está expresando de forma implícita que por ejemplo 12 gramos no es excesivo, cuando según los estudios de los expertos  a partir de 10 gramos ya lo es.

Está claro que el gobierno le hizo un favor a las empresas con este nuevo decreto, pues le dará la posibilidad de brindar información nutricional que no tiene aval académico ni científico, y por tanto no es veraz, todo esto sin incurrir en la ilegalidad, ya que el mismo decreto los ampara para ello.

El cambio de los valores establecidos para el etiquetado responde a una formulación casi peronista, al empresario todo, al obrero ni consejos de salarios.

Autores: Joaquín Bilat y Darío Peña

Fuentes:

https://www.paho.org/es/campanas/etiquetado-alimentos-uruguay

https://www.montevideo.com.uy/Noticias/Asociacion-Uruguaya-de-Dietistas-y-Nutricionistas-advierte-por-cambios-en-etiquetado-uc776945

http://www.suc.org.uy/noticias/destacadas/preocupacion-de-la-suc-por-la-nueva-modificacion-del-etiquetado-frontal-de-los

https://www.subrayado.com.uy/advierten-que-cambios-etiquetado-alimentos-afectara-especialmente-ninos-n713735

https://www.impo.com.uy/bases/leyes/17250-2000


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2 comentarios

  • Margarita Machado
    Margarita Machado

    Muy didáctica la nota . Explicando Mb el alcance al derecho a la información que la ley de relaciones de consumo consagra .

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  • Diego Santi
    Diego Santi

    Excelente artículo, 100% de acuerdo con lo expresado en él.

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