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¡El Partido Comunista Miente!

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¡El Partido Comunista Miente! (I)

La tarde del pasado martes 03 de noviembre del corriente, en el marco de los 100 años del Partido Comunista del Uruguay, se realizó mediante una Sesión Extraordinaria en la Cámara de Representantes un homenaje a este. Entre la lista de oradores, hizo uso de la palabra la ex- Intendenta por Montevideo, Diputada Ana Olivera, perteneciente al Partido Comunista del Uruguay. En su oratoria referenció el rol femenino de las militantes comunistas, haciendo especial énfasis en la figura de Julia Arévalo, quien fuera Senadora, Diputada y edila en sus filas. Ahora bien, ¿qué sabemos de su figura?

Julia Arévalo nació el 1° de julio de 1898 en el departamento de Lavalleja. Siendo muy pequeña, se vio obligada a trabajar en una fábrica, desertando, por tanto, de la educación primaria, habiendo cursado hasta cuarto año escolar. Desde joven estuvo vinculada al movimiento sindical, ingresando poco después a la edad de 15 años, a las filas del Partido Socialista del Uruguay, afiliación mediante. Años más tarde, exactamente el 21 de septiembre de 1920, decide dar un paso al costado y emprender una nueva aventura integrándose a la formación fundadora del Partido Comunista del Uruguay.

Años más tarde, en la década de los años treinta, durante la dictadura de Gabriel Terra, tomó protagonismo siendo de las principales impulsoras de las luchas reivindicativas de los trabajadores rurales, lo que la llevó a permanecer por el periodo de un año en la clandestinidad, y haber sido privada de su libertad por el periodo de tres meses en la Cárcel de Mujeres.

Participó de manera permanente en actividades de solidaridad con el Movimiento Solidario para con la República Española, siendo fundadora de este el 18 de julio del año 1936, año en el que el fascismo en España producía su alzamiento y estallaba la guerra civil.

Su rol como dirigente sindical y como parlamentaria fue de una gran impronta en lo referido a la lucha y reivindicación de los derechos tanto de las mujeres como de los trabajadores, con el impulso de leyes delineadas en ese norte de referencia. Una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial en el año 1945, participa en la fundación de la FEDIM (Federación Internacional Democrática de Mujeres), acto celebrado en la ciudad de París, Francia.

Julia falleció el 18 de octubre del año 1985, pocos meses después de recuperada la democracia tras la dictadura cívico-militar que azotó a nuestro país. Con un fuerte homenaje desde el movimiento popular, fue velada en la sede central del Partido Comunista del Uruguay.

Dicho esto, y tras una breve recorrida por la vida de Julia, el lector se preguntará con razones muy fundadas ¿porque miente el Partido Comunista? Ya que es lo que adelanta el título de la columna y hasta aquí, no hemos hecho más que viajar sobre los pasos del pasado de una referente comunista y social de nuestro país, pues, la mentira se halla en una de las premisas que sostuvo la Diputada Ana Olivera en su discurso homenaje, al momento de referirse a Arévalo, afirmando que fue la primera Senadora de nuestra democracia, lo que de hecho es falso, es decir, ¡la Diputada Ana Olivera miente! ¡el Partido Comunista del Uruguay miente!

Siguiendo en la línea de lo anteriormente señalado, es menester sentenciar que no es la primera vez que el Partido Comunista del Uruguay incurre a la mentira, en este caso específico, a la afirmación de poseer en su historia partidaria a la primera mujer que ostentó el mandato soberano como Senadora de la República Oriental del Uruguay. Hace cuestión de un año atrás, precisamente el jueves 12 de septiembre, se instaló una placa homenaje en la intersección de las calles Av. de las Leyes y Colombia en honor a Julia Arévalo, acto presidido por la entonces Presidenta de la Cámara de Representantes Cecilia Bottino, el entonces Senador Rafael Michelini, el Presidente del Secretariado del PIT-CNT Fernando Pereira, el Intendente de Montevideo Christian Di Candia, entre otros, referenciando a esta, como “la primera mujer Senadora, su legado es una bandera que se debe defender y su figura recordar en base a los, sacrificios y compromisos de las mujeres por reivindicar sus derechos, con una trayectoria clave”.

Ahora querido lector, vayamos a los hechos históricos y al contexto específico de la época. Cuentan los anales de nuestra tradición republicana que allá por diciembre del año 1932, nuestro Parlamento aprueba la ley N° 8927, que permitía a las mujeres elegir y ser electas, siendo foco en el mundo de un pequeño país modelo que extendía los derechos de la ciudadanía de la mujer de forma plena.

“Reconócese el derecho al voto activo y pasivo de la mujer, en materia nacional y municipal; modificase disposiciones de la Ley N.º 7.690 de Registro Cívico y de la Ley N.º 7.812 de Elecciones, sobre circuitos electorales, Comisión Receptora de Votos.” Ese “voto que el alma pronuncia” fue sufragado por mujeres por primera vez en las elecciones del 27 de marzo del año 1938, resultando electo en esa instancia el candidato Colorado Alfredo Baldomir.

Años más tarde, según relata la historia (ciencia social necesaria e imprescindible para el entendimiento de nuestra sociedad), es que, en noviembre de 1942, resultan electas para integrar la Cámara de Senadores la abogada Sofía Álvarez de Demicheli por el Partido Colorado, quien a su vez formó parte del Consejo del Niño a partir de 1934, siendo protagonista en 1946 de la redacción de la Ley de Derechos Civiles de la Mujer. Para integrar la Cámara de Representantes; Magdalena Antonelli Moreno, maestra y abogada también por el Partido Colorado, quién presidió el Ateneo de Montevideo y fue cofundadora de la Asociación Cristiana Femenina, siendo reelecta como Diputada tanto en 1946 como en 1950, y Julia Arévalo de Rocha, quien integraba la dirección del Partido Comunista desde 1934. El 1° de marzo de 1943 varios senadores pasaron a integrar el gabinete presidencial del recientemente electo Juan José de Amezaga por el Partido Colorado, siendo que, entre ellos, el senador Luis Matiaude fue designado como Ministro de Salud Pública ingresando al Parlamento su suplente Isabel Pintos de Vidal.

Hasta aquí, el recorrido de los hechos históricos que constatan la realidad, que contrasta con los relatos falaces que algunos se proponen perpetuar, desdibujándola para acomodarla a su antojo, buscando protagonismo histórico que legitime su pasado; un pasado que se sustenta en la mentira, y en la manipulación.

Para finalizar, he de recordar que hace muchísimos años, el presidente de los EEUU Abraham Lincoln decía que “Se puede engañar a parte del pueblo parte del tiempo, pero no se puede engañar a todo el pueblo todo el tiempo”.


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1 comentario

  • Alejandro Suárez
    Alejandro Suárez

    Muy interesante artículo. Necesario en tiempos de desinformación.

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