El Día

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El paisito de la chiquita

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De un tiempo a esta parte nos hemos acostumbrado a convivir con chicanas permanentes de un bando a otro -y su respuesta-, mientras las cosas importantes nos pasan por al lado. Hablo de fútbol, sí, pero también pasa en la política, en la ciencia y en la economía.

Nacional se avivó y puso un chárter para llevarse sus tres jugadores tras la eliminación de Uruguay de la Copa América en Brasil. Peñarol pataleó, y la AUF ofició de garantía para que pudiese disponer de otro taxi aéreo para que sus dos jugadores llegaran a tiempo para el clásico.

El presidente de Nacional le entregó una plaqueta a su par de Peñarol por volver a jugar un clásico en el Parque Central. Pero -bandido Decurnex- ésta decía que era el clásico 38 a disputarse desde 1914. Ruglio le recordó que Peñarol había inaugurado ese estadio -cuando todavía no era propiedad de los tricolores- con triunfo y luego ganó allí 2-0 el primer clásico, antes del cambio de nombre de la entidad mirasol.

En política pasó algo parecido. Hace un mes se pasaron días discutiendo un informe periodístico de la señal alemana Deutsche Welle que cuestionaba la libertad de la prensa y denunciaba las presiones políticas a los periodistas, mientras poco y nada se hablaba (y se habla) de la Ley de Medios.

Cuando escribo estas líneas la oposición puso el grito en el cielo porque en la última rendición de cuentas se decidió no topear el salario del presidente de la República, que ahora será ajustado por IPC, como todos los demás. Poco se habla de cuánto dinero se gastó o se piensa invertir en educación y en ciencia.

Hace algunas semanas se criticó con dureza en redes sociales al gobierno, por una foto donde Martín Lema, Armando Castaingdebat y Álvaro Delgado compartían una mesa. Decían las “ex focas” que los gobernantes tenían que dar el ejemplo, que hábrase visto, que más inoportuno no se consigue. Eran tres, estaban vacunados y compartían una mesa.

Un senador nacionalista, Jorge Gandini, señaló en Twitter que su par interpelante, Daniel Olesker estaba solo, mientras ellos eran unos cuántos. Es la demostración de unidad y respaldo, mientras el pobre Olesker era la soledad personificada, sugirió el primero. El frentista le contestó que no era así, que sólo estaba respetando los protocolos sanitarios y evitando una aglomeración innecesaria.

Volvamos al clásico en el GPC. D’Alessandro le pidió la camiseta a Facu Torres, éste se la ofreció, pero le dijo que no quería a cambio la blanca. El 10 argentino se enojó y no hubo intercambio de camisetas. Se viralizó un audio de Torres, hubo memes diciendo que para qué la iba a querer, “trapo de piso ya tengo”. Guzmán Corujo, zaguero tricolor, lejos de apagar el fuego, dijo que él no hubiera aceptado la camiseta de Peñarol.

Volvamos a la política. La Comisión Pro-Referéndum para derogar 135 artículos de la LUC hizo un spot con Batlle y Ordóñez tirando guiñadas, el Partido Colorado se ofendió y pidió retiraran al gran prohombre del progresismo uruguayo de su spot. Mientras la militancia frenteamplista volvió a la calle a juntar firmas, el oficialismo dejó solo a Gandini en los medios para que argumentara por qué ese centenar y pico de artículos son buenos y no malos, como aquel equipo metido atrás que deja al 9 en campo rival por si hay un contragolpe. Pero, ¿cuánto se sabe de la LUC? ¿Cuánto se conoce el contenido de los famosos 135 artículos? ¿Los conocen, incluso, los que firmaron para que haya referéndum? ¿O se firmó contra el gobierno y se decidió no firmar como forma de apoyar al gobierno?

En medio de los dos bandos políticos quedó la ciencia. El gobierno tuvo el buen tino de pensar en los científicos para luchar contra el Sars Cov-2 y fue todo loas. Uruguay fue titulares en la prensa mundial y Lacalle Pou era visto con admiración. Pues, cuando el hombre sintió que tenía que abrir más la perilla de la economía, lo hizo y el GACH no se calló. Dejó en claro que había que “cerrar todo y chau” por tres semanas para bajar los contagios y las muertes. Eso no sucedió. Entonces, oficialistas y oposición empezaron a citar a la ciencia en tanto les convenía lo que ésta dijera. Como si “la ciencia” fuera una sola cosa, una entelequia que también tuviera la obligación de elegir para qué arco patear.

Mientras sigamos dándole la importancia al Pepe Batlle en un spot o discutamos si la foto correcta es con varios legisladores amuchados o un solitario parlamentario en una conferencia, mientras sigamos aplaudiendo las “avivadas” de la garrafa de Peñarol o la plaqueta de Nacional, seguiremos viviendo en un paisito.

PD: Tras haber escrito la columna, la intendenta de Montevideo comunicó que faltaría al homenaje de Presidencia al GACH por motivos sanitarios, pero esa misma tarde se paseó entre la gente que celebraba haber llegado a las firmas para que haya referéndum contra parte de la LUC. En el país de la chiquita, faltaba esa perla

Ojalá que algún día cambiemos y cambiemos la mediocridad por la excelencia, a costa de trabajo y mejor educación.


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1 comentario

  • Daniel Gustavo Bilinis Arena
    Daniel Gustavo Bilinis Arena

    Gracias César Bianchi, una nota de Facebook que yo sólo fui un mensajero, pero no quita para nada el sentir de cómo somos los uruguayos. Gracias!!!!

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