El Día

Con la experiencia del ayer, enfocados en el mañana

El país enlatado

Compartí este artículo con tus amigos

Hace más de año y medio se instauraba en nuestro país la emergencia médica. El gobierno optó por la libertad responsable. El mundo tomaba medidas tan drásticas como la cuarentena obligatoria, estados de sitio, medidas estrictas para con sus ciudadanos. La pandemia, que aún no terminó, estaba creando otro panorama mundial, el temor, las dudas, la desconfianza. Nuestro país no cambió sus medidas más duras, si las hubo… “Quédate en casa” era su consigna. Este pueblo trabajó mucho para que se fuera cumpliendo, bajo su responsabilidad, el quitarnos de encima esta peste.

Pero el mundo siguió su vida, entre guerras, disturbios, manifestaciones, saqueos en algún caso. Y más reciententemente la toma de Afganistán por parte de los talibanes, con veinte años de lucha sin tregua, muchas muertes, en vano, por supuesto. O Haití, el país más pobre de América, con la epidemia encima, sufriendo un terremoto con 7.2 en su escala.

Esto es sólo una muestra, pero en Uruguay era muy distinto: creyendo que los valores, principios, empatía iban a prevalecer, resultó todo lo contrario.

A los dueños de locales de eventos,por ejemplo, se les venía el mundo abajo: sólo podrían bailar, sí, bailar. la noche del 24/8. Fiestas clandestinas, aglomeraciones, reglas creadas para romperlas, porque eran de los que creían que se establecían reglas para romperlas. Los valores, principios y empatía fueron enlatados, se les dejó de lado porque los “efectos” de la pandemia resultaban sociales, mayoritarios, porque hay muchas sicológicas.

La mentalidad de muchos terminó cuando introducían su cabecita en una lata para no escuchar mucho, allí sucedió lo impensado, dejaron esas características del ser humano. Mientras muchos enterraban a sus muertos, la prioridad era bailar y reunirse para beber alcohol y algunos “vivos” cobrando entrada. Si somos los reyes de la viveza criolla, cuando a la vez miramos para otro lado.

Pero no todo se perdió, muchos cosecharon esos valores y muy pronto podemos llegar a ser los normales, pero hay una gran decepción de la conducta de muchos.

La vieja normalidad se impone todavía, pero cuando tomemos conciencia de que la cepa DELTA pronto sera comunitaria, es más contagiosa, y con efectos permanentes, dicho por médicos especialistas, tal vez la nueva normalidad nos saqué la cabeza de la lata.


Compartí este artículo con tus amigos
Mostrar más

Deja un comentario

Suscribite a nuestro boletín informativo

Suscribite a nuestro boletín informativo

Unite a nuestra comunidad y empezá a recibir nuestro boletín informativo, con todas las novedades y noticias sobre El Día.

El formulario de suscripción fue recibido correctamente.

A %d blogueros les gusta esto: