El Día

Con la experiencia del ayer, enfocados en el mañana

El niño Trump

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En el día de ayer, el mundo estuvo al pendiente de lo que sucedía en la gran potencia mundial, Estados Unidos cuando ocurrió lo que solo en las películas de ciencia ficción sucedían, o, lo que ha sucedido en varias ocasiones en América Latina. Cientos de personas rodearon el Capitolio, edificio que alberga las dos cámaras del Congreso, en la ciudad de Washington D.C. El fin de tal protesta era impedir que el Congreso ratificara la victoria en las elecciones celebradas en noviembre de 2020 por parte de la fórmula demócrata Joe Biden-Kamala Harris.

Previo a tal suceso, el Presidente en funciones Trump, en su rol de perdedor de la contienda insistió nuevamente que hubo un presunto fraude y recalcó que “nunca se recuperará el país con debilidad”. “Hay que mostrar fuerza y hay que ser fuerte. Tenemos que ir a pedir que el Congreso haga lo correcto y solo cuente a los electores registrados legalmente”.

Por su parte, el Vicepresidente Mike Pence se desmarcó de su par Trump, haciendo pública su postura en el día de ayer de que no intentaría bloquear la ratificación de los electores de Biden, porque “(..)es mi juicio meditado que mi juramento de apoyar y defender la Constitución me limita a reclamar autoridad unilateral para determinar qué votos electorales deben contarse y cuáles no”. Por lo que el Presidente Trump quedaría aun más solo en su reclamo de revocar la votación en el Congreso.

Algo a tener en cuenta que desató la polémica, es la filtración de una conversación entre el Presidente de los Estados Unidos y el Secretario de Estado de Georgia, Brad Raffensperger, donde, a modo de resumen, le solicitaba el presidente que “hallara” los votos necesarios que le permitiesen ganar las elecciones en ese Estado. La desesperación del primer mandatario llega al absurdo, necio y terco, negando el resultado de unas elecciones -en pandemia- libres que lo dejó con 232 votos electorales y 7 millones de votos abajo del candidato Biden, quien obtuvo 306 votos electorales y más de 81 millones de votos, convirtiéndolo en el candidato más votado en la historia de los Estados Unidos.

Volviendo a lo sucedido en el Congreso, de un momento a otro la protesta se convirtió en asalto y el Capitolio se llenó de fanáticos pro Trump, dejando al mundo asombrado por la espectacularidad de la escena. Como resultado de tal hecho, una mujer resultó herida de bala y fallecería a causa de ella, algunos aprovecharían para sacarse una icónica foto en el Congreso como si fuera un acto de valentía, otros se llevarían parte del mobiliario. También nos dejaría una imagen tal como algunos congresistas armados tratando de protegerse de la muchedumbre, atracando un escritorio en la puerta.

El día de ayer marcó el 2021, y a la historia de Estados Unidos. Los medios de comunicación, algunos cómplices explícitos minimizando el hecho y denunciado -sin pruebas- que grupos de extrema izquierda se habían infiltrado entre los furiosos adoradores de su líder Trump, otros, haciendo una cobertura minuto a minutos, y por último, medios denunciando “golpe de Estado” en la mayor potencia mundial.

Como un niño a quien sus padres no le compran un juguete, el presidente Trump deberá terminar con su pataleo y aceptar la derrota, por su parte, Biden el flamante Presidente electo ya se encuentra trabajando para la transición y enfrentar así los desafíos que le esperan en la Casa Blanca. Un dato no menor es que a nivel no oficial se maneja que Donald Trump no estaría presente en el acto de traspaso de mando y que realizaría un viaje hacia el Estado de Florida o hacia Escocia, lo que se configura como otra acción más de un niño que no obtuvo lo que quiso.

Quisiera terminar remarcando la importancia de la democracia, la que construimos todos día a día, aquella que llevamos como un tesoro, y como quienes comulgamos el pensamiento volteriano, aunque no estamos de acuerdo con lo que dice el otro, defenderíamos con nuestra vida el derecho del otro a expresar lo que piensa.

Y como decía Jorge Batlle, “Los héroes de la paz son hombres y mujeres que deben ganar por lo menos dos veces: una, tratando de inducir al diálogo y al respeto; demostrando que el entendimiento es siempre no la mejor, sino la única solución de los conflictos. La otra victoria que deben alcanzar es quizá más ardua y acaso más ennoblecedora: consiste en mantener la fe a cualquier precio, en derrotar dentro de sí legítimas impaciencias y escepticismos inevitables, en sufrir solitariamente las tentaciones del desaliento”.

Cuidemos la democracia. ¡Viva la libertad!


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2 comentarios

  • melba raquel perez
    melba raquel perez

    si realmente un lider indiscutivoS DICIPULOS
    del cuA ESPERAMOS SIGAN

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  • Maria Cristina Garaza
    Maria Cristina Garaza

    Totalmente de acuerdo, dialogando y con respeto se logran soluciones….!!!!

    Responder

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