El Día

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El Batllismo que viene

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Si hay un mes contradictorio para los Batllistas, lo es Octubre. Porque el 20 de ese mes se cumplirán 92 años de la muerte de Don Pepe y el 24, cinco de la desaparición física de Jorge.

Dos presidentes tan brillantes, que sería casi un contrasentido recordarlos en el día de su fallecimiento. La muerte no existe cuando la vida de un estadista tiene efectos tan perdurables y beneficiosos para su país.
Y del mismo modo que sus ejemplos de inteligencia y generosidad no se extinguen, así también sobrevive el Partido que ellos convirtieron en escudo de los débiles.

Un Partido con la mejor historia. Un Partido con el mayor futuro.

Es un buen mensaje para los pesimistas de siempre, los agoreros del desastre, y especialmente para los réprobos que se han ido de nuestra colectividad detrás de un supuesto sol que calienta más.

En los últimos años hemos sufrido dos duras crisis de liderazgo, pero estamos de pie. Tanto, que en un departamento tradicionalmente blanco como el de Flores, tuvimos una excelente votación, que nos dio otro aumento sustancial de ediles batllistas. No quiero dejar de mencionar a la lista 2015 “Creando Oportunidades”, que no alcanzó la banca en la Junta Departamental pero con su excelente votación ayudó al crecimiento colorado en el departamento.

Así, desde el llano, tenemos todo para volver a ocupar un espacio protagónico en la adhesión ciudadana.

Por muchos años, los colorados fuimos acusados de ser “la derecha” del espectro político, a pesar de que el batllismo ha sido, es y seguirá siendo una corriente de izquierda democrática como pocas en América Latina.

Ese prejuicio se está extinguiendo rápidamente, en forma directamente proporcional a como un partido nuevo como Cabildo Abierto, ocupa ese espacio conservador, y nuestra colectividad aporta al gobierno de coalición un sesgo humanista y promotor de equidad.

Ese posicionamiento ideológico es hoy más valioso que nunca. Porque para vergüenza de todos los uruguayos de buena voluntad, vemos que renace los extremismos que tanto daño le han hecho al país. De un lado, el Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros se inscribe en la Corte Electoral y tiene el descaro atroz de celebrar como una hazaña la luctuosa “Toma de Pando” de 1969, un acto terrorista repudiable y sin sentido, que dejó cinco muertos y aceleró la fractura republicana que desembocaría en el golpe de estado de 1973. Del otro lado, hay vergonzantes campañas en las redes sociales negando la existencia de los desaparecidos en dictadura y últimamente apareció un cartel firmado por la tristemente célebre Juventud Uruguaya de Pie (JUP), una organización violentista de extrema derecha que empeoró las cosas en los años 60 y 70 del siglo pasado, y ahora parece que quiere reeditar aquella polarización absurda.

Contra unos y contra otros: República.

Una y mil veces, los batllistas seremos los defensores del sistema republicano de gobierno, de una democracia que nos distingue en la región y el mundo. De un pequeño y hermoso “país modelo” que Don Pepe construyó hace cien años y el querido Jorge defendió y afianzó, superando una crisis desafiante.

Por eso, a los colorados nos toca celebrar la vida y parir el futuro.


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