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No es poco lo dicho y escrito en los últimos años referente a de la llegada de miles de cubanos al Uruguay. Imposible deambular por cualquier rincón sin tropezarnos con un caribeño cargado de sueños y la convicción de prosperar. El impacto socio-cultural que recibe un país con 3.74 millones de habitantes no es menor, y cada dia que pasa se hace más latente: pues los cubanos en Uruguay llegaron para quedarse.

Corría el año 2019 cuando comenzaban a circular sendos artículos en prensa nacional reseñando los arribos de ciudadanos de origen cubano a través de pasos fronterizos. A fines del mismo año la Dirección Nacional de Migración (DNM) anunciaba en su anuario oficial la desorbitante cifra de 19.925 cubanos ingresados al país solamente en 12 meses. Mismo período en que fueran otorgadas 1.117 residencias definitivas a los que llegaron escasos años más temprano. Develando así a la luz pública un fenómeno migratorio sin precedentes para el país sureño en las últimas décadas.

Fuente: Miami Herald.

Uruguay: El nuevo Miami del Sur.

Si tomamos esta máxima histórica del éxodo cubano teniendo en cuenta la densidad poblacional del gigante norteamericano de (329.5 millones de habitantes de acorde al último censo 2020, USA) estos representan un impacto de tan solo un 0.1% de su población total. En cambio, si tomamos el máximo histórico para Uruguay (2019) cuando recibimos a 19.925 cubanos para una densidad poblacional de tan solo 3.74 millones de orientales, el impacto es mucho más significativo para un 0.53%, lo que nos lleva a la conclusión que Uruguay estaría enfrentando un impacto de migrantes cubanos 5 veces mayor comparado a los Estados Unidos de América.

Múltiples factores propiciaron este escenario, pues si bien Uruguay es un país pequeño en extensión tiene mucho que ofrecer en materia de derechos y libertades; siendo poseedor de los primeros peldaños en índice de democracia en la región, sumado a una política de puertas abiertas respaldada en su constitución no se necesitaron más incentivos que la cruel realidad que acarrean los millones de cubanos en la Isla para fijar un nuevo curso en busca de la libertad.

Así lo que a inicios de siglo se presentaba como población emergente y casi desconocida, se convirtió en la comunidad migrante más grande del país sudamericano; donde el día a día se fusionó en una mezcla de culturas y acentos. Desde los deliverys que llegan exhaustos a nuestras puertas luego de extensas horas de pedaleadas por las empinadas lomas que anuncia la rambla montevideana, hasta un doctor con túnica habitual que nos recibe con una cadencia desconocida para el argot oriental que levanta la curiosidad de más de uno.

Aves de paso: mito impuesto.

La sutil intención de minimizar la trascendencia de la comunidad cubana en el Uruguay ha sido una constante desde ONGs, medios y simpatizantes de partidos políticos aliados a la dictadura cubana. La colectividad migrante se ha visto damnificada en reiteradas ocasiones a merced de malintencionados artículos de opinión carentes de todo tipo de evidencias empíricas, donde periodistas sesgados se proponen instalar el falso relato de que solo son ‘’4 gatos de paso por estas tierras con destino final: Miami’’.

Sin embargo, la realidad pega en sus rostros a diario cuando vemos a una comunidad establecida que prospera con el paso de los años. Una colectividad para nada pasajera que cuenta hoy con casi 6000 mil residentes permanentes perfilados para la obtención de la Carta de Ciudadanía y en consecuencia a la obtención de Credencia Cívica; que les permitirá no solamente participar, sino incidir fuertemente en el destino político de la nación. No son pocas las ansias por saciar al encuentro con la suiza de América, pero sin lugar a dudas, ejercer el derecho al voto es la tierra prometida para el isleño. Al que la edad le recuerda como cuentagotas la cantidad de años que ya pasaron sin experimentar el sublime acto que supone deslizar un sobre por la hendija de una urna electoral.

Comuniad cubana muestra apoyo al Presidente Luis Lacalle Pou frente a Presidencia de la República / Fuente: ONG Cubanos Libres en Uruguay.

Llegaron para quedarse:

Basta con emprender un breve viaje por la urbe montevideana para hallar emprendimientos de todo tipo y tamaño llevados por cubanos: desde barberías, clínicas dentales, asociaciones civiles, instituciones para fraternales, etc. Donde los que supieron adoptar al Uruguay como segunda patria nos reciben con máxima disposición y una sonrisa que casi consigue esconder el sufrimiento vivido en aquel régimen que les arrebato los años de vida que hoy luchan por recuperar desde estas latitudes.

La falta de empatía hacia la desgracia del pueblo cubano sin embargo se hace presente en el acontecer nacional, cuando desde diversas tribunas se ha intentado pasar por debajo del tapete la verdadera génesis del crecimiento continuo de la comunidad cubana en el país. Y es que el trasfondo sociopolítico de Cuba es cada vez más insostenible por más que algunos lo intentan encubrir en discursos ambiguos que generan nebulosas entorno a la verdad absoluta que da paso a este fenómeno: la total falta de libertades propiciada por una dictadura sexagenaria. Calan así en las llagas de una comunidad desplazada las declaraciones de jerarcas políticos que maquillan al móvil real del éxodo refiriéndose a Cuba ‘’como una democracia diferente’’, nada más disparatado cuando en los cajones de Organizaciones nacionales se apilan de a miles las solicitudes de asilo político de cubanos forzados a abandonar su Patria.

Así se desarrolla la vida de una comunidad a más de 9000 km de sus costumbres y tradiciones. Entre rosas y espinas, con el eterno agradecimiento a los que les abrieron las puertas y les ofrecieron cobijo bajo el manto de la libertad. A esos que confiaron y confían en nosotros les decimos: ¡Sabremos cumplir!


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