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Sí, es un juego de palabras. En muchos momentos de la historia ha habido gente con compromiso y gente ‘’compro-omiso’’ en la esfera política. Digamos que estos últimos son quienes omiten, miran para otro lado, se suman en silencio a situaciones ingratas pero que les trae ventajas.

Viniendo un poco más para acá y a nuestro país, cuando la caída de las Instituciones del Uruguay se planificaba por distintas vías, había gente comprometida con la defensa de la institucionalidad. Por otro lado, había personas que mareados por un empoderamiento revolucionario y totalitario, así como también embriagados por el poder, estaban comprometidos con el derrumbe de las Instituciones. Sin embargo, también hubo personas omisas, compro-omisas, que actuaban dependiendo de para dónde soplaba el viento y por intereses estrictamente personales. Es normal que quienes tengan esta actitud justifiquen todo tipo de actuación y declaración de quién les manda, lo cual refiere a la lealtad y no lo veo mal, pero el problema es cuando se lo defiende aún sabiendo el grave daño que ocasiona a personas, Instituciones de la República o a la Democracia. Es verdad, sí, que no estoy descubriendo la pólvora ni inventando un concepto. El divorcio entre la política y la gente, el descreimiento y un montón de problemas que incumben a la política y los electores, se han incrementado, en parte, gracias a algunos actores políticos con compromiso nulo o guiado por una conveniencia perversa. Sin apresurarme en una conclusión, debo decir que creo que con este tipo de personas (‘‘compro-omisos’’) es complicado mantener, seguir construyendo y progresar en nuestra República y nuestra Democracia porque lejos de tener ganas de aportar en el quehacer político, buscan un lucro personal. Los civiles, los electores, pueden perfectamente identificarlos, porque en contraposición a lo que algunos piensan (lo he escuchado en muchísimos ámbitos), la gente no es boba.

Este jueguito de palabras y esto último que comenté, me recuerda al discurso presidencial inaugural de John Fitzgerald Kennedy, en una de sus partes más célebres y memorables en donde llama a la acción a los ciudadanos americanos:

‘‘Por eso, mis compatriotas estadounidenses, no pregunten qué puede hacer su país por ustedes, pregúntense qué pueden hacer ustedes por su país. Mis conciudadanos del mundo, no pregunten qué hará Estados Unidos por ustedes, sino qué podemos hacer juntos por la libertad del hombre. Finalmente, ya sean ciudadanos de América o ciudadanos del mundo, pídannos aquí los mismos altos estándares de fuerza y ​​sacrificio que les pedimos a ustedes’’.

President John F. Kennedy’s Inaugural Address (1961)

Tenemos una deuda enorme con nuestros antepasados, hombres y mujeres, que han hecho grande a Salto y a el Uruguay. El hecho de que hoy todos los logros sean nuestros es gracias a los que estuvieron antes formando la República y desarrollando en un montón de aspectos a nuestra sociedad. Por supuesto que los que hoy ya no están, no están, pero esta deuda también incluye a los que actualmente están, a todos nuestros conciudadanos, así como también a las personas que nos han influenciado en el correr de toda la formación personal y las personas a las cuales de cualquier manera influimos en la actualidad. Ahí nuestra responsabilidad. Es una deuda enorme. Yo cargo con ella. Mas si se vive en Salto. No me inscribo en la lista de deudores para simplemente figurar, sino por compromiso personal, que asumo y reconozco.

Este compromiso no es un compromiso de estar por estar, ni de figurar por figurar, sino de estar para generar cambios, para reformar, para compartir y poner sobre la mesa la visión del departamento y del país que cada uno puede llegar a tener. Es un compromiso en el que se busca la utilidad de cada uno, para que así se pueda aportar desde dónde sea mejor para cada uno y por tanto para el país. Por supuesto que no todos los compromisos tienen el mismo tamaño y la misma forma, está bien que así sea, es válido y natural. Se aporta desde dónde se puede y cómo se puede, buscando el lugar indicado para hacerlo. Por otro lado, es muy fácilmente visible los que están por el ‘‘compro-omiso’’. La gente lo sabe y buscan que cada vez sean menos.

Este compromiso es fundamental. La idea del progreso reformista es lo que siempre ha mejorado y liberalizado al país. En el Partido Colorado está candente, principalmente en sus jóvenes. Un compromiso para hablar de lo que es posible y real. Un compromiso para la acción.



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