El Día

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Batlle, el Batllismo y la cuestión obrera

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Es fundamental para realizar un breve pasaje por la historia, dirigirnos de lo “macro” a lo “micro”.

Hemos visto a lo largo de la historia de nuestra especie una constante evolución del trabajo, pasando por el trabajo esclavo que se observaba, por ejemplo, en las pirámides de Egipto o durante las distintas fases de Roma. Luego cursando por el trabajo realizado en condición de siervos durante la época oscura del feudalismo; con posterioridad a esto, el trabajo obrero, proletario observado en las fábricas que tienen su auge con la Revolución Industrial, dando así comienzo a la cuestión social y la consciencia proletaria.

Naciendo estos últimos (cuestión social y consciencia proletaria de clase) debido a los abusos que realizaban los señores “feudales” de la época, motivando así la humana y justa lucha obrera en pro del anhelo de conquistar mejores condiciones laborales y de vida. El Uruguay no fue ajeno a todo esto. En nuestra querida y progresista república del siglo XX, se comenzaba a gestar la lucha obrera por la consecución de mejoras condiciones laborales y de vida. Estos encontraron en Batlle y el Batllismo a un socio, un amigo, alguien que sería su fiel y acérrimo impulsor y protector.

En 1905 una serie de huelgas se agitaron en la capital de la joven República, y Batlle con su espíritu humano, solidario y repleto de empatía sintió la verdadera necesidad de tomar cartas en el asunto. En ese entonces el gobierno no poseía los instrumentos legales para respaldar y tutelar al obrero y no existían en la Constitución de 1830 el reconocimiento expreso de normas que tutelaran tampoco a al Derecho a la Huelga. Por ende Batlle y Arena, tomaron acción en defensa de tan noble y justa causa, estos eran los Derechos Laborales.

Es por todo lo antedicho que en 1906 presentaron un proyecto de ley estableciendo en el mismo la Ley de 8 Horas, el descanso semanal obligatorio y el amparo al trabajo de la mujer y de los menores. Esto tuvo como bandera un fundamento netamente humanista porque el obrero también tenía su derecho, como decía Luis Antonio Hierro, “a gozar del tiempo necesario para cultivar el espíritu, afianzar su moral y disfrutar de los bienes de la vida”. Por ende, es bueno hacer catarsis y recordar que Don Batlle siempre procuró generar leyes más avanzadas y justas.

Finalizando, cabe destacar que esta ley tiene su sanción durante la presidencia de Feliciano Viera (Salteño), el 10 de febrero de 1916 y su entrada en vigencia el 17 del mismo mes. Podemos concluir que desde el Batllismo siempre se procuró y se procurará tener una sociedad cada día mas justa e igualitaria, teniendo presente que la lucha incesante por una República cada día más feliz y justiciera no ha acabado.


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