El Día

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Animarse

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No me considero un formador de opinión, ni mucho menos. Sin embargo, he de reconocer que lo que más me dicen, con mi dos mil y algo de seguidores de Twitter es que soy un “personaje polémico”. Quienes me sigan en esa red social sabrán a lo que me refiero, pero a los que no, simplemente les voy a decir que no me privo de decir lo que siento, aunque obviamente que habiéndolo reflexionado con anterioridad.

De todos modos, yo no importo. Tan solo soy un usuario de Twitter. No obstante, como persona que hace uso de la red, siempre me pregunto por qué en una plataforma que se supone debería servir de amplificación para voces de todo tipo, que opinan sobre todos los temas, se suele castigar al que se sale de lo políticamente correcto.

He de ser totalmente sincero, detesto lo políticamente correcto. Eso no quiere decir que no crea en las formas buenas o educadas, pero si hay algo que me rechina es el careteo. Lamentablemente, la expansión de dicho fenómeno ha sido tal, que hoy todos nuestros políticos se han transformado en lo que algunos ciudadanos denominan como “tibios”. Los tibios son aquellas personas que se la pasan del lado de “lo moral”, o de lo que bajo las ya asimiladas normas del progresismo internacional es moral. En la era de Twitter, es difícil que aparezca un Tarigo, con esa rebeldía que siempre lo caracterizó; un Lacalle Herrera, con aquellas ideas renovadoras; un Jorge Batlle, con esa voluntad de

cantar la justa; o incluso un Mujica, con esa lengua larga, pero que, aunque uno no coincida, no dejaba de expresar lo que pensaba (al menos durante sus primeros años de vida pública). Hoy lo que tenemos son políticos que se esmeran en ser las Carmelitas Descalzas, que les cuesta decir lo que piensan por miedo al dedo inquisidor de la moral del siglo XXI y que – ¡Dios no lo permita! – puede hacer que pierdan votos. Por supuesto que ese fenómeno no es una norma, se me ocurren varios ejemplos de políticos que no son así, y de todos los partidos, aunque son los menos.

Cuando Manini Ríos recién se inició en la vida política, algo que llamaba la atención eran las cosas que decía y la determinación en su discurso. Recuerdo que varios dirigentes con años en el rubro se sorprendían de los mares de gente que iban a escuchar a un caudillo nuevo en un partido igual de flamante que él. Visto en retrospectiva, no sé cuál era la sorpresa. Manini, con quien tengo varias diferencias es un tipo auténtico. En buena medida, un calco de Mujica, que encima comparte la característica de no callarse nada de lo que piensa.

“Digo las cosas que me salen del estómago sin pensar si me van a hacer daño” dijo alguna vez Jorge Batlle, y si se me permite el atrevimiento, creo que eso es lo que le falta a los políticos uruguayos, y en particular a la mayoría de los del Partido Colorado. Hay que animarse a decir lo que uno siente, sin pensar si me va a sumar un votito más o me va a restar uno menos. La gente no es boba y en algún momento se da cuenta de las incongruencias porque – ¡Sorpresa! – cuando uno miente reiteradamente pierde la coherencia en su discurso (no lo digo yo, lo dicen los psicólogos, así que esta se las tiro a ellos). De una vez por todas, hay que hacerle honor a los Batlle y Ordóñez, a los Tarigo, a los Jorge Batlle y a los tantos otros caudillos que se rebelaban contra el status quo.

De una vez por todas, hay que animarse.


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1 comentario

  • Ana
    Ana

    De acuerdo con Bautista! Políticos tibios, a los que les cuesta decir claramente lo que piensan, por miedo a perder su chacrita … o que no sostienen sus ideas, cueste lo que cueste, no merecen seguir integrando el sistema político ! No va más!!! Los difíciles momentos estamos viviendo en todos los ámbitos, no dan lugar a perder nuestro valioso tiempo para impulsar soluciones urgentes y sobretodo realistas. Estamos hartos de escuchar actores del ámbito político que solo se dedican a escupir desde la vereda de en frente, exigir asistencias económicas que no tenemos la capacidad de dar, solo para conformar a la tribuna. Cuesta tanto poner el bien de todos por encima del propio, para todos juntos poder sacar adelante nuestro país y nuestra gente? Todos tendremos que sacrificar algo para poder sobrevivir…..

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