El Día

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Alguien lo tenía que decir

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Un partido históricamente liberal y laicista como el colorado no debería tener tal cosa como una prosecretaría “de género”. Comparto el argumento expresado en la sesión extraordinaria del Comité Ejecutivo Departamental de Montevideo en la que fuera tratado el tema.

Habiendo mocionado incluir las distintas áreas de especialidad (derechos de la mujer, de poblaciones migrantes, etc.) en una amplia Prosecretaría de Derechos Humanos, expresé lo siguiente:

“Verán que en esta propuesta la promoción de los derechos de las mujeres no está homologada bajo la fórmula “de género” … No quiere decir que yo no crea en el género, como algo distinto del sexo y propio del ámbito de la conducta social; pero es indudable que hay escuelas de pensamiento que consideran que el género es el género humano, que presenta caracteres sexuales; y otras que ni niegan ni afirman que la situación de la mujer dependa primariamente del género, es decir, de la construcción socio-verbal de su identidad como grupo.

De estas escuelas, en particular, la segunda está grandemente extendida: hay muchas mujeres muy ilustradas que profesan esta doctrina. Doctoras en filosofía, biólogas, psicólogas evolucionistas, estudiosas de las diferencias individuales, de la personalidad; psicólogas forenses, criminólogas.

Ninguna de estas creencias contradice los principios de democracia, humanismo, justicia social y libertad que encarna el Partido Colorado. No los contradice creer que la construcción social y simbólica de la identidad, el género, es el factor principal al que se debe la realidad de las mujeres; no los contradice creer que estamos todos abarcados igualmente dentro del género humano, diferenciándonos en sexos; y tampoco los contradice la posición que no afirma ni niega a priori la primacía del factor simbólico en la realidad de las mujeres.

Aun englobadas bajo la misma etiqueta, las posiciones sobre el ser y aquellas sobre el deber ser no son automáticamente solidarias. Esto lo sostiene Carlos Vaz Ferreira en su ensayo sobre feminismo, y también Karl Popper en su tratado sobre la sociedad abierta. Negar de plano, o abstenerse de afirmar o negar que el género es el determinante primario del cumplimiento de derechos no implica la negativa a promover estos derechos. Tomo como ejemplo irrefutable de esto la larga historia de nuestro partido, pionero en la defensa de los derechos de las mujeres, más de medio siglo antes de que el concepto de “género” adquiriese la difusión de la que goza actualmente.

No es propio del Partido Colorado exigir credenciales de opinión a aquellos con comunes sentimientos de justicia. Menos, en asuntos de filosofía y de ciencia, en los que las posiciones, por naturaleza, son diversas y cambiantes. El principio de tolerancia nos dicta que las distintas ideas deben coexistir en un marco de apertura. Mujeres y hombres pueden trabajar por la realización de los principios humanistas, liberales y de justicia social en lo relativo a la mujer, desde una u otra posición científica y filosófica. Creo que no debe imponerse a unos ni otros una fórmula que no podrían aceptar.

Mi propuesta no es ultra-liberal, sino modestamente liberal. Es, en efecto, simplemente liberal. No querer imponer las propias creencias a quien profesa las contrarias; y es liberal también no hacer que escuelas filosóficas completamente distintas a las que uno profesa tengan que abatirse ante una fórmula impuesta de antemano para defender los principios que sostiene el Partido Colorado.

Y esto no es meramente simbólico. Hay quienes no hablan de género porque entienden que es un asunto que científicamente no está claro, y que son muchas las situaciones que determinan el cumplimiento de derechos, que estas deben analizarse caso por caso. ¿Por qué hemos de obligar nosotros a alguien con la razonable duda propia del procedimiento científico a enmarcar su labor de justicia en una doctrina sobre la que no guarda certeza?

Pero más allá del cientista, profesión cada vez más femenina, prudente en su convicción por el hábito que le imprime la búsqueda de conocimiento, están también las mujeres y hombres que discrepan abiertamente con que el género sea el principal determinante de la situación femenina, mujeres y hombres que yo creo que pueden ser colorados y pueden venir a la Casa del Partido a militar principios humanistas de libertad y justicia, pero no a militar por algo en lo que no creen. ¿Por qué hemos de dar una fórmula que excluya a estas correligionarias y correligionarios?”

La moción no prosperó, pero alguien lo tenía que decir.


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3 comentarios

  • Enrique Navas
    Enrique Navas

    Excelente análisis, con fundamentos y consideraciones totalmente compartibles conforme a los ideales que históricamente ha abrazado y promovido el Partido Colorado. Felicitaciones!

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  • Diego Aguerre
    Diego Aguerre

    El partido colorado no es liberal, es todo lo contrario, hermano gemelo del Frente Amplio. Lo más semejante a liberalismo es el Herrerismo de Luis Alberto Lacalle, lo demás es progresismo y socialdemocracia.

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    • Fan de Jorge Batlle
      Fan de Jorge Batlle

      Siempre pensando en plata. ¡Libertad de conciencia, mi amigo! Que sin eso la plata dura poco.

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