Compartí este artículo con tus amigos

¿Y si la Revolución Cubana fue una de varias causas de la lucha armada en Uruguay? Para intentar responder a esta pregunta es bueno recordar que en los años cincuenta a la par que el capitalismo se expandía, el mundo colonial – Asia, África y Oriente- se derrumbó y emergieron los nacionalismos populares en los países del llamado Tercer Mundo. Los jóvenes socialistas de aquel tiempo observaron el proceso descolonizador con avidez, así como las nuevas realidades latinoamericanas. En junio de 1954, el presidente de Guatemala, Jacobo Árbenz, se convirtió en el primer líder latinoamericano en ser derrocado por el gobierno de los Estados Unidos. Esto fue impactante para la militancia socialista. Frugoni condenó este hecho pero, también, culpó al comunismo de ser responsable de la tragedia.

La guerra civil de Argelia que enfrentó al Frente Nacional de Liberación con el ejército francés provocó tensiones en la interna socialista. El primer ministro de Francia era el socialista Guy Mollet y no estaba dispuesto a conceder la independencia a los argelinos. La represión fue durísima. El entonces ministro de Justicia Francois Miterrand no sólo justificó la intervención, sino que planteó el otorgamiento de “plenos poderes” a los militares. El Partido Socialista tenía una larga y fraternal relación con el socialismo francés y de acuerdo con el historiador López D’Alessandro la conmoción, ante estas acciones, fue tan grande que provocó su retiro de la Internacional Socialista cuando Mollet fue nombrado vicepresidente de la misma.

Aquel partido de raíz histórica pro occidental, democrática, mitrista y eurocéntrica ya no sintonizaba con los cambios vertiginosos que se producían a nivel mundial.

A su vez, en las elecciones de noviembre de 1954, con una situación económica y social incierta, una amplia mayoría ciudadana apostó por Luis Batlle. Si bien el líder colorado fue muy eficiente en ganar la justa electoral, da la impresión que confió demasiado en sus capacidades – que no eran pocas – para resolver una crisis latente que tenía varias aristas.

Dejando de lado, momentáneamente, los indicadores económicos, en 1955 existía una cuestión política central: el Partido Colorado estaba en un permanente estado de guerra interno entre el batlleberrismo (lista 15) y el batllepachequismo (lista 14). La feroz disputa entre la 14 y la 15 sobre cuál era la solución correcta para paliar el déficit fiscal impidió lograr los votos parlamentarios para aprobar el plan impositivo (pese a que la l5 logró el apoyo de la mayoría de la Convención batllista). Entre agosto – octubre de 1955 el gobierno de Luis Batlle quedó virtualmente paralizado. En mayo de 1956 se produjo el alejamiento definitivo de los ministros catorcistas del gabinete y la 15 quedó gobernando casi en solitario mientras la crisis económica se agravaba.

(Admito que aun no comprendo totalmente porqué EE.UU. le soltó la mano a Luis Batlle pero es indudable que los resultados de su visita a ese país, 5 al 28 de diciembre de 1955, fueron magros. EE.UU. no estaba dispuesto a sustituir a Inglaterra como comprador de nuestras materias primas)

Estos hechos no hicieron más que confirmar a la nueva generación de jóvenes socialistas, la certeza de sus pronósticos. En 1956, el diputado Mario Cassinoni, dejó su banca para asumir como Rector de la Universidad de la República. Fue sustituido por Vivian Trías que tenía una visión nacional, latinoamericana y tercermundista, diferente a la socialdemocracia de Frugoni.

Trías representaba mejor los anhelos de aquellos que jóvenes socialistas- entre los que estaban Raúl Sendic, Raúl Sendic, Julio Marenales, Juan Almiratti, Jorge Manera, Hector Amodio Perez y otros jóvenes más – inconformes “frente a la falta de empuje revolucionario del partido” como dirían textualmente en 1970.

Había llegado su hora.


Compartí este artículo con tus amigos
A %d blogueros les gusta esto: