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Hace poco conversábamos con mi buen amigo Carlos González sobre las razones por las cuales el batllismo no pudo o no supo reaccionar con rapidez para conjurar la crisis económica que se desató a mediados de los años cincuenta. Crisis que fue una de las causas de la violencia política. Al menos eso creíamos hasta ahora…

Esto viene a colación porque en el testimonio de un tupamaro anónimo que está al final del libro “La Guerrilla Tupamara” de María Ester Gilio, sitúa los orígenes del movimiento guerrillero antes que se desatara la crisis y el triunfo de la Revolución Cubana. Y esto cobra una particular importancia porque Amodio Pérez ha revelado que ese “tupamaro anónimo”, en realidad, son varios. “Gilio quiso entrevistar a Marenales en P.Carretas, en 1969, después de Pando. Marenales consultó con el Ejecutivo, formado por Sendic, Mansilla, Martínez Platero y yo y se le dijo que sí, pero que queríamos supervisar las respuestas, porque Marenales llevaba un año preso y la Orga tenía una estructura y posiciones diferentes que Marenales no conocía. La entrevista se hizo y el Ejecutivo decidió que lo revisara yo, cosa que hice con Blixen”, expresa textualmente Amodio Pérez.

O sea que el relato de los orígenes de los tupamaros que está en ese libro, fue una decisión orgánica del nivel más alto. Es aquí donde empiezan las interrogantes: ¿fue la dura respuesta del gobierno a los conflictos sindicales del año 1951 lo que empezó a despertar en un grupo de militantes socialistas la chispa revolucionaria?

En ese tiempo histórico Uruguay aún se vivía una relativa prosperidad económica (gracias a la Guerra de Corea) y las libertades políticas tenían plena vigencia. Éramos, todavía, Campeones del Mundo y ni siquiera teníamos un presidente. Gobernaba el Colegiado. La lucha de los Gremios Solidarios -que no contó con el apoyo del Partido Comunista- fue intensa y la acción del ministro del interior, Gustavo Fusco (hombre del batllismo catorcista) se caracterizó por su dureza, aunque nunca traspasó los límites de la legalidad. Como dato curioso la lista 14 organizó actos políticos de apoyo a las Medidas Prontas de Seguridad y Luis Batlle discrepó con ellas, aunque los consejeros quincistas las votaron..

Por otro lado, el/los tupamaro/s anónimo/s señalan en el libro que fue en ese momento que se dieron cuenta de la inoperancia de los partidos Comunista y Socialista. Sin embargo, la documentación histórica disponible demuestra que tanto en la prensa como en el Parlamento, los socialistas apoyaron decididamente a los huelguistas y denunciaron la actitud represiva del gobierno.

Y surge otra pregunta: si en 1951 ya se desilusionaron con los partidos de izquierda, ¿por qué militaron con ahínco entre 1959-1962 para conformar la Unión Popular que era, obviamente, una vía electoral?

A mi entender hay dos posibilidades:

1) este “relato oficial” de 1970 tiene lagunas, o

2) yo no alcanzo a comprender cómo la “semilla tupamara” podía haberse plantado en 1951.

¿Y si hay que volver al principio? ¿Qué tipo de país era realmente Uruguay, gobernado por el batllismo, entre 1951-1958?


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