Compartí este artículo con tus amigos

La reunión de Parque del Plata de 1965 dejó al Partido Socialista en una difícil situación: a partir de ahí un grupo importante de sus militantes – Sendic, Marenales, Manera, Hector Amodio Perez y otros más – formaban parte de “otra organización”. Esto originó el fenómeno de la “doble militancia”. En la legalidad socialistas, en la clandestinidad, tupamaros.

¿Es suficiente con analizar el origen de los tupamaros y el pensamiento que inspiró su opción por la lucha armada, para comprender cabalmente los hechos del pasado reciente? Mi respuesta es no. En 1965 – el llamado “Año Terrible” – ocurrieron otros episodios significativos.

Para empezar la logia militar los “Tenientes de Artigas” se fundó ese año. La cuestión de la guerrilla, obviamente, no estuvo en las causas de su constitución. Sí existió un sólido rechazo al “marxismo internacional” y un resentimiento pronunciado hacia la clase política. Desde el ocaso del período terrista, la estructura vertical estaba muy distorsionada por el reingreso de los militares (legalistas) destituidos en el período 1933-1938. A su vez, las prácticas clientelísticas del batlleberrismo en el tema de los ascensos a generales provocaron un extendido descontento en el cuerpo de oficiales. Para colmo de males, la clase política, a principios de los ’60, parecía no estar a la altura de la circunstancias.

En la creación de los “Tenientes de Artigas” – al igual que en el caso de los tupamaros – hay una dimensión moral: en situaciones de extrema emergencia, los soldados son el último baluarte de la Patria. La Patria es una como una madre que hay que defender a cualquier precio y está, incluso, por encima de la democracia. El golpismo no tenía inspiración en la toma de poder por el poder mismo, sino en la idea de la salvación de la Patria.

En noviembre de 1965 existió otro hecho importantísimo: el triunfo de Jorge Batlle en las elecciones internas de la lista 15. Fue el fin del quincismo estatista, dirigista económicamente y colegialista. Se ha sostenido que Jorge Batlle fue una suerte de “parricida”. En realidad lo que ocurrió es que entendió perfectamente la vetustez del sistema de sustitución de importaciones. De ahí que pareciera que ya no era el mismo “batllismo de antes”. Había “algo” en la 15 liderada por Jorge Batlle que la tornaba, a veces, irreconocible con su pasado inmediato. Esto alteró el panorama político y de alguna forma, acaso inconsciente, no pocos ciudadanos batllistas comenzaron a buscar esa matriz perdida en otros lados.

Y en 1965 sucedió otro hecho más: el diputado Jorge Pacheco Areco, renunció a su cargo de director de El Día. ¿Los motivos? Había apoyado al general Oscar Gestido en su intención de reformar la Constitución y volver al presidencialismo. Pacheco pensó que era el fin de su carrera política y consideró irse a radicar a la Argentina para trabajar como periodista. Pero la historia, que suele dar sorpresas, tenía otro destino para él. ¡Qué año 1965…!


Compartí este artículo con tus amigos
A %d blogueros les gusta esto: