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El resultado electoral del 25 de noviembre de 1962 fue un desastre para la Unión Popular: apenas 27.041 votos, cuando solo el Partido Socialista había reunido cuatro años atrás 35.478 votos (un senador y tres diputados). Al no cumplirse los acuerdos preelectorales con Enrique Erro el Partido Socialista quedó sin representación parlamentaria.

Fue un golpe durísimo para la militancia. Cundió un clima de pesimismo, frustración y desaliento. Estalló una profunda crisis interna que incluyó expulsiones, escisiones y renuncias. El alejamiento de Emilio Frugoni, el dirigente histórico más representativo, fue el mejor símbolo de aquella debacle. A fines del año 1962 Mario Benedetti brindó una conferencia en Casa del Pueblo, donde analizó las causas del fracaso. Esta conferencia fue editada como posdatada en la cuarta edición de “El País de la Cola de Paja” (1963).

Entre otros análisis Benedetti sostuvo que la izquierda, a esa altura de los acontecimientos, no podía “jugar la carta de la Revolución dentro de un planteo electorero, ni se puede jugar la carta de la democracia representativa dentro de un planteo revolucionario. Hacerlo, me parece sencillamente híbrido, inhibitorio”. Expresó que conocía el recurso intermedio, se había usado bastante en los últimos tiempos: transformar las estructuras por la vía pacífica. O sea hacer la revolución – en el sentido de transformación radical- paulatina y por etapas. Pero, en Uruguay había un problema para esta vía pacífica y legalista: la transformación requería “en primer término el apoyo de los partidos tradicionales, y antes aún, el de los vastos intereses que sostienen a esos partidos. No podemos ser tan ilusos como para pensar que aquellos intereses van a propiciar un cambio de estructura que justamente empiece por decretar su inviabilidad. De modo que ésa parece ser la vía más improbable, más irreal.”

Sin embargo, Benedetti admitía que para un planteo estrictamente revolucionario, no existían ni los condicionantes ni los ejecutores ni el estado de ánimo. Pensar en la lucha armada en Uruguay significaba el desconocimiento del “hombre disponible” ¿Cuál era el “hombre disponible” en Uruguay? Benedetti lo describía claramente; “El actual hombre disponible de este país es evidentemente moderado, indiferente a la política, contrario a la violencia, escasamente solidario, supersticioso de la palabra libertad. El actual hombre disponible, aunque milite en las capas más bajas de la sociedad, aspira a militar en las más altas, y cuando con su voto defiende la invulnerabilidad de la alta burguesía, quizá esté ingenuamente defendiendo la posibilidad de que su futuro, o ese gran dispensador inmobiliario que es el azar, lo convierta en un tipo acaudalado”

Resulta interesante que la descripción “supersticioso de la palabra libertad”, tenga una connotación peyorativa. Benedetti insistió en el tema de “revolución moral” – el motor, a su entender de la Revolución Cubana- como la base de todo cambio.

Parece claro que Benedetti planteaba, en aquel momento, serios obstáculos para un alzamiento armado. Sin embargo, en el interior del Partido Socialista, como un volcán a punto de erupción, se gestaba la idea de terminar con la teoría y la cháchara y pasar de una buena vez a la acción.Con su artículo ¿Un revólver o la Constitución?, publicado por El Sol el 16 de marzo de 1963, Raúl Sendic no anduvo con más vueltas.

El revólver era más efectivo

18Jorge Nelson Chagas Fausto, Jorge Barreiro y 16 personas más5 comentariosMe gustaComentarCompartir


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