El Día

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La familia uruguaya que agasajó al Príncipe Felipe

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El pasado 9 de abril, a sus 99 años, fallecía el príncipe Felipe de Edimburgo, quien llevaba casado con Isabel II de Inglaterra 73 años. La Familia Real lo despidió con congoja y con una austera ceremonia marcada por la pandemia de Covid-19.

Para muchos, el príncipe Felipe vivió su vida a la sombra de su esposa, pero es innegable que dejó su impronta y una larga e intensa actividad diplomática que lo llevó a promover los intereses de la Casa Real en los rincones más alejados del planeta. Recorrió 143 países y encabezó 22.191 eventos en solitario, entre los cuales se cuenta el tour de 56 días a Latinoamérica que incluyó a Uruguay en marzo de 1962, del que EL DIA diera cuenta en su nota del 12 de abril.

En su visita a Uruguay, entre el 12 y el 15 de marzo de 1962, el príncipe se hizo del tiempo para volar al Departamento de Florida, donde sería agasajado en un palacio y por una de las familias más influyentes del país; los Gallinal Heber, apellidos asociados con la estirpe rural, la cultura, la política y la filantropía por casi 200 años.

Muy poco se ha escrito sobre la visita del príncipe a la Estancia Santa Clara, propiedad en ese entonces del destacado escritor y diplomático Alejandro Gallinal Heber (1905-1980). Afortunadamente la familia se ha ocupado de preservar el muy buen registro fotográfico de aquella ocasión, y es a través de esas imágenes que podemos reconstruir el agasajo privado que se le brindó al Duque de Edimburgo.

Un actor fundamental en la preservación del acervo fotográfico ha sido Juan Luis Bonasso Gallinal, nieto de Alejandro Gallinal Heber, propietario de la estancia donde tuvo lugar el encuentro. Juan compitió por ser el centro de atención de las fotografías ese día, tenía solo 5 meses aquella mañana en que el Duque de Edimburgo aterrizó su avión en la pista de campo. A través de las fotografías, las anécdotas del personal de la estancia y de los aportes de los familiares más veteranos, es capaz de guiarnos por esa jornada con vívido detalle.  

Juan Luis Bonasso Gallinal en su coche preparado para la ocasión. El primer hijo de Magdalena Gallinal Castellanos de Bonasso y de Juan Luis Antonio Bonasso Lenguas, fue, junto al príncipe el centro de la atracción de las cámaras. Juan nació el 17 de octubre 1961.  (Foto gentileza Juan Luis Bonasso Gallinal)

Juan Bonasso Gallinal no posee recuerdos propios de aquella visita “Quedan muy pocos de esa época” dice, “Santa Clara pertenecía a mi abuelo Alejandro en aquella época, yo tenía solo 5 meses”. Juan compensa su falta de recuerdos propios con una gran colección de fotografías de la visita, y con una amplia red de primos y tías que con orgullo aportan anécdotas y recortes de prensa.  

Félix Alberto Horta, Administrador de Santa Clara, saluda al Príncipe Felipe que acaba de aterrizar el avión en la pista de la Estancia. (Foto gentileza de Juan Bonasso Gallinal) 

 “La pista era de pasto” nos cuenta Juan “muy bien señalizada pero cuando aterrizó terminó en una banquina y debió ser sacado por tractores de la estancia, fue sacado en tiempo y forma y cuando el Príncipe volvió el avión estaba impecable como si hubiera salido del Aeropuerto de Carrasco”.

Esa misma mañana Felipe pasó revista a los caballos de la Estancia y asistió a las criollas, antes del almuerzo. La familia Gallinal Heber era destacada en el mejoramiento animal, y esa actividad también redundaba en fuertes lazos con Gran Bretaña.

El Príncipe Felipe mirando criollas en Santa Clara, junto a Margarita de Arteaga. (Foto gentileza de Juan Bonasso Gallinal) 

El Duque de Edimburgo pasando revista a los caballos de la Estancia junto a Diego de Arteaga Heber. Más atrás Alejandro Gallinal Heber y el Embajador Británico Norman Brain. (Foto gentileza de Juan Bonasso Gallinal) 

En las imágenes, entre los invitados, puede apreciarse la presencia de la conocida actriz uruguaya Concepción Matilde Zorrilla de San Martín Muñoz, mejor conocida como China Zorrilla. ¿Por qué estaba China Zorrilla allí? “Su abuelo, el escritor Juan Zorrilla de San Martín, era muy amigo de mi bisabuelo, Alejandro Gallinal Conlazo, y su padre muy amigo de mi abuelo, Alejandro Gallinal Heber”. “Los Zorrilla de San Martín y los Gallinal han llevado estrechos lazos durante varias generaciones” apunta Juan.  

Una pregunta surge del intercambio con Juan y su familia, ¿Por qué Santa Clara y no San Pedro del Timote?

Cada una de estas lujosas propiedades representaba a sus respectivos propietarios, dos hermanos con mucho en común pero estilos distintos: Alejandro y Alberto Gallinal Heber. (Foto gentileza de Juan Bonasso Gallinal) 

En esta fotografía vemos al Príncipe de espaldas, hablando con Alberto Gallinal Heber, junto a su esposa, Elvira María Algorta Scremini.  (Foto gentileza de Juan Bonasso Gallinal)  

Alberto Gallinal Heber, para muchos el más próspero empresario agropecuario de la segunda mitad del siglo XX. La mayor parte de su vida la pasó en el casco de la estancia San Pedro de Timote y esa dedicación al campo le valió el adjetivo de “rústico”, al menos comparado con su hermano Alejandro.  Alberto fue un abogado muy culto, escritor, filántropo y reconocido melómano. Militó activamente en el Partido Nacional, siendo Intendente de Florida en 1951, diputado y candidato al Consejo de Gobierno.  

Felipe dialoga con el Dr. Alejandro Gallinal Heber, a su derecha, su hija, Magdalena Gallinal Castellanos de Bonasso, sostiene en brazos a Juan Bonasso Gallinal. (Foto gentileza de Juan Bonasso Gallinal)

La Estancia Santa Clara era propiedad de Alejandro Gallinal Heber, escritor, filántropo y Embajador de Uruguay ante Portugal y el Vaticano con Juan XXIII y Pablo VI, “era el de los salones y la diplomacia”, en palabras de Juan Bonasso. No era la primera vez que albergaba a un miembro de la Familia Real británica.

La familia manejó varias hipótesis para definir porqué la misión diplomática en Uruguay habría elegido Santa Clara y no San Pedro del Timote: “Tanto Alejandro como Alberto eran muy cultos, pero Alejandro tenía otro entrenamiento diplomático” decían algunos. Otra opción manejada fue el propio casco de la estancia: “El palacio, quizá más apropiado para recibir a un príncipe”. También se manejó la teoría que el lugar debía ser neutro, políticamente hablando: “Alberto era político y Alejandro no”, señala Juan.  

El dilema del asado con cuero

Existen muchas versiones sobre el hecho de que al príncipe no le habría gustado el asado con cuero, sobre el tema señala Juan: “no es que no le haya gustado (…) el protocolo inglés es que a los nobles no les gusta que les saquen foto cuando almuerzan o cuando cenan y un fotógrafo pasó todos los servicios de seguridad habidos y por haber”. De acuerdo a las anécdotas de la familia, el arriesgado paparazzi provocó un verdadero conflicto diplomático: “el Príncipe se dio cuenta y dio por terminado el almuerzo”. ¿Y el fotógrafo? “lo pusieron de patitas en la calle”, acota Juan.

Más allá que el fotógrafo transgresor hubiera interrumpido el almuerzo o no, existe algún recorte de periódico no identificado de la época, en el que Felipe habría dejado explícita su experiencia negativa con el asado con cuero: “No me gusta y no lo comeré en ninguna otra oportunidad”.  No parece sencillo definir si finalmente el Príncipe disfrutó de su almuerzo esa mañana en Santa Clara.

 Fotografía del pórtico de Santa Clara

Las tierras que hoy componen Santa Clara estuvieron en manos de los Jesuitas hasta 1767, año en que la Compañía de Jesús fue expulsada de este territorio y pasaron a propiedad de Juan Francisco García de Zúñiga. En 1825 el inglés John Jackson compra estas tierras y da comienzo así a un linaje que hasta el día de hoy las gestiona con eficiencia y orgullo.  

El palacio de estilo ecléctico de Santa Clara fue diseñado y construido por el arquitecto Camille Gardelle en 1907, a pedido de su propietario Arturo Heber Jackson. Este lujoso “petit chateau” fue vendido en 1920 a Elena Heber Jackson, hermana de Arturo, y casada desde 1886 con Alejandro Gallinal Conlazo. Elena es considerada la mujer más rica del Uruguay en su momento.

 Al quedar viuda Elena, Santa Clara pasó a las manos del mayor de sus hijos, el Dr. Alejandro Gallinal Heber, quien recibe la visita del Felipe de Edimburgo en 1962. Su mujer, Elina Castellanos, poetisa y gran pianista, había colaborado para hacer de Santa Clara un lugar de referencia social en Uruguay. La visita de Felipe de Edimburgo no fue la primera de un miembro de la Familia Real a Santa Clara; la Princesa María del Reino Unido, hija de Jorge V, había sido huésped en el palacio en febrero de 1935.

Hoy reside en Santa Clara el hermano de Juan, Pablo Bonasso Gallinal, de 56 años y casado con Xenia Maria Sierra Acerenza y sus tres hijos. Los propietarios actuales del casco de Santa Clara son Pablo y Magdalena Bonasso Gallinal, en definitiva la propiedad ha estado en manos de la familia por siete generaciones, un caso excepcional en el país y en la región.

Juan Bonasso Gallinal vive a 10 kilómetros del casco de la Estancia Santa Clara, en un antiguo puesto de Santa Clara refaccionado. Su casa se auto-sustenta energéticamente con paneles solares y energía eólica. Vive con su esposa María Raquel Tristant Naranja y su hija María Raquel.

Agradecimientos: Esta nota no hubiera sido posible sin los aportes de Juan Bonasso Gallinal, Celia Wohlwend y Enrique Bonner.          


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7 comentarios

  • Arturo Santos
    Arturo Santos

    Perdón por la reiteración, se me colgó el aparato y me rechazaba el texto, desconocía que aparecería doblete, disculpas, Arturo Santos

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  • Arturo Santos
    Arturo Santos

    Sr.Santi.
    Excelente artículo periodístico.
    Muy buena documentación -oral, escrita y gráfica-.
    Tremendo archivo fotográfico al que pudo acceder, el mismo no debe estar al alcance de foráneos, infiero que le llevó una considerable investigación el dar con él. Resalta en el lector su respeto para con la familia propietaria del lugar -no invadiendola en ningún aspecto- limitándose a relatar lo acontecido dicho día, en definitiva la historia misma-, también es de destacar su gran compromiso para describir con gran pluma -ágil y amena- el acontecimiento que se vivió antaño por dichos parajes.
    Todo lo cual resultó en una estupenda crónica sobre la visita del Príncipe Felipe al Uruguay, su escrito -hay que resaltar y señalar- que está muy bien estructurado e hilvanado -en cuanto a la forma y puntuación- lo que no es poca cosa, con datos certeros así como con anécdotas muy ilustrativas, muy coloridas y no creo que muy conocidas, para lo cual -se desprende- que apeló y contó con colaboradores de fuste y con gran conocimiento del tema en cuestión, todo ello decantó en un imponente relato.
    Sinceras felicitaciones, Arturo

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    • Diego Santi
      Diego Santi

      Estimado Arturo, muchas gracias por sus comentarios y por la lectura que le dio al proceso de este trabajo, que es efectivamente como lo describe. Fue un ameno intercambio con el Sr. Juan Bonasso, quien supo transmitir, no solo el gran archivo documental, sino también el orgullo de la familia a la que representa. Para mí un verdadero placer dar luz a estos hechos e imágenes, ni que hablar el confirnar que el Diario El Día siga teniendo lectores de su altura. Un cordial saludo

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  • Arturo
    Arturo

    Sr. Santi
    Muy buen artículo. Excelente texto en cuanto a su estructura y puntuación, lo que no es poca cosa. Gran trabajo periodístico en cuanto a recopilación de datos -orales y gráficos.-
    Tremendo archivo fotográfico el que pudo recolectar.
    Lo relevante de la nota -visita del Príncipe Felipe a dicho establecimiento- fue logrado con total éxito, con anécdotas muy vívidas, auténticas -ya que contó Ud. con colaboradores de fuste y de primera mano- , poco conocidas y estupendamente plasmadas.
    Sinceras felicitaciones, Arturo

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  • Mario R. Correa
    Mario R. Correa

    Muy buen artículo sobre parte de la historia de nuestro país. Hay dos datos que no coinciden con la documentación existente. El constructor del palacio fue Joaquín Uranga, uruguayo que trabajó para la familia Heber Jackson y cuya obra en Santa Claea fue destacada en la revista de la Asociacion de Arquitectos del Uruguay. El palacio contenía dos viviendas. Una para el administrador de la estancia (aka derecha) y otra para los propietarios Arturo Heber Jackson y Blanca Garcua Sotelo de Heber
    Las viviendas se unificaron en la década de 1940 por intervención del estudio Isola – de Armas.
    En cuanto a la fecha de boda de Elena Heber con Dr. Alejandro Gallinal Conlazo, fue en enero de 1901.
    Saludos cordiales.

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    • Diego Santi
      Diego Santi

      Muchas gracias Mario por los comentarios y aportes. Si bien el año 1886 aparece en gran parte de las publicaciones en línea, pude confirmar con la familia que el año de casamiento de Alejandro Gallinal Conlaso y Elena Heber es efectivamente 1901, como señala en su comentario. No parece haber la misma claridad con respecto a la titularidad del arquitecto de Santa Clara, pero sin dudas son dos elementos muy relevantes a la historia. Saludos y gracias nuevamente por los apuntes.

      Responder
      • Diego Santi
        Diego Santi

        Corrijo: debí decir Alejandro Gallinal Conlazo (z)

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