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Felipe de Edimburgo en Uruguay, una visita olvidada.

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El pasado viernes 9 de abril nos enteramos por la prensa de la muerte de Felipe de Edimburgo, esposo de la reina Isabel II. Muchos uruguayos expresaron congoja a través de las redes sociales, y varios miembros de la clase política uruguaya hicieron llegar sus condolencias a la Familia Real y al pueblo británico a través de distintos medios.

Para muchos el príncipe Felipe constituía una parte indisoluble de la imagen de estabilidad y unidad que ha proyectado la Familia Real en las últimas décadas, y los uruguayos han mantenido fuertes lazos comerciales y culturales con el Reino Unido, a lo largo de su historia.     

En Uruguay tenemos un pequeño trozo de su larga historia para compartir, y es que en marzo de 1962, como parte de un intenso tour por Latinoamérica de 56 días, el príncipe de Edimburgo visitó brevemente nuestro país. Su gira no había estado exenta de polémicas diplomáticas y rumores sentimentales, pero eso era algo habitual en el tratamiento de los medios hacia la figura del duque de Edimburgo, y no influyó en nada en la cálida bienvenida que le dieron entonces los uruguayos.

En una turbulenta década del sesenta, el público uruguayo esperaba con ansias la llegada del miembro de la Familia Real británica, la prensa local sumaba expectativa publicando los detalles de su itinerario varios días antes de su llegada.  

Fue así que el lunes 12 de marzo de 1962, a las 15:30 horas, el príncipe Felipe era recibido en el Aeropuerto de Carrasco por el entonces Presidente del Consejo Nacional de Gobierno, el Escribano Faustino Harrison. Lo esperaba una estancia breve pero intensa, con una agenda que lo tendría en Uruguay hasta el jueves 15 de marzo en la mañana.

A su llegada en el aeropuerto, y tal cual estaba previsto, se le brindaron los honores militares por parte del Batallón Florida de Infantería N°1. Une vez concluida la breve bienvenida, el cortejo se dirigió al Hotel Carrasco, donde se efectuó la ceremonia organizada por el Consejo Departamental de Montevideo.

Fue allí, en el frente del hotel embanderado para la ocasión, donde las autoridades comunales hicieron entrega del pergamino que le nombraba “Ciudadano de Honor” y de la “Llave de La Ciudad”.

A las 17:45, con estricta puntualidad inglesa, el duque de Edimburgo visitó al Presidente del Ejecutivo en la casa de Gobierno, donde al llegar el Batallón de Blandengues le rindió honores.

En ese encuentro, el príncipe condecoró al Presidente Harrison con las insignias de Caballero Gran Cruz Honorario de la Orden de San Miguel y San Jorge, y al Ministro de Relaciones Exteriores, Canciller Martínez Montero, con la de Caballero Comandante Honorario de la Orden del Imperio Británico.      

A las 18:30 horas, Felipe depositó, a los pies del monumento al Gral. Artigas, una corona de flores.  El Club Uruguay sirvió más tarde de marco para una cena de gala, ofrecida por el Presidente del Colegiado.

El martes 13 de marzo fue una jornada intensa, incluyó encuentros con la Cámara Británica de Comercio, la Asociación para el fomento del intercambio comercial anglo-uruguayo y con la comisión del Consejo para Exportaciones Británicas al Hemisferio Occidental.

A primera hora de la tarde, visitó el Hospital Británico, donde fue recibido por el Ministro de Salud Pública y el Presidente de la Junta Directiva del Hospital, para luego dirigirse al “British Schools”, dirigiendo algunas palabras a sus alumnos. Allí, fue recibido además por el Ministro de Instrucción Pública y Previsión Social.

Ya en el Centro de la ciudad, y en una colorida ceremonia acompañada por mucho público, inauguró el edificio “Médanos” (hoy sede de The Anglo School Centro) sede central del Instituto Cultural Anglo-Uruguayo. Su discurso inaugural fue bien documentado por el Instituto y contó con la presencia de varias autoridades, entre quienes se encontraba el Presidente de Instituto, Alberto Gallinal Heber.

El principe Felipe se dirige al público en la inauguración de la sede “Médanos” del Instituto Cultural Anglo-Uruguayo. Colección ICAU

Un evento poco conocido

En un evento poco recordado, y en esa apretada tarde del martes 13 de marzo, Felipe de Edimburgo recibió a 19 directores y administradores de diarios locales, algo que no estaba en el itinerario publicado en sus inicios. En el semanario Marcha, en su edición del 16 de marzo de 1962, la columna de Verdoux “Felipe en la Tierra Purpúrea”, describe con detalle -y cierta admiración- el encuentro con el principe:

“Felipe de Edimburgo aúna su parte del viejísimo oficio monárquico con el manejo perfeccionado de la técnica moderna de las relaciones públicas, y lo que es más, armoniza esos medios con la imagen nacional de una Inglaterra clásica, que es lo que los conservadores están interesados en proyectar, Es un eximio vendedor del Establishment, suspiran los socialistas. Dinámico, progresista, imaginativo, hace generaciones que la Casa Real no tuvo un promotor de ese calibre. “

El encuentro con el príncipe pareció superar las expectativas del periodista de Marcha. Luego de haberse presentado como un medio que está “siempre en la oposición, gracias a Dios”, el columnista mantuvo un inteligente intercambio con Felipe, llevándose, al igual que el resto de los asistentes a ese encuentro, una impresión general muy positiva:

“Otras diecinueve personas se fueron de la reunión impresionados por haber tenido una conversación con un Príncipe sobre 19 temas diferentes (¿existen tantos?); con un Príncipe que sabe lo que habla”.    

“168 Horas” por Jess. Marcha (16 de marzo de 1962)
“168 Horas” por Jess. Marcha (16 de marzo de 1962)

Esa noche, el príncipe fue agasajado en la Cancillería, para luego asistir al segundo tiempo del partido entre Uruguay y Argentina, donde obsequió a ambos equipos un escudo conmemorativo. El clásico amistoso terminó 1 a 1, y se disputó en el Estadio Centenario.    

En la mañana del miércoles 14 de marzo, Felipe de Edimburgo volaba al Departamento de Florida para un almuerzo en la Estancia Santa Clara, propiedad de la familia Gallinal. Conoció también las propiedades de la familia Arteaga, siempre de la mano de Diego Arteaga, quien, además de ser muy cercano a la misión diplomática británica en Uruguay, ofició de intérprete a lo largo de la gira.  

El almuerzo en Santa Clara incluyó asado con cuero y un concierto de guitarra, a cargo del compositor uruguayo Julio Martínez Oyanguren.

 

La Estancia “Santa Clara” Departamento de Florida, Uruguay

“Chukkers” históricos en el Carrasco Polo

En la tarde del miércoles Felipe de Edimburgo llegaba al Carrasco Polo para un partido histórico. El señor Julio Arocena nos cuenta algunos detalles del encuentro que recuerda con entusiasmo: “Habíamos tenido una práctica previa el día anterior, el príncipe se concentró en conocer a sus caballos”, señala Arocena. “Para el jugador de polo es fundamental confiar en los caballos con los que va a jugar, porque es un deporte de mucha precisión”. Julio Arocena participó en la práctica previa, de hecho dos de los cuatro caballos escogidos por Felipe le pertenecían, pero prefirió no participar el día del partido “ya me estaba retirando del polo, en aquél entonces”, su hermano Andrés jugó en su lugar.     

Fotografía de la práctica del día previo al partido. Gentileza de Julio Arocena.

El día del partido jugaron junto al príncipe el edecán William Leigh, y los hermanos David y Federico Stirling. Enfrente se alineaban Andrés Arocena, Luis Pedro Besozzi, Juan Andrés Herrera y Juan José Hounie. Los árbitros del partido fueron Charly Rydstrom y Víctor Salas, un destacado jugador del equipo de Polo del Ejército argentino.

Los detalles de este evento fueron recogidos en el libro El Polo en Uruguay: una historia centenaria (2020), de Carolina Otero, Juan José Hounie y Silvana Giordano.

El partido fue amistoso, “fuimos cuidadosos con la intensidad, evitando pechar con los caballos innecesariamente, para no arruinar el espectáculo”. Ante la pregunta del nivel de juego del príncipe, Arocena responde con diplomacia “el nivel de juego del príncipe era bueno, pero el nivel de los uruguayos no tenía nada que envidiar al de los británicos”.

“Asistieron unas 2000 personas”, un verdadero éxito de público, según Arocena. Al finalizar el partido, Felipe volvió a impresionar a jugadores y organizadores con su afabilidad. “Nos quedamos conversando más de una hora, incluso le dimos a beber una cerveza Doble Uruguaya” Arocena cuenta que Felipe, agradecido, admitió haber tenido en Uruguay una de las estancias más agradables de su gira.  

La noche del miércoles se cerró con la cena de gala ofrecida por el Embajador Británico en el Victoria Plaza Hotel.

La mañana del jueves 15 de marzo marcaba el fin del itinerario, a las 8:30 horas el duque de Edimburgo era despedido en el Aeropuerto de Carrasco por el Ministro de Relaciones Exteriores y las misiones diplomáticas de Gran Bretaña y Canadá. Partiría en avión minutos más tarde, su próximo destino sería Río de Janeiro.    


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