El Día

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El rol de la mujer en el periodismo

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Creo firmemente que a las mujeres nos cuesta más desarrollar el oficio periodístico, pero transmitimos con mayor sensibilidad la realidad.

Me llamo Giovanna Farías Dos Santos, tengo 41 años y mi vocación es el periodismo, soy una locutora y comunicadora tacuaremboense. Actualmente, me desempeño como Directora del Informativo Primer Plano de Canal 4 Tacuarembó, escribo en el Diario El Avisador, produzco contenidos y gestiono redes sociales.

Trabajo en medios de comunicación desde los 16 años y desde esa época mi consigna día a día ha sido “Hagas lo que hagas, hazlo con pasión”.

Pensar en el rol de la mujer en el periodismo nacional, me lleva a pensar en el “rol de la mujer en el periodismo nacional y del interior del país”.  ¿Por qué ésta diferencia? Porque desde siempre nos ha marcado la distancia para acceder a la formación profesional. En el Interior el periodismo se practica casi de manera artesanal, se transmite de generación en generación. Es un oficio, más que una profesión. Escasos son los periodistas que han podido cursar la carrera universitaria, indistinto al género.

Pero es sobre el rol de la mujer en el periodismo, la consigna que me presenta este diario, por lo cual contaré mi experiencia siendo periodista y en el interior del país.

Tenía algo más de 25 años, cuándo alguien, Neri de los Santos, comunicador de Tacuarembó me dijo “¿te animas a leer los diarios en el programa?”, yo venía de ser operadora y locutora en FM, claramente dije sí y ahí empecé a leer noticias. Pasa el tiempo, no mucho, cuando uno de los destacados periodistas de CX 140 Radio Zorrilla de San Martín, Ovidio Silva, me convoca para ser parte del equipo informativo de la “voz amiga del  norte uruguayo”. Me dijo “tenés olfato periodístico!”, tiempo después, tomé dimensión de ese concepto.

En el 2003 ya vivía diariamente la práctica informativa y periodística en Radio Zorrilla de San Martín y en Canal 7, el canal de aire local. Como sucede en el Interior, somos multifuncionales: producción de noticias, noteros/as, periodistas, informativitas y si falta el operador de turno, también cumplimos esa función. El cumplir tantos roles a la vez te brinda un ejercicio integral que te hace “todo terreno”. En ese tiempo también una revista local me solicita que escriba notas, un nuevo desafío, ya que la prensa escrita era un mundo nuevo para mí.

Se preguntarán los lectores si he sido autodidacta, y diría que en parte sí. Mi formación fue a los 15 años en un curso de locución, periodismo y marketing en Casa de la Cultura de Tacuarembó, dictado por Silvia y Mara Sosa. Ovidio Silva es mi gran maestro en el oficio de preguntar y después mucha lectura, búsqueda de libros y revistas que hablaran de periodismo y sus géneros. Con la llegada masiva de internet, empecé a explorar y buscar más propuestas de formación. A través de la APU llegaban a Tacuarembó talleres y cursos, los hacía a todos. Más adelante la UDELAR, a través de educación permanente presentó propuestas que realicé y me permitieron mayor conocimiento sobre lo que hago diariamente con herramientas vanguardistas.

Mientras tanto, continuaba mi rol de informativista y de periodista. Escribía para la revista Tacuarembó 2000 de Gustavo Bornia, quién siempre apostó a colaborar en mi formación con materiales relacionados, desafiándome en el género prensa escrita.

Hasta ese momento, mi lugar fue ser notera, complementar el trabajo de periodistas e informativistas titulares, todos hombres. Siempre sentí que la forma de crecer era profesionalizándome, estudiando, realizando cursos de actualización de la tarea periodística en diferentes áreas, cómo: género, abordaje periodístico de la niñez y adolescencia, periodismo digital, cooperativismo, lenguaje inclusivo, violencia de género, violencia infantil y sobre la trata de personas.

También desde la institucionalidad, porque muchas de ellas nos convocaban para formarnos en sus áreas, sucedió que en el primer gobierno del FA, las mujeres periodistas de todo el país fuimos convocadas para expresar nuestra realidad y conocer también las políticas dirigidas hacia todas las mujeres, fue una instancia muy productiva, que espero se repita con el nuevo gobierno.

Esa ha sido mi manera de marcar la diferencia, de decir “yo puedo estar al frente de la producción de noticias y ejercer el periodismo porque estoy formada en diferentes áreas”, lo cual lo vivo con mucho orgullo. Todo esto lo hice desde 2003 en delante, siendo trabajadora de los medios, comunicadora (la definición que más me gusta), madre y mujer.

En el 2010, los titulares de la señal local de Cablevisión – Canal 4, me convocan para que “sea la cara del informativo”, siendo esa su propuesta. Claramente era mucho más que ser la cara, significaba seleccionar las noticias que debían emitirse, realizar la producción, los móviles, llegar de la calle corriendo (como casi siempre) y hacer el trabajo junto al editor, escribir los titulares y salir al aire con seriedad, responsabilidad e impronta. Desde esa fecha cumplo ese rol en esa señal, continuando la formación y la actualización. INEFOP ha sido fundamental en la acreditación de saberes, hasta obtener el título de locución profesional, ceremonial y protocolo, un título fundamental en la comunicación. La formación nunca termina y no debiéramos creer que ya sabemos todo, comienza ahí la mediocridad en la práctica del oficio.

Analizando el rol de la mujer en el periodismo nacional y luego de compartir mi experiencia en la vivencia diaria, no puedo negar que nos cuesta mucho más. En este medio son menos las mujeres que pueden lograr que se respete por un lado, su formación y por otro, su criterio a la hora informar. La sensibilidad no es la misma por una cuestión de género, en la mayoría de los casos.

Observando la realidad local, que no difiere mucho de los demás departamentos, somos pocas las mujeres que la seguimos peleando, que somos tenidas en cuenta para ser titulares y no suplentes. Si observas los informativos hay 2 hombres y una mujer. Siendo que a nivel de población somos el 52%.

En mi práctica diaria tengo la satisfacción de que la población reconoce la empatía y sensibilidad que podemos aportar en el abordaje de la información. Esto no quita que hay sectores que son más duros y que tienes que hacerles notar una y otra vez que sos tan periodista como los hombres que ejercen este oficio. En lo personal, me ha tocado vivir recientemente el sentirme ignorada por algunas autoridades. Por el contrario, con los periodistas masculinos se los escucha y ve, mientras que a mis convocatorias no responden. Quiero pensar que es por “una cuestión de género”.

Felizmente, integro la Red de Mujeres Periodistas del Uruguay en la que anualmente nos reunimos, estando en contacto permanente para compartir nuestras vivencias, escuchándonos y sobretodo, fortaleciéndonos. Es un grupo que ha permitido conocernos, generar intercambios y debates sobre el papel que cumplimos hoy las mujeres en los medios de comunicación. Identificar las barreras y las ventanas de oportunidad, así como conocer la historia del periodismo femenino.

Cotidiano Mujer, colectivo feminista creado en 1985, ha trabajado acompañando el desarrollo de la agenda política y cultural de las mujeres uruguayas y latinoamericanas, construida en miles de encuentros, marchas, campañas, y debates, señalando la reproducción de mitos y estereotipos de la cosificación de la mujer: el empleo recurrente de ciertos estereotipos, ligados en general al cuerpo y al sexo, pero también a su rol en la sociedad, terminan por convertirla ­a ella o a parte de su cuerpo­ en un producto del mercado. Con frecuencia, en los medios, las mujeres aparecen representadas como una cosa cuyo valor está dado por su atractivo o por su servilismo. Este proceso de cosificación termina reduciendo a las mujeres, conservándolas dependientes y vulnerables a la aprobación ajena, aprobación de hombres por lo general. Las mujeres en los medios poseen mayor formación específica que los hombres a pesar de que su desempeño continúa estando restringido a los puestos “menores”, siendo la amplia mayoría de los puestos de edición o de toma de decisiones ocupados por hombres.

Hace un tiempo, ONU Mujeres propuso la campaña #TitularesSinSesgo apostando a que los medios, como socios estratégicos e indispensables para generar un cambio real en la cultura establecida, se comprometan con contribuir a la agenda de derechos humanos, en la que las mujeres, está comprobado, presentan una mayor sensibilidad y abordaje en la temática.

Desde el periodismo se puede revictimizar, consolidar estereotipos, reproducir violencia contra mujeres y niñas, incluso desde un aparente “simple” titular. ONU Mujeres busca evidenciar el sesgo de género en la información, visibilizarlo y entenderlo, para luego evitar, corregir y así prevenir interpretaciones machistas y la normalización de desigualdades.

Para esto, en Uruguay, ONU Mujeres generó una alianza con los distintos medios de comunicación para que publiquen un aviso en el que se visualice un titular con sesgo y su reescritura. El objetivo es impulsar esta campaña y un plan de trabajo conjunto contra la desigualdad de género, contando con el compromiso de las/os periodistas y las/los comunicadores, como actores indispensables para el cambio, apelando a su compromiso para amplificar #TitularesSinSesgo.

La comunicación es clave para promover y proteger los derechos de niñas, adolescentes y mujeres a vivir en una sociedad con igualdad de género. Mejorar la calidad en el abordaje de la información, el intercambio con otras colegas de diferentes partes del país es enriquecedor, aunque tengamos que viajar más de 400 km para encontrarnos y generar ese espacio de diálogo tan necesario. Sería oportuna una política pública más fuerte para facilitar la formación de los comunicadores y también una política institucional de los propios medios.

El oficio del periodismo permite generar una gran cercanía con la ciudadanía, y por consecuencia, una gran responsabilidad, dónde la sensibilidad, la empatía y la vivencia cotidiana marcan la diferencia a la hora del abordaje de los temas. Creo firmemente que nos cuesta más desarrollar el oficio periodístico, pero las mujeres transmitimos con mayor sensibilidad la realidad, rescatando historias, para contarla y reflejarlas. Aportar, mejorar la calidad de vida en algo tan pequeño como brindar un dato que alguien no sabía, guiarlo en el conocimiento de lo que sucede en lo local, nacional e internacional. El periodismo te puede llevar tan lejos, como dónde quieras llegar. Siempre con responsabilidad y constancia como en la vida misma.


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