El Día

Con la experiencia del ayer, enfocados en el mañana

Complementariedad e igualdad

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Siempre me sentí privilegiada por el hecho de ser mujer.

Siempre sentí la diferencia y la complementación con el hombre.

Desde épocas ancestrales, el hombre y la mujer por su propia naturaleza han visto delimitadas sus funciones. Mientras el hombre salía de caza en busca del sustento, la mujer permanecía en el hogar cuidando de éste y de sus hijos a quienes amamantaba y protegía. En algún momento, según algunas versiones, fue ella quien comenzó a sembrar en los alrededores de la casa. Me refiero a épocas muy remotas en las que quiero creer que fue así porque creo firmemente en la complementación Hombre-Mujer.

Pasaron las épocas y pasaron muchos acontecimientos que fueron transformando el núcleo familiar: continuas guerras en las que el hombre fue al frente y la mujer permaneció en el hogar aunque muchas pudieron ocupar lugares de apoyo en varios aspectos. Pero fue la revolución industrial la que transformó el núcleo familiar. La mujer salió de su casa, lo que supuso la búsqueda del equilibrio como clave de la vida ya que a muchas, el hecho de salir del hogar le supuso y aún le supone renuncias y reacomodo familiar en muchos aspectos. Así, la mujer debió reclamar derechos, los que obtuvo merecidamente y no sin grandes sacrificios. Era impensable a principios del siglo XX que la mujer llegara a ocupar los lugares que ocupa actualmente en todos los campos: política, arte, letras y toda clase de profesiones superando en cantidad, en muchas de ellas a los varones. Aún así, hay lugares que son propios de la mujer así como otros propios del hombre. Tomo como ejemplo la vocación femenina por la primera infancia que me atañe directamente: Tenemos a cargo 354 niños de 0 a 3 años y 42 funcionarios; 2 de ellos ocupan el cargo de serenos; las otras 40 son mujeres…. Creo que el número lo dice todo sin necesidad de explicación (me refiero a la vocación, en este caso propia de la mujer); cuando hacemos el llamado a ocupar un cargo, rara vez se presenta un varón; sólo tres en veintitrés años y esto supone asistentes sociales, maestras, psicólogas, psicomotricistas y educadoras. Son quienes están más capacitadas emotivamente para tratar con niños de tan corta edad.

El 8 de marzo marcó un hito en la obtención de los derechos de la mujer; todos conocemos su historia y en estos días corren ríos de tinta repasándola, por lo que no me extenderé en esto.

Es una pena que en estos últimos tiempos se hayan inventado tantos “Día de…”, algunos de ellos de los temas más absurdos, que han desvirtuado los importantes convirtiéndolos en un día más… son modas. Cuando yo era chica, los “Dia de…” eran las Fiestas Patrias, la Navidad, el Año Nuevo.

Por todos esto, rindo mi homenaje a La Mujer este día y todos los días, A todas esas pioneras que abrieron camino, a las actuales que nos enorgullecen con sus acciones y a todas en todos los contextos sociales que han sabido sobre todo, mantener su esencia.


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