El Día

Con la experiencia del ayer, enfocados en el mañana

Una ola inminente

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El cerebro humano es un aparato complejo que se dedica al procesamiento, interpretación y distribución de información recibida tanto del mundo externo e interno. Estos datos son posteriormente utilizados o descartados en base a la conveniencia e importancia que tienen para la persona en un momento determinado. Entre todo lo procesado en el día a día, están los estresores diarios a los que debemos afrontar y que nos generan un pequeño malestar por un tiempo corto. El problema ocurre cuando el sistema psíquico es sometido a esta serie de estresores por un tiempo indeterminado. Como todo sistema que se sobrecarga, comienza a fallar en su capacidad de funcionamiento y respuesta ante el estímulo inicial, generando problemas en sus otras áreas de actividad también.

     Ya pasado el año desde que se inició la pandemia por el virus Sars Covid-19 se puede decir que se están empezando a ver las consecuencias psicológicas de la duración de esta situación. El miedo constante al contagio ha llevado a limitar las salidas de nuestros hogares y hacer uso de estrategias para evitar todo contacto con personas que nos ponen en peligro a nosotros y a nuestros seres queridos. A su vez, estas conductas son reforzadas por la presión social que repudia a toda conducta que infringe una norma sanitaria establecida, apoyado por los medios de comunicación que nos mantienen al tanto de todas las noticias (y en ciertas ocasiones, falsas noticias) sobre el desarrollo de esta pandemia, la cantidad de contagiados y los fallecidos diarios.

     En términos de salud física, el accionar de aislarse y mantenerse en la burbuja segura es correcto ya que evita riesgos de contagios innecesarios e impide la dispersión del virus entre las personas. El costo de estas medidas de prevención es la afectación que genera en nuestra salud mental, ya que el aislamiento va directamente en contra de nuestra naturaleza como animales sociales. El contacto personal y afectivo es fundamental para nuestro bienestar, tanto desde un punto de vista evolucionario, como también de nuestro desarrollo biológico y psicológico. Es a través de este contacto en el que encontramos las herramientas para enfrentar a la mayor causa de ansiedad que tiene la pandemia: la incertidumbre y desconfianza.

     La pandemia ha llevado a una duda constante sobre nuestro futuro como personas en sociedad. Las nuevas cepas, la sobreinformación y la desinformación que uno encuentra por las redes sociales y los medios de prensa, la inquietud sobre la duración de “la nueva normalidad”; todo esto influye en la continua incertidumbre y desconfianza que nos lleva a la desesperanza, buscando algo que nos de seguridad sobre la realidad que vivimos. He aquí el mayor factor de peligro para nuestra salud mental, ya que la pandemia nos hizo cuestionar hasta las bases más profundas de aquello que nos da estabilidad. 

     Tomando en cuenta lo dicho anteriormente, uno puede tentarse a pensar que el único rumbo que tiene la humanidad es resignarse a una desolación colectiva y estancamiento por esta situación, pero por suerte la realidad indica otras cosas. Lo cierto es que hay varios hechos esperanzadores: primero, el esfuerzo colectivo de todos los científicos que han buscado resolver la situación ha culminado en las vacunas que se están dando en todo el mundo. Segundo, la resiliencia empuja a todos los seres humanos a buscar soluciones a su situación particular y es a través de esta búsqueda que nosotros vamos a ir reencontrandonos, independientemente del desarrollo de esta pandemia. Por último, en la salud mental no existe tal cosa como 100% sano o 100% enfermo por lo que, en cada patología se van a encontrar aspectos sanos que le brindan apoyo a la persona. En esta situación, nosotros tenemos que reforzar nuestras áreas funcionales, aprovechando las herramientas tecnológicas a disposición para fortalecer aquellas cosas que nos brindan bienestar, ayudándonos a mantenernos firmes hasta que la situación de pandemia empiece a resolverse (cosa que va a ocurrir más temprano que tarde).


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1 comentario

  • Gabriel Navas
    Gabriel Navas

    Muy buen artículo que es ciertamente esperanzador y claro

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