El Día

Con la experiencia del ayer, enfocados en el mañana

Prostitución y Proxenetismo

Compartí este artículo con tus amigos

Prostitución En Uruguay:

Desde el año 1927 nuestro país toma como delito el proxenetismo y delitos afines, a través de la ley 8.080 de dicho año.  Se pena a toda persona que explote el trabajo sexual de otra, o que se vea beneficiado de ella con ánimo de lucro sin ejercerla. No tendrá importancia el consentimiento de la víctima para que exista el proxenetismo, se penará igual a quien lo ejerza. Lo mismo ocurre en la trata de personas, no existe el “otorgar consentimiento” a la hora de pertenecer a la trata de personas o de elegir tener un proxeneta.  Se debe analizar el verbo nuclear de la ley, que habla de “explotar”: con explotar se hace referencia a un enriquecimiento que se da gracias al trabajo de otros, en este caso el de las prostitutas, se entiende que es una ganancia injusta por parte de los proxenetas, son activos que se benefician de un trabajo que no es suyo. Para imputar el delito de proxenetismo basta con que el imputado (proxeneta) se beneficie del trabajo de las prostitutas, por ejemplo, repartiendo su dinero, guardándolo, o quedándose con parte del mismo. Algunos defensores del proxenetismo justifican el mismo afirmando que el proxeneta se queda con parte de las ganancias porque a cambio de ello ofrece seguridad a las prostitutas o un lugar para vivir, pero en la práctica, esto no ocurre, y en cambio ocurren abusos y un gran enriquecimiento injusto, donde simplemente se quedan con las ganancias de su trabajo. 

En los últimos años de la historia de nuestro país ha elegido el camino regulacionista de la prostitución. Muchos países continúan un sistema prohibicionista, donde la prostitución es un crimen y se le tipifica tanto a prostitutas como a clientes y proxenetas. En nuestro país solo se prohíbe el proxenetismo, la prostitución esta permitida por la ley 8.080 de 1929. Posteriormente, en 2002, comienza el regulacionismo de la prostitución en nuestro país. La ley 17.515 de 2002 reglamenta el trabajo sexual en Uruguay, establece distintos criterios y reglas para regular la prostitución en nuestro país. Cabe destacar que siempre que nos referimos a estas leyes y a la regulación del trabajo sexual, es siempre hablando de personas mayores de edad.

Esta ley que regula el trabajo sexual, por desgracia no ha tenido mucha aplicación, dado que hay pocas trabajadoras sexuales reguladas. Lo que logra la regulación, es darle algo más de seguridad al trabajo sexual, ya que no es posible la detención de quien lo ejerza. También la ley crea distintas comisiones y un registro nacional del trabajo sexual. Establece pautas sanitarias de control para quienes ejerzan el trabajo sexual, las mismas consisten en análisis para controlar las enfermedades sexuales. El problema de todo esto, es que, como se mencionó anteriormente, hay muy pocas trabajadoras sexuales reguladas.

Abolicionismo, prohibicionismo o regulacionismo? 

Regulacionsimo, es lo que existe en nuestro país, donde se busca el libre ejercicio de la prostitución sin la posibilidad de que intervengan terceros y se beneficien de las ganancias de quienes ejercen el trabajo sexual. Se busca regular y descriminalizar la actividad de trabajo sexual. Se ve a la prostitución como una realidad que existe y hay que regular, y a través de esta regulación imponer derechos y obligaciones a quienes la practiquen. Los que apoyan el regulacionismo afirman que la prostitución es una realidad en las distintas sociedades alrededor del mundo, y por ello debe ser regulada, ya que de otra forma, al buscar erradicarla, se terminaría criminalizando a las trabajadoras sexuales.

Abolicionismo: En este modelo se busca erradicar la prostitución, que esta deje de existir. Sería un gran retroceso, si para aplicar este abolicionismo volvemos a imputar penalmente a prostitutas y clientes. La prostitución existe porque posee gran demanda, muchos, en su gran mayoría hombres, contratan estos servicios, y las mujeres que no tienen una buena salida económica y necesitan dinero, suelen recurrir a estas prácticas. El abolicionismo busca erradicar el consumo de la prostitución, y evitar que los clientes contraten estos servicios, así, de esta forma, la práctica de la prostitución iría desapareciendo. Para esto se debería educar muy bien a la población masculina en estos temas, que sepan cuales son los grandes perjuicios ocasionados a las mujeres al consumir prostitución y porque está mal contratar estos servicios, dado que estos son los que más la consumen, casi en la totalidad de los casos.

Prohibicionismo: Es la teoría que se aplicaba a principios del siglo XX en nuestro país. El ejercicio de la prostitución, el consumo de la misma y el proxenetismo tenían un reproche penal. Hoy dia solo el proxenetismo lo tiene. Se entiende que prohibiendo y encarcelando a quienes practican trabajo sexual y a sus clientes no se logra nada, no se entendía el objetivo de penar estas conductas. Existía un odio hacia la prostitución por parte del propio Estado. Pero no solo esto estaba penado por el Código Penal, sino que también tenia consecuencias en el ámbito del derecho civil. Hasta el año 1994 en nuestro código civil estaba establecida una causa de desheredación a los hijos y descendientes el “haberse entregado la hija o nieta a la prostitución”, es decir, el simple ejercicio de la misma impedía heredar, y aplicaba únicamente a mujeres. Era un rechazo u odio hacia el trabajo sexual, y específicamente al ejercido por mujeres, como lo es en la mayoría de los casos. Se tenía una concepción muy sagrada del sexo de las mujeres, tanto, que si deseaban ejercerlo a través de la prostitución, o si se veían obligadas a ello por necesidad económica, podían llegar a perder la herencia que estas tuvieran si eran “hijas o nietas”. Afortunadamente, la ley 16.603 de 1994 derogó el numeral de este artículo referente a causas de desheredación.

¿Por que no consumir servicios de prostitución?

 Por más que en nuestro país está regulado y existe un registro, muchas de las trabajadoras sexuales ejercen esta labor porque se ven obligadas a ello. Muchas están expuestas a situaciones de violencia y abusos por sus clientes. Muchas pertenecen al tráfico de personas y cuentan con un proxeneta que se apropia de sus ganancias. El consumo del sexo se vende como un bien más, la mujer no ofrece su fuerza de trabajo, esta ofreciendo su cuerpo mismo, como si se tratare de un bien o servicio que se comercializa y no de un cuerpo humano. Estas mujeres están envueltas en contextos muy vulnerables, viviendo de cerca la violencia e inseguridad en su ámbito de trabajo, así como también la exposición a contraer enfermedades de transmisión sexual por lo que conlleva su labor. Además, al ser cliente de la prostitución, sin saberlo, probablemente esté contratando relaciones sexuales con una persona perteneciente a la trata de personas, en una situación muy vulnerable y llena de abusos. Recurrir a la prostitución, por lo tanto, puede derivar en un beneficio hacia la trata de personas, o al proxenetismo, al tener relaciones con trabajadoras sexuales que pertenecen a la trata.

Bibliografía:

  • Ley 8.080 de 
  • Ley 17.515
  • Código Penal Uruguayo
  • Articulo: La prostitución, el “pecado” de las mujeres” de Maria Luisa Maqueda.
  • “La nueva utilidad de la prostitución en el neoliberalismo” de Beatriz Gimeno.

Compartí este artículo con tus amigos
Mostrar más

Deja un comentario

Suscribite a nuestro boletín informativo

Suscribite a nuestro boletín informativo

Unite a nuestra comunidad y empezá a recibir nuestro boletín informativo, con todas las novedades y noticias sobre El Día.

El formulario de suscripción fue recibido correctamente.

A %d blogueros les gusta esto: