El Día

Con la experiencia del ayer, enfocados en el mañana

Política y política

Compartí este artículo con tus amigos

Durante los inicios de la guerra civil española, el 12 de octubre de 1936, un grupo del Bando Sublevado dirigidos por el General José Millán-Astray (amigo íntimo de Francisco Franco) invadieron el paraninfo de la Universidad de Salamanca, bajo el cántico, “mueran los intelectuales”, interrumpiendo una disertación del filósofo Miguel de Unamuno y obligando la finalización de los actos festivos del descubrimiento de América. Frente a este hecho arbitrario y violento, el filósofo les respondió con una frase que quedaría señalada en la historia de la época: “venceréis, pero no convenceréis”.

Mediante esta anécdota pretendo diferenciar 2 conceptos que a mi juicio resultan antagónicos: la “política” y la “Política”. La primera incluye aquellas acciones que buscan únicamente el crecimiento de una organización política por encima del bienestar de la sociedad, sin considerar el impacto que sus acciones tengan sobre el resto de los ciudadanos. Su accionar está orientado por la ley del más fuerte, y su método habitual para alcanzar sus objetivos se basa en la violencia y en el hostigamiento a sus rivales. En contraposición, la segunda entiende el servicio público como una forma de trabajar para la sociedad y se basa en la discusión de ideas, nutriéndose del debate para llegar a una solución que enaltece la sociedad en su conjunto y concluye con el mejoramiento de las condiciones para todos los ciudadanos. Siendo un valor idílico, debe ser el accionar a aspirar de toda persona que incurre en la política, ya que fomenta su crecimiento intelectual y su tolerancia que contribuirán a su mejor desempeño como servidor público.

Esta reflexión surge como consecuencia de haber visto, en los últimos días, la peor cara de la “política” ya que desde que se anunció el programa periodístico Santo y Seña donde se investigaban las deudas del Senador Oscar Andrade con la Intendencia Municipal de Canelones, los distintos militantes y dirigentes del Frente Amplio se han dedicado a cerrar sus filas en defensa del Senador comunista, incurriendo en todo tipo de agravios y bajezas para desviar la atención del tema, llegando al extremo de llamar al boicot al programa lo que desnuda su falta de compromiso con la libertad de expresión. Esta defensa a ultranza fue realizada sin siquiera contemplar la posibilidad de la culpabilidad del Senador Andrade y el intento de dañar el programa, paradójicamente, lo llevó a su mayor nivel de audiencia desde que comenzó la temporada. Lo más deplorable de este episodio es que, con tal de evitar el reconocimiento del error y su pronta rectificación, se relativizó el incumpliento de los deberes y responsabilidades legales de un ciudadano (en este caso un Senador de la República) lo que deja implícito el siguiente mensaje: “no todos los ciudadanos deben cumplir con sus obligaciones, depende de su afiliación partidaria”, lo que empeora la percepción y la desconfianza de los ciudadanos para con la política y profundiza la polarización existente entre los ciudadanos y la agresividad latente entre ellos.

Esta agresividad se manifestó el día martes 3 de agosto cuando, en una reunión entre los Ministros de Industria y Educación, integrantes del Sindicato del supergás se manifestaron de forma violenta, tirando una bomba de estruendo que rompió una ventana del piso en el que estaban reunidos y dañando el vehículo particular del Ministro de Medioambiente. Independientemente de las ilegalidades que implican estos hechos, son muestra de una radicalización cada vez mayor en ciertos sectores de la sociedad, que se manejan con una intolerancia e intransigencia que no coinciden con los valores que históricamente ha caracterizado a nuestra sociedad, cómo la convivencia cívica y el disenso basado en el debate de ideas con argumentos sólidos y filosofías contrastantes.

Lo más peligroso de este tipo de acciones es que no son patrimonio exclusivo de un sector de la sociedad, como quedó demostrado con la discusión sobre la reforma al régimen de la tenencia compartida, en la que unos grupos de personas buscaron presionar el voto afirmativo de los legisladores mediante insultos y amenazas.

La importancia que tiene aspirar a hacer “Política” es la de promover la tolerancia, la convivencia y la calidad democrática y republicana de nuestro país. A modo de conclusión, la frase que el filósofo Miguel de Unamuno utilizó en el paraninfo fue seguida por la siguiente fundamentación “Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta, pero no convenceréis porque convencer significa persuadir. Y para persuadir necesitáis algo que os falta en esta lucha, razón y derecho. Me parece inútil pediros que penséis en España.” Por ende, es imperioso que toda la clase “Política”, heredera de una larga tradición Democrática y Republicana, vele por la defensa de la razón y el derecho y que éstos no sean avasallados por aquellos grupos intolerantes e intransigentes. que pretenden imponer su postura por la fuerza.


Compartí este artículo con tus amigos
Mostrar más

Deja un comentario

Suscribite a nuestro boletín informativo

Suscribite a nuestro boletín informativo

Unite a nuestra comunidad y empezá a recibir nuestro boletín informativo, con todas las novedades y noticias sobre El Día.

El formulario de suscripción fue recibido correctamente.

A %d blogueros les gusta esto: