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Perros “peligrosos”: ¿prohibir o regular?

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“No es la raza, es la crianza” es una frase muy invocada por los amantes de los perros cada vez que ocurre un episodio en el cual uno o varios de estos animales atacan a una persona, llegando a tener en algunos casos consecuencias fatales que van más allá de las lesiones. Es precisamente en respuesta a esta problemática que hace unas semanas la Diputada colorada Nibia Reisch presentó un proyecto de ley que busca regular y prohibir la tenencia de determinadas razas de perros consideradas peligrosas.

Proyectos de este estilo, que involucran aspectos tan cotidianos de la vida de las personas, como lo puede ser el tener una mascota, despiertan sensibilidades de todo tipo. Por un lado, están los defensores acérrimos de que no existen “razas peligrosas”, y que la única variable que incide en el carácter y comportamiento del animal es la crianza que sus dueños les brindan. Por otro están quienes apoyan este tipo de iniciativas (incluida la Academia Nacional de Veterinaria) que buscan solucionar un problema que desde siempre ha existido y que genera una situación de inseguridad para las personas.

Primero analicemos que propone el proyecto de ley concretamente. El mismo enumera una lista de razas de perros consideradas peligrosas, que va desde los pitbulls y rottweilers, hasta los bullmastiffs y akitas, prohibiendo la compra-venta e incluso la transferencia de los mismos e imponiendo una serie de obligaciones para los actuales dueños. Estos deberán registrar a sus perros en la Sección de Perros Potencialmente Peligrosos (sección creada por la propia ley) del Registro Nacional de Animales de Compañía, recibiendo un carné que les autorizará la tenencia del mismo. Además, la ley impone la esterilización del animal, evitando que sea capaz de reproducirse. Por último, su dueño deberá mantenerlo en un régimen de reclusión permanente, tomando todas las precauciones para evitar que pueda escapar.

Lo primero que me pregunto es ¿Cuál es el criterio de este proyecto?, ¿Es la agresividad o el potencial peligro que representan las características del animal? Si fuera lo primero, la pregunta que debería hacerse es si realmente hay evidencia científica de que la genética de algunas razas sea determinante de la agresividad (existen escuelas de veterinaria, entre ellas la Academia Nacional de Veterinaria del Uruguay que así lo afirman) y si realmente todas las razas presentes en el proyecto son genéticamente agresivas. Pero si lo que preocupa es en realidad las características del animal como su tamaño o la fuerza de su mordida, llama poderosamente la atención la no inclusión de perros como el cimarrón o el pastor alemán, que tienen la misma potencialidad de peligro o incluso más que algunas de las razas que si están incluidas en el proyecto.

Por más que nos pongamos de acuerdo en el criterio, y convengamos que el prohibir ciertas razas reduciría notoriamente los ataques de perros, yo me pregunto ¿Es justo que un animal que ha sido criado correctamente y nunca ha hecho mal a nadie tenga que pasar el resto de sus días encerrado? ¿Y que sus dueños, que han sido buenos dueños tengan que someterse a estas imposiciones? Personalmente, creo que la cuestión en último término se define en si tratamos a los perros como individuos, y hacemos responsables a sus dueños de sus actos, o los tratamos de acuerdo a un criterio de raza. Como liberal, creo que lo más racional es lo primero, nadie dudaría de eso si estuviéramos hablando de humanos en lugar de perros.

Tal vez este equivocado al utilizar para las mascotas la misma vara de juicio que a las personas, algunos pueden argumentar que existe una obvia superioridad por parte de los humanos y que los sentimientos individuales de los animales no son dignos de tener en cuenta, pero yo no lo veo así, y es por eso que considero completamente erróneo el enfoque de este proyecto. Creo que la problemática debería resolverse desde una posición reguladora, donde se tenga en cuenta el perfil de las personas a la hora de comprar o adoptar un perro, que se impongan sanciones graves a los malos dueños, etc. Pero nunca prohibiendo y castigando a inocentes, Por más que accidentes trágicos como el ocurrido en Canelones el mes pasado nos sensibilicen creo que debe primar siempre la racionalidad, especialmente a la hora de pensar una política pública al respecto.

“Los animales pueden ser considerados como seres inferiores con relación al hombre, pero esa inferioridad misma impone a éste deberes de protección y de amparo, ya que se trata de seres sensibles e inteligentes que en mayor o menor grado perciben, sienten, padecen y son capaces de afectos que obligan al reconocimiento y a la consideración humana”

José Batlle y Ordoñez, 1912.


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1 comentario

  • Gabriel
    Gabriel

    De verdad, creo que la diputada Reisch está profundamente equivocada en su planteo. Generalmente cuando animales que son potencialmente peligrosos (incluso los utilizados por los humanos para tareas que no queremos, podemos o sabemos hacer y que muchas veces implican peligro de vida para el animal) cometen algún acto que compromete a un humano (de cualquier edad) o lo mata, la “solución” es eliminar al animal (sacrificarlo); de la responsabilidad de sus dueños ni hablamos… Eso se debe, supuestamente, a que los animales (perros, en este caso) son considerados como no racionales y sujetos solamente a sus instintos… Si eso se considera así no deberíamos, con más razón, condenar a pena de muerte a un humano (supuestamente racional) cuando mata, viola o provoca otros daños extremadamente importantes a otro? Si se hiciera eso, se sería coherente con la argumentación, pero como eso ni siquiera se propone, se demuestra la incoherencia fundamental de muchos legisladores y de muchos miembros de la sociedad en general. Esto no es problema de razas (y si lo fuera, las razas de perros las creamos los humanos, no?), es problema de los cuidados y prácticas que deben observar los dueños de los perros (u otras mascotas), y también de la manera en que mucha gente trata a los animales, hasta que ocurre algo imprevisto. Obviamente, los animales tienen características individuales variables, y hay algunos más agresivos que otros, pero en eso no se diferencian de los otros animales: los humanos. De allí lo que dije antes, si se fuera coherente habría que aplicar pena de muerte a los asesinos, violadores, pedófilos, etc. Si no, se peca de incoherente y no se protege a los animales.

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