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Para hablar del movimiento obrero organizado en el Uruguay,  hay que remontarse a  sus orígenes  en 1870, con la formación de la Sociedad Tipográfica Montevideana, como los precursores del mismo. Pero no fue hasta 1984, casi un siglo después, que nace el  PIT-CNT, tal como lo conocemos actualmente, bajo el lema “un solo movimiento sindical”. Trayendo una herramienta novedosa, unitaria y sumamente potente en lo que respecta a la lucha por los derechos de los trabajadores.

Luego de crisis económicas, guerras mundiales, dictaduras, y gobiernos de diferentes colores  que pasaron desde la formación del primer sindicato, cabe preguntarse: ¿los sindicatos uruguayos están actualmente defendiendo los derechos de los trabajadores? Creo que la respuesta sin lugar a dudas es afirmativa, basta con ver los esfuerzos que han realizado los empleados del Hotel Enjoy (AFUC) en Maldonado,  para conseguir un acuerdo histórico que brinda estabilidad laborar por 2 años, en tiempos de incertidumbre mundial. O los planteos de los maestros de Montevideo (ADEMU),  para adelantar la fecha de cierre de cursos, con el objetivo de salvaguardar la salud de docentes, auxiliares, alumnos y familias. O la lucha que está  dando la Asociación de Servicios para Fiestas y Eventos (ASFEU),  para  dar a conocer la difícil situación que están  viviendo en el sector y buscar amortiguar de alguna manera las pérdidas.  La de la Mutual de futbolistas profesionales (MUFP),  para mantener y fijar la licencia anual reglamentaria,  y no ser llevados por delante con calendarios e intereses económicos. Ejemplos como estos hay en gran cantidad y surgen casi de forma diaria, lo que hace que la opinión pública pierda interés en ellos o se tomen con normalidad, sin darle la trascendencia que merecen.

¿Se puede mejorar el accionar sindical? Sin lugar a dudas. En oportunidades, las formas de manifestarse no son aceptadas por la gran masa social. Generalmente las críticas surgen, cuando nos vemos afectados por alguna medida, ejemplo: paro de transporte, suspensión de clases, etc. Pero si nos sinceramos y aplicamos la tan necesaria empatía, ¿Realmente creemos que hay medidas de lucha más efectivas? ¿Sabemos cuánto resignan de su salario los huelguistas por cada día de paro?

¿El PIT-CNT representa a los trabajadores de todos los sectores políticos?, esa interrogante genera discordia en cualquier mesa de domingo. Los sindicatos históricamente se han identificado con movimientos de izquierda o anarquistas, pero ¿eso impide que defiendan los derechos de todos?  No debería impedirlo, la independencia de los gobiernos y los partidos es una premisa fundamental del movimiento sindical. Son los extremismos, las frases anacrónicas cargadas de ideología, de lucha de clases, las que generan rispideces e impiden la percepción de representación total.

Parece una obviedad remarcar el rol fundamental que cumplen; parece innecesario hacer el sencillo ejercicio de pensar qué sucedería si estos grupos no existieran. Pero no lo es, estamos viviendo épocas en que importamos polarizaciones, que dividen a la sociedad en términos de “buenos” o “malos”, de “izquierda” o “derecha”, que dicotomizan el diario vivir a extremos inimaginables.

Es esencial conocer la importancia del obrero organizado, como engranaje en el correcto funcionamiento de una sociedad justa. Si no hubiera un grupo de trabajadores que defendieran los derechos del resto, ¡imagínense lo que sería! Todas las inquietudes e injusticias que cada uno identificara en su trabajo, morirían en charlas de almuerzo entre compañeros o en “negociaciones” con el empleador, donde el obrero en su individualidad tiene poco con qué negociar.  

Desde este espacio y a modo de cierre, parece pertinente celebrar el protagonismo social del movimiento sindical uruguayo en general. Su alta representatividad y nivel de organización, con sus innumerables triunfos en épocas complejas, incluyendo la actual, permitieron la formación de la sociedad que tenemos, y ayudarán a articular la que anhelamos, que debe ser un orgullo para nosotros y ejemplo para los demás en la región.


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