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El hilo de los blancos, 185 años después.

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En el marco del aniversario número 185 del Partido Nacional mucho se discute por si los cumple el Partido como tal o la divisa blanca, la realidad es que poco importa esta diferencia. Cumplió 185 años una visión del Uruguay. El 10 de Agosto de 1836, el Presidente de la República Manuel Oribe decretaba que todos los que apoyan su gobierno constitucional lleven el lema “Defensores de las leyes” en su sombrero. No como distinción partidaria (como decía Pivel Devoto), sino para reafirmar el compromiso de la población con el orden y la legalidad de un naciente estado oriental.

Esta situación tiene como precedente el levantamiento armado de Fructuoso Rivera y sus seguidores contra el gobierno electo dos años atrás, en 1834, por voto unánime del parlamento. Ambas fuerzas, la gubernista y la sublevada se enfrentarían en carpintería el 19 de septiembre de 1836, donde surgiría una nueva divisa, la que representaría la otra visión de Uruguay, la divisa colorada.

Me quiero centrar en la divisa que me representa, la divisa que se llenó de gloria con Oribe, que se manchó de sangre en la heroica defensa de Paysandú y que se hizo inmortal con Aparicio, la divisa blanca.
En casi 2 siglos de historia, son incomparables los contextos que cada blanco debió atravesar, batallas que debió dar e ideas que se quiso aplicar, por lo tanto, ¿Qué hilo conductor han tenido los seguidores de esta colectividad política?.


La patria primero. ¨Somos hombres de Patria, no de todas ni de cualquiera, sino de una, la nuestra¨ decía el Dr. Luis Alberto de Herrera. Nuestro compromiso como blancos es con nuestra tierra, con mejorar las condiciones de vida de nuestros compatriotas, por lo que históricamente hemos defendido la idea del no intervencionismo. Desde Berro, quien se opuso a la guerra sangrienta contra el Paraguay, lo que le costó una guerra civil y posterior derrocamiento del gobierno blanco, hasta Herrera quien fue falsamente acusado de Nazi cuando criticó brillantemente la instalación de bases estadounidenses en territorio nacional, logrando su cometido y evitando tan perjucial hecho.
Esta idea surge de reconocer y respetar las diferentes formas de organización interna que tienen las naciones y la imperiosa necesidad de tener una política exterior basada en los intereses propios del país, donde no sea la ideología lo que determine nuestro horizontes, sino la opción que mayor bienestar le brinde a los nuestros. Ejemplo reciente es la negociación por vacunas desempeñada por el gobierno, donde sí se tuvo que negociar con China se hizo y lo mismo con Estados Unidos, mientras que otros países quedaban presos
de sus amistades ideológicas.

Libertad. “Libertad o muerte” dice la bandera de los 33 Orientales, grupo que era liderado por Juan Antonio Lavalleja y que tenía a Manuel Oribe como mano derecha. Desde antes que se creara la divisa la idea de la libertad era fundamento base del ideario oribista y posteriormente blanco.
La libertad bien entendida, como el libre goce de derechos sociales, económicos y políticos, dentro de un marco de estado de derecho.
Bernardo Berro, a quien considero el primer modernizador del Uruguay, es un gran ejemplo de este concepto de libertad. En su gobierno entre los años 1860 y 1864 se encuentran los siguientes logros: Eliminar aranceles a la exportación, liberalización del sistema bancario, creación del sistema monetario, combate a la ya prohibida esclavitud, creación del primer sistema de licitación pública, implantación del sistema métrico decimal,creación de dos tribunales superiores de apelaciones separación de comandancias militares de las
circunscripciones civiles, y para el final su proyecto más ambicioso pero que no logró concretar, el voto secreto y universal masculino. Proyecto ideado 56 años antes de la primera elección que utilizó un formato similar, la constituyente de 1916.
La obra de Berro es el mejor ejemplo de liberalismo criollo que ha visto esta tierra y que influyó en el resto de las corrientes blancas que vinieron después. No por nada el abuelo y el padre de Luis Alberto de Herrera formaron parte de su gabinete ministerial. Esta característica se nota también en la interna partidaria, donde la diversidad de pensamiento ha sido abundante en diferencias, pero siempre alta en nivel intelectual.
Los blancos tuvimos caudillos y doctores, progresistas y conservadores, liberales y socialdemócratas, todos coexistiendo en diferentes momentos de nuestra historia, siendo fuertes juntos y débiles cuando nos hemos separado.


El pragmatismo. El Partido Nacional en su historia ha amoldado sus ideas a la realidad, y no la realidad a sus ideas. El blanco ha sido gaucho, doctor, montonero, militar, patricio, paisano, pasó de defender sus derechos con la lanza, a hacerlo con el voto, estuvo en contra del colegiado, también a favor en otro tiempo. En resumen se adecuó a su momento. Este comportamiento, nace de ser un partido que se construye de abajo hacia arriba, donde históricamente las bases han moldeado a la dirigencia, esta característica nacional y
popular permitió estar en consonancia con el Uruguay real, ignorando recetas importadas. “Hay que tener barro en los zapatos” suele decir el expresidente Lacalle Herrera, en referencia a esto último, un blanco debe recorrer el país, no solo quedarse en los números e informes para conocerlo, debe saber como se vive de la fuente de conocimiento más profundo, el vecino, tanto del barrio más céntrico de la capital como del caserío más internado en el campo.

El Partido Nacional está más vivo que nunca, liderado por Luis Lacalle Pou, heredero del herrerismo de Herrera y de su padre el expresidente Luis Alberto Lacalle. Ni un mes llevaba el nuevo gobierno cuando nos azotó una pandemia mundial, pandemia que puso a prueba todas las ideas anteriormente mencionadas. Donde muchos gobiernos del mundo socavan la libertad de sus pueblos, importaron recetas fallidas de organismos internacionales y se encerraron entre modelos teóricos e iluminados que tenían la receta.
Orgullo genera ver como nuestro caso fue el contrario, se respetaron las libertades, se aplicaron medidas de los uruguayos, para los uruguayos y fue el pragmatismo lo que caracterizó la actitud del gobierno. Las ideas blancas siguen vivas y presentes, y así deben seguir si se quiere cumplir con la responsabilidad que las urnas le dieron al Partido Nacional, liderar la coalición del cambio.

Cada blanco, como es esperable de un partido de hombres libres, tendrá sus propia lista de ideas básicas que sirven de hilo conductor por nuestros 185 años de historia, en este caso nombro las tres que considero más relevantes, y por las cuales hoy en 2021 con el Partido Nacional de nuevo en un gobierno debemos estar orgullosos de ser blancos, es más, debemos ser arrogantemente blancos como decía Wilson Ferreira.


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