El Día

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Educación gratuita y obligatoria… ¿Pero laica?

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                Si bien la acepción de laico remite al desprendimiento de los credos religiosos, podría también tomarse como separada de las prácticas políticas.

                Es necesario recordar el artículo 25 de la ley 14.101 en el cual se expresa:


“La educación será impartida sin imposiciones o restricciones que atenten contra la libertad de acceso a todas las fuentes de la cultura. Los funcionarios no podrán realizar ninguna clase de proselitismo, en el ejercicio de sus funciones o en ocasión de las mismas, ni permitir que el prestigio o los bienes del Ente sean usados con tales propósitos”.

                En los últimos quince años, quienes estamos vinculados de alguna u otra forma a la educación, hemos padecido una suerte de intento de adoctrinamiento llevado a cabo por quienes se creyeron amos y señores de la cultura y todo lo que la circunda.

                Hoy es un tema candente, docentes arengando fuerzas políticas desde los centros educativos que alardean creyéndose impunes mientras suben fotos en las redes sociales, otros, desde su rol educativo, criticando al gobierno o colocando sus estandartes como imagen de fondo en las clases virtuales, y los menos, en una actitud del mismo modo repudiable, criticando a la oposición. La frutilla en la torta la puso una ¿docente? en el día de ayer ante la trágica noticia de la desaparición física de nuestro ministro, Jorge Larrañaga, con una publicación tan despreciable como desafortunada.

                La docencia debería ser una de las profesiones más nobles engrandecida por valores que escapan de lo subjetivo, no obstante, de un tiempo a esta parte, lamentablemente se ha convertido en una fuente laboral inmediata para quienes tienen algún saber en determinada materia. Nuestras autoridades educativas están ampliamente capacitadas para cambiar esta realidad que desde hace mucho tiempo viene en detrimento de los más indefensos, los que no tienen ni voz ni voto, y que muchas veces deben tolerar en silencio la imposición de determinados puntos de vista para poder aprobar las materias.

                Es hora de recuperar el lugar de privilegio que supimos tener con un sistema educativo digno del primer mundo. Impulsemos a nuestros estudiantes a denunciar irregularidades y abusos docentes, ¡podemos tener la educación que merecemos!      


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