El Día

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Dia D: Garbo

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Un 14 de febrero de 1912 nacería Joan Pujol García en Barcelona, España. Joan crecería en una Europa plasmada de violencia que durante su infancia sufriría su primera guerra mundial, pero más allá de eso su familia le enseñaría un pensamiento pacifista que lo acompañaría el resto de su vida.

En 1933 hace el servicio militar y 3 años más tarde se da comienzo a la guerra civil española, Joan con su aguerrida fe en la paz, se refugia en la casa de su novia por meses, con ánimos de desertar del ejército, porque no quiere participar de la guerra. En la navidad de 1936 este encierro llega a su fin gracias a su captura por parte del ejército y es llevado al calabozo. Luego de meses de estar cautivo y sorprendido de aún estar vivo, se refugia nuevamente en la casa de un amigo de su novia. Vive encerrado por dos años allí, perdiendo kilos y envejeciendo. Esta experiencia le marca y entiende a donde pertenece: a ningún bando. Javier Juarez, periodista y escritor español, identifica a Joan como un hombre de la tercera España: “que no eran ni de los unos ni de los otros, era gente que tenía su concepto de vida, su modelo de sociedad, sus reglas, sus valores pero que ni estaban dispuestos a matar por ellos ni seguramente estaban dispuestos a morir tampoco”.

Joan escucha por radio, en septiembre de 1939, como Polonia fue invadida por los alemanes y ahí nace en su espíritu y en el de su esposa, Araceli González, una necesidad de ayudar a frenar otro baño de sangre.

Con nada mas en su cabeza que intentar aportar a terminar con la guerra, en enero de 1940, se acerca a la embajada británica para solicitar trabajar de espía. Rechazado por la embajada, Joan Pujol García toma una decisión para revertir esta situación: ganarse la confianza de los alemanes para que el Reino Unido vea en él una posibilidad más de colaborar con la victoria de los aliados. Siguiendo este rumbo, concreta una cita en la embajada alemana con un discurso convincente acerca de su fanatismo por el nazismo. Luego de varias citas y conversaciones, los Servicios Secretos Alemanes lo aceptan encomendándole que viaje a Gran Bretaña.

El 26 de abril de 1941, Joan Pujol García emprende su viaje desde Madrid hacia Lisboa con una misión casi que imposible: conseguir un visado diplomático. Sin mucha idea de cómo hacerlo y con una feroz motivación que no era más que la busca de la paz mundial, Joan, decidido a todo, se aloja en un hotel en el que establece una amistad con un gallego que tiene visado oficial para viajar a la Argentina. Luego de varias salidas nocturnas con su nuevo amigo, una noche en concreto, parten rumbo al Casino Estoril, en cierto momento del juego finge un dolor de estómago con el único objetivo de fotografiar el visado y así poder duplicarlo el día después en una tienda de grabados, esquina cruzada con el Casino.

Con 200 copias de un visado español regresa a Madrid y logra convencer a los alemanes de que viajará a Gran Bretaña, por lo que vuelve a insistir a la embajada británica y es rechazado nuevamente.

Pero ¿por qué Joan Pujol García es recordado si lo único que has leído hasta aquí han sido fracasos y miserias? La respuesta esconde una historia que hasta el propio Dwight Eisenhower (34º presidente de los Estados Unidos) reconoce en una carta enviada a los aliados: “La victoria no habría sido posible sin Garbo…”. Garbo era el nombre en clave que Joan tenía en el MI5, luego de que fuera aceptado por el servicio de inteligencia británico.

La Operación Fortaleza fue el motivo de porqué un español, que pocos recuerdan y muchos menos aún conmemoran, fue el factor que terminó inclinando la balanza para una victoria aliada. Esta operación consistía en el engaño estratégico a las fuerzas alemanas, para que retiren una gran cantidad de fuerzas de las playas de Normandía. Para lograr esta hazaña, Garbo decide usar una red de 27 espías que anteriormente sirvió para transmitir información falsa a los alemanes, estos eran todos imaginarios y provenían del mismo Joan, gracias a esta red se transmiten 1200 mensajes a la Abwehr, una organización de inteligencia militar alemana en la que Alaric (como le decían los alemanes a Joan) trabajaba de espía. Con la ayuda del MI5 y el MI6 que crearon maquetas de tanques de goma, aviones y enviaron un video de un ejército enorme (que en realidad no existía) en camino a Calais, otra ciudad costera de Francia. Gracias a Garbo y a la originalidad de los servicios secretos británicos, Hitler desvía la mayoría de sus fuerzas a Calais dejando Normandía con una menor fuerza militar y permitiéndole a los aliados realizar el desembarco, o “Dia D”, como será recordado por todos, logrando reducir las bajas aliadas en miles; y así Joan Pujol García se convertiría en un héroe que esconde aquel 6 de junio de 1944, ya que gracias a la Operación Fortaleza, el Día D gozó de mayores probabilidades de éxito.

Dos meses después del Dia D, en un hecho mas que irónico, el ejercito nazi conmemora con la Cruz de Hierro a Alaric por ser un espía con un brillante servicio, y Araceli González al terminar la guerra acude a la embajada alemana para cobrar el sueldo de su esposo,

Se pensó que Garbo había muerto en 1945 pero a día de hoy se sabe que murió en 1988 en Venezuela, Caracas.

Los grandes héroes callan, pero sus hechos gritan tan fuerte que trascienden el tiempo y la distancia.


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