El Día

Con la experiencia del ayer, enfocados en el mañana

Una lectura a la lectura.

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En esta ocasión voy a hablar de un libro mencionado por algunos autores y poco conocido: “El Necronomicon” un libro que está en pocas bibliotecas del mundo, según el autor Lovecraft la más cercana se encuentra en la ciudad de Buenos Aires.

Según se dice es un libro muy peligroso ya que contiene ciertos conocimientos útiles para la magia, sabiduría de épocas antiguas y secretos ocultos del universo.
Su lectura tuvo fatales consecuencias para los lectores a lo largo de los tiempos consecuencia de un mal manejo de las artes mágicas que resultaban quizá incontrolables a humanos tan limitados.

En realidad lamento informarle que si se ha dejado llevar por mis datos o por la información bastante verosímil de Lovecraft usted ha caído en un engaño. 
La literatura no es, en parte, para tomar a la ligera y enseguida asimilar un ejemplo de la realidad con un personaje (o varios personajes, historias) si no tenemos al menos en cuenta que detrás de esa “capa” de sucesos atrapantes, hay una información que realmente importa, que es el mensaje y el verdadero significado.

Hay una estructura, personajes que se proyectan en base a modelos conocidos en la literatura (por ejemplo, los héroes, el villano, elementos y significados que se repiten en otros textos) a veces también se busca derribar esos modelos siendo entonces la intención, la de derribar algo “establecido”.
La próxima vez que lea algo, busque una estructura, un mensaje en profundidad, ese “algo” que se repite en toda la literatura, a qué género pertenece, y si realmente cumple con lo que ese género “exige”, entre otras tantas cosas más a las que prestar atención.
Eso, antes de caer en la trampa y querer asignar a alguien o un hecho un símil con una novela.

Al escribir este artículo del Necromicon me podría resultar gracioso poder decir que es el programa de tal o cual partido porque no existe (bromas a parte) pero, ¿Le hago justicia al autor, al Necronomicon?¿Al lector? Tendría primero que leer en profundidad para rescatar al menos algo que puede estar pasando desapercibido ante mis ojos y como la carta robada encontrada por el ya conocido por nosotros Chevallier Dupin, pasó delante de los ojos de tantos agentes excepto para la mirada analítica del detective.

Así es, la literatura es un mundo más fantástico que real, donde ambos “mundos” se entremezclan y a menudo con un sabor a tristeza, hay textos antiguos donde se mencionan libros que han sido extraviados en el tiempo, ¿Se imagina esa sensación de saber que jamás conocerán el contenido de tal o cual texto porque alcanzarlo está más allá de su capacidad? 
Así que aprovechemos que tenemos algo que tal vez en el correr del tiempo se pierda y exprimamos al máximo la tinta de las letras impresas en cada página de un libro en nuestras manos.


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1 comentario

  • Gabriel
    Gabriel

    El autor me disculpará, pero desde mi punto de vista el artículo es tan “inexistente” como el Necronomicon. Contenido cero.

    Responder

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