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Al existir una remisión en los casos de COVID-19, debido al alto porcentaje de vacunación en nuestro país, se está observando en los indicadores de avance de la economía una tan esperada reactivación.

Gracias a esta reactivación el Banco Central del Uruguay (BCU) este miércoles pasado realizo un aumento en la tasa de interés a la que se prestan los Bancos (Call) de 4,5% a 5% anual.

Este aumento en el precio del dinero, se debe a que el BCU observa un aumento en la demanda de bienes y servicios y busca en primer lugar que dicho incremento no se traslade a precios desencadenando presiones inflacionarias y en segundo lugar buscando aumentar el ahorro por encima del consumo. A sabiendas de que a mayor ahorro mayor es la inversión.

El BCU sabe que esta contracción demorará varios períodos en comenzar a sentirse debido a la gran liquidez que disponen los Bancos actualmente. Y que la Política Monetaria por definición tiene un rezago importante. Por lo que la Política Monetaria está pensada para que el BCU encuadre a la inflación dentro del rango meta a fines de 2022.

Actualmente, la inflación se encuentra en 7,3% en el acumulado a 12 meses y el BCU tiene un rango meta de 3% a 7%, el cual bajará de 3% a 6% para fines de 2022.

El objetivo del BCU parece bastante realista, a pesar de que existen presiones inflacionarias de corto plazo como pasó recientemente con los precios del crudo y de la carne. Los cuales ponen en riesgo los resultados de inflación. Por otro lado se calcula que la tasa de interés puede alcanzar hasta el 9 % sin ser una política monetaria netamente contractiva. Lo que le permite un amplio margen de maniobra al BCU para alcanzar su rango meta inflacionario.


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