El Día

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¿Pan y circo?

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Muchas veces se ha asociado esta antigua expresión romana al deporte, porque es habitual que pensemos en él principalmente como entretenimiento. Lo es, de hecho, para muchos. Este año justamente a muchos nos ha quedado claro, en lo más agudo de la pandemia en el mundo, lo que se extrañaba eso para tener, al menos, de fondo en la TV o como tema de conversación.

También es cierto que el deporte genera trabajo, el de alto rendimiento, que muchos asocian a altos salarios de deportistas profesionales (apenas el vértice de la pirámide), pero también una cascada de personas vinculadas directa o indirectamente, ya sea a la competencia deportiva o a la actividad física.

Por ende, aunque no sea la esencia de este artículo, genera cierta preocupación que el deporte sea tratado como entretenimiento superfluo y sea de las primeras actividades que se corten cuando no parece ser de las principales causantes de contagios.

Pero siendo fieles a nuestra ideología, a nuestra historia y a nuestros principios, deberíamos ver el deporte como un agente de educación, socialización y oportunidades.

A través del deporte se educa, y deberíamos utilizar todo recurso posible para que nuestros niños y adolescentes puedan probar distintas propuestas deportivas, de las que obtengan valores, enseñanzas, experiencias, y por qué no, puedan terminar encontrando una forma de vida. La educación formal juega un rol clave, aunque no único en este sentido.

En una era donde parece que muchas veces lo digital le gana a lo real, donde el contacto virtual muchas veces supera al encuentro, la oportunidad de juntarse a jugar, a practicar un deporte y todo el marco que ello conlleva, pre y pos, deben ser fomentados. Las plazas de deportes y los clubes de barrio como abanderados de este pilar.

Desmitifiquemos al deportista como alguien de menor nivel, pensemos más allá del sacar a los chicos de la calle, la droga o la delincuencia. Encontrar algo en lo que uno es bueno puede cambiar la vida de las personas, literalmente. Elevar la autoestima, generar autoconfianza, disminuir la ansiedad… aumentar la felicidad, ni más ni menos.

El deporte es el camino para muchas cosas, y así debe verse. El entretenimiento de algunos, muchas veces, puede ser la forma de vida de otros.

Foto: ONFI


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1 comentario

  • Alejandro Ramos
    Alejandro Ramos

    Muy buena columna Guillermo y comparto absolutamente.

    Responder

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