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El mal momento crece

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Uruguay cae ante Argentina en su primera aparición en la Copa América con las mismas señales preocupantes que dejó en la doble fecha de Eliminatorias.

Lo que está claro es que la Selección no está jugando bien, lo cual se refleja en los resultados. También, más allá de que el marcador sea positivo o negativo, Uruguay está dependiendo demasiado del azar o la inspiración personal y eso siempre es peligroso.

Detengámonos a analizar el juego:

Uruguay saltó a la cancha con un 1-4-4-2 clásico de la era Tabarez, con falsos extremos compuestos por un volante mixto y un 10 para acompañar a la dupla de delanteros (Muslera; González, Giménez, Godín, Viña; Valverde, Bentancur, Torreira, De la Cruz; Cavani, Suárez).
El problema es que en su juego ofensivo es lento, espeso y previsible en su faceta de creación; eso lleva a que no se generen chances de gol.
Se intenta tener la pelota y avanzar con ella pero la disposición de los jugadores en la cancha no daba las “alturas” necesarias para hacerlo, entonces el equipo se encontraba jugando la pelota de un lado al otro sin razón clara hasta que Argentina decidía presionar y la pelota se dividía o directamente se perdía por un mal pase.

A eso le sumamos una intención de marca mixta: repliegue en bloque medio-bajo contra la posesión rival más una presión tras pérdida cuándo se lograba avanzar.
Con esto la dupla de zagueros no está cómoda y comete errores que exigen a Muslera más de lo necesario.

Más allá de los cambios de sistemas y algún cambio de nombres, los jugadores que se mueven por dentro en estos partidos son del mismo perfil, jugadores que piden la pelota al pie más asociados a la base de la jugada (Torreira, Bentancur, Vecino, Valverde).
La inclusión de Cavani tras su sanción tampoco ayudó para acortar la distancia entre el mediocampo y los delanteros, por más de los esfuerzos del salteño recostandose al lado izquierdo del ataque; agregado a que Suárez físicamente ya no está apto para ser autosuficiente y “vivir” a 40 metros del arco rival. Su gran año en el Atlético de Madrid se basa en tenerlo cerca del área, con desmarques cortos y pelotas claras en zonas de definición.

Dicho esto, el primer tiempo fue muy pobre con apenas un tiro de Bentancur en el minuto 43’, pero en el segundo tiempo mejoró el panorama.

La entrada de Nández (Bentancur) por derecha le permitió a Valverde ir al doble 5 para jugar de “todocampista” mientras el físico se lo permitió. Con esa leve modificación ya en los primeros 5 minutos de la segunda parte Uruguay daba mejores sensaciones que en toda la primera. El “Pajarito” tenía la libertad para conducir y soltar, cargando el juego por la zona zurda donde se juntaban Viña, De la Cruz y Cavani para luego girar la pelota hacia Nández que recibía con tiempo.
Llegando al final del encuentro el jugador del Real Madrid viene con una gran carga tras la temporada a tal punto que tuvo que salir por una molestia en el gemelo izquierdo.

Sumado a esas buenas sensaciones la luz de esperanza apareció en el minuto 54’ con los cambios de Scaloni. Exequiel Palacios por Lo Celso y Joaquín Correa por Lautaro Martinez. Esas modificaciones plantaron un equipo más dispuesto a replegar y correr la cancha que a tener la pelota.
La verdad cuesta entender el por qué si Argentina tuvo el control total del partido en base a mantener la posesión y perder la pelota en zonas que le convenía.

Tabarez respondió a esto con otras 3 variantes: Brian Ocampo (De la Cruz), Matías Vecino (Torreira) y Facundo Torres (Giovanni González, colocando a Nahitan Nández de lateral) para plantar al equipo en cancha rival.
En esta lectura, el “Maestro” intenta repetir el impacto desde el banco que había logrado en los partidos de Eliminatorias pero hay una gran diferencia: en esas ocasiones había cambiado la dinámica con los ingresos de jugadores en la posición de “10”, moviéndose entre líneas y logrando conectar el juego del equipo (Facu Torres el elegido contra Paraguay y Nico De la Cruz contra Venezuela).
El problema en esta misma fórmula es que tanto ellos cuando les tocó ser titular o en los cambios de la noche del viernes en Brasilia, es que la posición no es la misma.  Jugar cerca de la banda da más libertad en cuanto a marca pero te aleja de la zona de mayor peligro, así que quitarse un rival de encima o girar a la defensa rival no es tan efectivo.

Los cambios ofensivos acumularon gente pero a su vez partieron al equipo en 2 bloques totalmente desconectados, lo que logró que Argentina se acomodase en su nueva forma de juego, más por las falencias de Uruguay que por mérito propio.
Con esto “la Celeste” arremetió contra el área de Emiliano Martínez hasta el último minuto de juego, con muchas ganas teniendo un par de jugadas de peligro en las que no pudo empatar el partido.


Hay tiempo para mejorar y este formato de Copa tiene la bondad de que pasen 4 de los 5 integrantes del grupo. pero estas señales preocupan mucho.

No hay ninguna duda que Tabarez va a necesitar un sacudón en las formas para seguir avanzando en el torneo y mantener su posición de clasificación en las Eliminatorias.


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