El Día

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Nuestro deber como estudiantes

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Cuando hablamos de la historia nacional, es imprescindible hablar del rol que ha tenido el movimiento estudiantil en la vida política de nuestro país, el tema que me motiva a escribir el siguiente artículo no es la historia del movimiento estudiantil, hoy vengo a hacer énfasis en uno de los deberes más grandes que tenemos las nuevas generaciones de jóvenes de convicciones republicanas y reformistas, el foco del texto es nada más y nada menos que la necesidad de una Reforma del Movimiento Estudiantil.

Antes de proceder me gustaría comentar que el movimiento estudiantil no se reduce solamente a la Federación de Estudiantes Universitarios de Uruguay (FEUU), pero para realizar una crítica al movimiento estudiantil es necesario hablar de dicha organización por ser la más grande, por ser la que a lo largo de la historia ha causado más polémica y por ser el ejemplo perfecto para realizar la crítica que me lleva a escribir este artículo.

La FEUU de hoy en día está lejos de aquel espíritu crítico y reformista que profesaba el movimiento estudiantil a comienzos del siglo XX, está lejos del pensamiento de uno de sus fundadores más conocidos –por no decir el más conocido-, el mártir colorado batllista Julio César Grauert.

El Movimiento Estudiantil se caracteriza por tener un espíritu crítico, a priori esa característica no tiene nada de malo, el dilema ocurre cuando se comienza a fomentar una crítica para nada constructiva con el afán de satisfacer intereses políticos ajenos al ámbito académico.

Tanto los gremios que componen la FEUU, como gremios ajenos a dicha organización hacen proselitismo político tanto dentro como en los alrededores de los centros educativos. Por un lado algunos pueden justificar tales actos con la premisa de que como estudiantes y como futuros profesionales debemos tener un pensamiento crítico de la realidad, o tal vez justificarlos con la premisa de que “todo es política”, por un lado ambas premisas tienen algo de verdad, los estudiantes debemos tener un pensamiento crítico y al momento de realizar ciertos reclamos –como por ejemplo presupuestales- se está haciendo de algún modo política, pero la cuestión aquí es cuando se realizan reclamos tan nobles como los presupuestales empapándolos de ideología, no es lo mismo un cartel que diga: “Exigimos presupuesto para la educación”, que uno que diga: “Falta presupuesto para la educación porque sobran milicos”, citando uno de los mensajes pintados en la fachada del Liceo N°3 Dámaso Antonio Larrañaga en octubre del 2020, -en torno a ese hecho algunos estudiantes del centro educativo volvieron a pintar la fachada y se sentaron para evitar que las autoridades del CODICEN vuelvan a borrar los mensajes. Volviendo al tema, el primer mensaje es neutral y no está empapado de ideología política, mientras que el segundo es totalmente lo opuesto, promueve el odio, la división y es lo que no debemos permitir que se promueva en los centros educativos.

Tuit de Robert Silva, Presidente del CODICEN, rechazando los mensajes de las pintadas en la fachada del Liceo N°3 Dámaso Antonio Larrañaga

Se podría nombrar varios ejemplos que se pueden encontrar con tan solo buscarlos en internet, como los mensajes plasmados en carteles de protestas de la FEUU que dicen lo siguiente: “Educar, No LUCrar”; “Basta de exonerar de impuestos a las impresas, plata para la educación”.

Varios gremios estudiantiles, principalmente los que componen a la FEUU dicen alzar las banderas de la Democracia mientras denigran las Instituciones, pilares que sostienen a la Democracia Liberal que hace posible protestar, tener un pensamiento crítico y propio, y poder expresarlo libremente. Cabe destacar que nuestra querida Democracia Liberal es contraria a la democracia cubana que propone el Che Guevara, personaje cuyo rostro se puede ver plasmado en un afiche dentro de la sede de la FEUU en la calle Arenal Grande 1422.

Desde mi punto de vista, los estudiantes que se sientan identificados con los valores Republicanos y Reformistas, no debemos permitir que los mandaderos de ciertas élites políticas sigan promoviendo el odio, la división, sigan ensuciando causas tan nobles con mensajes ideológicos, y mucho menos le sigan faltando el respeto a los valores republicanos necesarios para asegurar la Democracia y la convivencia pacífica. 

Como Reformistas y Republicanos que somos debemos organizarnos de a poco y defender nuestros valores sin miedo al qué dirán, apostando al cambio desde una vía reformista, promoviendo un pensamiento crítico pero constructivo, proponiendo soluciones detalladamente estudiadas, viables, objetivas, realizables y poco utópicas.

No será fácil, pero con algo se empieza, como dice el famoso refrán: “Roma no se construyó en un día”. ¡Es momento de movilizarnos!


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