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Los teóricos online llegaron para quedarse

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Estudiantes que sacrifican su tiempo para no quedarse afuera y poder estar ahí, en un aula desbordada de personas que se encuentran en la misma situación, estresados por tener un lugar, ya sea un ordinario asiento o un simple espacio contra la pared para recostarse y oír al docente de la cátedra dar la clase teórica. La especie de caos que se vive en los teóricos de la UdelaR se da en casi todas sus facultades, desde las que hay en la Regional Norte hasta las sedes centrales situadas en Montevideo. La modalidad de cursado online del pasado año nos ha dado la certeza de que con la tecnología que tenemos al alcance de la mano pareciera que estos convulsionados salones se puedan suplantar y estudiando desde la comodidad de una casa.

Teóricos y prácticos dividen la estructura modelo de las materias que dicta la Universidad pública, componentes iguales de importantes que se necesitan recíprocamente para la formación del alumno. La diferencia es que los segundos al dictarse se fraccionan en subgrupos haciendo la modalidad más efectiva. En cambio, los primeros, típicamente se suelen dar una o máximo dos veces en la semana para toda una generación, por tal, no se puede esquivar el colapso de los aglomerados.

Es inminente que más temprano que tarde la presencialidad volverá, paulatinamente pero retornará, y el regreso del caos descripto también. Sin embargo, si que esto se puede soslayar; son más los motivos para que no vuelvan las aglomeraciones que los que si. La solución está en seguir subiendo una filmación de cada clase teórica a la plataforma de la facultad continuando con lo que se hizo en los dos anteriores semestres. Accediendo a la grabación en la web se le facilitaría mucho al estudiante en aspectos concretos pero importantes como: acceder a la hora que sea y las veces que uno quiera al teórico, y por ende ahorrar el tiempo que requiere ir hasta el centro educativo con anticipación. Poder pausarlo, adelantarlo o volver atrás. Por último y principalmente, evitar aulas encerradas con un público exasperado por el “lugarcito”. La comunidad estudiantil de esta institución ha vivido en carne propia situaciones como, quedarse afuera del salón, no escuchar lo que dice el profesor, tener que estar incomodo en el piso, pasar calores humanos insoportables (que hoy por hoy son inadmisibles) o andar cuidándole el lugar a un compañero. Hay quienes dicen que este tipo de vivencias son parte del proceso, aunque el pasaje de estas a ser anécdotas está a nuestro alcance, siendo el estudiante el gran beneficiado. El sustento de esta teoría emana de la política adoptada por la UdelaR cuando inició la pandemia, brindó el acceso a computadoras con paso a Internet a aquellos que no tenían los recursos para amoldarse a los mecanismos de enseñanza virtual, por lo que un hecho que el alumnado tiene las condiciones dadas para adaptarse al marco que corre.

Aquí no se afirma que los teóricos presenciales son un mal y que la solución está en extirparlos, para nada, los mismos tienen que seguir dándose, ya que el dialogo entre docente y estudiante siempre enriquece la instancia. Pero la alternativa mencionada podría funcionar como filtro de todos estos escenarios tediosos.

Tecnología y buena predisposición son las variables para facilitar una carrera universitaria.


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