El Día

Con la experiencia del ayer, enfocados en el mañana

Desde Nuevo París para el Mundo: Entrevista a Alan Mariño

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Minerva Schools es una de las universidades mas exclusivas del mundo. Su sede central se encuentra en San Francisco – Estados Unidos- donde sus estudiantes mientras completan sus licenciaturas, viven en distintas ciudades alrededor del mundo. Fundada por Ben Nelson, luego de recibir 25 millones de dólares de financiación proveniente del fondo de inversión Benchmark Capital, y bajo la consigna “¿Cómo sería Harvard si la pudiéramos armar hoy?”, recibió sus primeros estudiantes en 2014, ofreciendo unas 69 plazas a un total de 2464 solicitudes.

En 2019, en el marco de un encuentro organizado por la escuela de negocios ESADE en Barcelona -España- Ivan Bofarull – director of Global Insights & Strategic Initiatives at ESADE – sentenciaba lo siguiente: “Minerva en San Francisco, y THNK en Ámsterdam, son ejemplos de instituciones que han remodelado la educación desde cero”. Entre sus participantes, el fundador de Minerva señaló que: “Minerva capacita a los estudiantes para que aprendan por su cuenta mediante recursos abiertos online, pero, al mismo tiempo, considera un desarrollo intelectual más amplio en la educación superior que se basa en la docencia de una serie de profesores, pero que están unidos por un lenguaje intelectual común”. Nelson añadió: “Las universidades forman a aquellas personas dentro de la sociedad que tomarán decisiones que nos afectarán a todos. Por ello, es primordial que las universidades preparen a la gente para tomar decisiones complejas, y, de forma secundaria, que sean capaces de aplicar esas habilidades en un área concreta. Hoy en día ocurre lo contrario. Las universidades se centran principalmente en su campo de estudio, y, en segundo lugar, en estos problemas más amplios. Creemos que esto debe cambiar. El problema es que las universidades están haciendo un buen trabajo, pero para el mundo de ayer. No están adaptadas a este mundo, en el que cambias de carrera, haces cosas muy diferentes y necesitas una transferibilidad”.

Hoy en día, esta exclusiva universidad cuenta con una tasa de admisión del 1%. Dentro de ese selecto porcentaje de estudiantes admitidos se encuentra Alan Mariño, un joven de 18 años egresado del Liceo Militar proveniente del barrio Nuevo París. Su historia no es un relato más, es una historia de superación, constancia y compromiso para con el futuro. Con radiante sonrisa, serena humildad y una valija de sueños, esta es su historia:

 – Para comenzar me gustaría una breve presentación de tu persona.

– Mi nombre es Alan Mariño, tengo 18 años. Vivo en Montevideo, en el barrio Nuevo Paris. Fui al Liceo Militar donde me gradué el año pasado. Y ahora, este año, en agosto, empiezo las clases en la Universidad Minerva Schools.

 – ¿Cómo obtuviste la beca?

– Principalmente yo tuve asesoría de cómo aplicar de Education USA, de uno de los clubes, que lo que hacen es brindar asesoría gratuita a estudiantes de quinto y sexto año de liceo para poder postularse a las universidades de Estados Unidos. Ahí tuve una charla con una de las representantes de Minerva de Latinoamérica, una chica que es uruguaya y ex alumna de la universidad. Ahí fui como conocí a Minerva, me postulé, aplique, y tuve la suerte de entrar.

 – A propósito de la beca ¿Podes contarnos acerca del proceso para obtenerla?

– Minerva se compromete a brindar el apoyo financiero que el alumno demuestre necesitar, la beca mas alta que hay es la del 95% que fue la que me dieron a mi y se compone de tres partes principalmente. La primera es un trabajo que te da la universidad dentro de la universidad. Si aun así seguís necesitando dinero, se te otorga un préstamo que son alrededor de 5000 dólares por año. Y luego si, si seguís necesitando dinero, se te otorga una beca que es dinero que no tenés que reembolsar a la universidad ni nada. En mi caso, tuve el máximo de los tres por temas financieros. No ofrecen becas de méritos, sino que ofrecen becas de apoyo financiero nomas.

 – ¿Podrías explicarnos cómo son las pruebas de ingreso?

– Las pruebas de ingreso consisten en tres partes. La primera seria quien sos, tenés que explicar tu persona, tu trasfondo, tu contexto social, la familia, tu educación y cosas así. Después la segunda parte consiste en una serie de desafíos que ponen a prueba tu intelecto, tu creatividad y un montón de cosas, donde te dan situaciones y tenés que resolverlas o cosas así. También mediante esos desafíos, prueban tu nivel de inglés. Y la última parte son tus logros, donde tenés que listar de a cuatro a seis logros que has tenido fuera del liceo, y después están los logros que obtuviste académicamente también. Y en base a eso, el equipo de admisiones evalúa uno por uno a todos los aplicantes, también si tienen la aptitud para entrar o no.

 – ¿Recordás cómo y cuándo recibiste la noticia?

– Si. Yo recién había llegado del trabajo y vi que tenía un correo de Minerva que decía que ya estaba pronto mi decisión de admisión. Prendí la computadora, abrí el correo obviamente, no le dije a mi madre ni nada, porque no esperaba entrar sinceramente, pensé que me iban a rechazar y tampoco quería emocionarla sin razón. Antes de eso habíamos tenido con mi madre una entrevista con la representante de Latinoamérica, pero igual la entrevista no era como decisiva, no es que digas que, si tenés la entrevista es porque entraste o cosas así, o sea, podes tener la entrevista y, aun así, no entrar, que era lo que yo pensé que me había pasado o lo que podía pasar. Y bueno, fue el 17 de marzo, miré y cuando vi abrí el correo me mando un link, yo aprete el link y ahí me salió un video que decía algo así como que “Muchos caminos que podemos tomar son buenos y van a definir nuestra vida. Y este es uno de esos caminos”, termina el video y enseguida te muestra una pantalla con la carta de aceptación que decía “Felicidades”.

 – ¿Cuál fue tu reacción en ese momento?

– Me levante y grite. Me la quede mirando a mi madre y le digo: “¡Entre a Minerva!”. Estaba muy eufórico.

 – ¿Cuáles son tus expectativas en esta universidad?

– Bueno, primero que nada, aprender lo más posible. Pero también quiero sacarle provecho a lo que es cada una de las ciudades en las que pasamos durante los cuatro años, que son siete ciudades. También conocer lo máximo que pueda y tener una buena preparación educativa para luego hacer el doctorado que quiero realizar.

 – Tomando como referencia Minerva Schools ¿Cuáles son las principales diferencias que hayas con nuestro sistema educativo?

– Muchísimas. Primero que nada, que las clases se realizan a través del aprendizaje activo, donde en vez de tener a un profesor dando clase, todos los alumnos participan activamente y el profesor esta mas como mediador digamos, porque se forman debates y se evalúan casos prácticos, que es lo que se hace en clase. Y el profesor esta como una guía, más que como una persona que vomita conocimiento nomas y vos lo tenés que absorber. Los temarios, se supone que el alumno los debe aprender, se le brinda todo el material y el alumno debe aprender al menos la parte teórica, y después en la clase lo que se hace es que se lleva todo al practico. Y eso es muy diferente, porque acá en Uruguay no es así, puede que en algunos lugares sí, pero en general no, generalmente hacemos todo directamente en una clase y nos quita mas tiempo. Otra cosa importante es el hecho de los exámenes, que Minerva no tiene. Todo se hace en base a entregas, proyectos, que, si bien en acá Uruguay algo hay, esta mas definido por parciales y exámenes.

 – ¿Cómo ha sido el apoyo por parte de tu familia y de tu núcleo más cercano?

– Total. Mi familia, sobre todo mi madre que vivo con ella, esta siempre presente. Y mis amigos también, y los más cercanos todos muy felices por mí.

 – ¿Cómo fue tu experiencia en el Liceo Militar? Y lo pregunto desde el lugar del estigma y de los prejuicios habidos hacia dicha institución.

– El Liceo Militar no es nada del otro mundo, es un liceo donde se hace mas hincapié no solo en la parte educativa, sino también en los valores y el desarrollo personal. No es solo clases, tenemos también muchas actividades extracurriculares dentro del Liceo Militar, que nos forma también en nuestro carácter, en como somos como personas y como nos desenvolvemos. Otra cosa, es que en el Liceo Militar tenemos muchas reglas que tenemos que acatar que en otros liceos no piden. Por ejemplo, tener todo el tiempo de pelo corto, ceder el asiento en el ómnibus, o sea, educación. También lo que es la presentación en la vía publica, que después que salís de tres años del liceo, lo tenés muy interiorizado, como que es algo muy normal eso. Pero después que salís y ya no tenés eso, te queda igual. Por ejemplo, hoy salís y ves personas con el pelo muy largo o con pelusa o con los pantalones desplanchados, y es como que te hace ruido, pero es mas que nada por la costumbre, ya que se insiste mucho en eso ahí. A mí, hay una frase que esta estampada en el muro del gimnasio del liceo que dijo Artigas, que es algo así como “Los jóvenes necesitan un influjo favorable en su educación para ser virtuosos y útiles a su país”, y yo creo que el Liceo Militar es ese tipo de influjo favorable.

 – Se dice que siempre hay un docente que te marca a fuego y, en definitiva, que te impulsa a desarrollar tu mayor potencial ¿es así en tu caso?

– Si, totalmente. Por suerte tuve muchos docentes que me marcaron mucho desde el lado bueno. Pero los dos principales, son Roberto Di Cono y Cecilia Di Cono, son padre e hija, los dos trabajan en el Liceo Militar. Roberto es el preparador del Laboratorio de Física, que fue el que nos ayudo con el tema del respirador, muy buena persona. La hija, Cecilia, es profesora de Química, y me ayudo mucho a prepararme para las Olimpiadas de Química. Pero mas allá como profesores, como personas también nos daban muchos consejos, y yo creo, que son los profesores que mas me han marcado.

– Tengo entendido vas a participar de una Feria Internacional de Ciencia ¿cómo es la experiencia?

– Es ahora en noviembre, es en México. Nos vamos a presentar con el respirador en representación de Uruguay. Después, la Feria Nacional fue virtual el año pasado por el tema de la pandemia, así que no la pude como vivir mucho en el sentido de todo lo que es ver los proyectos, pero esta buenísimo.

 – Fuiste Campeón de unas Olimpiadas de Robótica.

– Si, es verdad. También con el respirador. Teníamos un segundo proyecto que también con los mismos chicos, tuvimos mención de honor en las Olimpiadas de Robótica.

 – ¿Cómo surge la idea de la realización de un Respirador Artificial?

– Principalmente surge a principios de marzo del año pasado, cuando recién había empezado la pandemia antes de que llegara acá a Uruguay. Nosotros veíamos en las noticias la locura que había, que no se sabía nada del virus y en ese momento estaba colapsado el sistema de salud y en España también. Entonces, nosotros, como veíamos que nuestro sistema de salud era un poco más frágil que el de ellos, entonces nos dijimos que, si así les pega así de fuerte a ellos, acá en Uruguay va a ser un caos. Dijimos entonces ¿Qué podemos hacer para ayudar? Y así poder aportar nuestro granito de arena, y no solo quedarnos en nuestras casas cuidándonos, y así es como surge la idea.

 – ¿Practicas algún deporte?

– Si, hago bádminton y esgrima. En esgrima no compito mucho así dentro del Liceo Militar, que esa es otra cosa que también difiere mucho de otros liceos, que es que tenemos gimnasia cuatro días a la semana, dos días gimnasia normal y los otros dos, nosotros elegimos un deporte como un plantel y tenemos varios deportes para hacer; tiro con arco, orientación, atletismo, esgrima, bádminton, un montón. En el caso de bádminton, participo más activamente en competencias porque estoy en la selección nacional, de hecho, estuve en unos de los seleccionados para viajar a China el año pasado, pero por el tema de la pandemia que recién había empezado y justo había sido en China, no pudimos ir.

 – ¿Cómo es un día en la vida de Alan Mariño?

– Ahora que no estoy haciendo ninguna actividad, me levanto nueve de la mañana mas o menos, desayuno, prendo la computadora, reviso el correo para ver si tengo alguna novedad nueva de la universidad. Después me pongo a hacer tareas que nos mandan desde la Universidad, que tenemos un curso de verano como de nivelación. Como somos mucha gente de muchos países y todos los sistemas educativos son diferentes, es que tenemos un curso de nivelación online. Hago eso, almuerzo y después generalmente me iba a trabajar, pero ahora no porque tuvo que renunciar al trabajo porque no me estaban dando los tiempos. Hoy es mi primer día sin trabajar y aun no se que voy a hacer el resto de la tarde todavía.

 – ¿Cuándo comienzan las clases?

– Las clases comienzan los primeros días de setiembre, pero debo irme a mediados de agosto para poder poner todo a punto. Tenemos como una orientación antes de empezar con las clases, con actividades para irnos conociéndonos, conocer la ciudad y todo eso. Pero las clases en sí comienzan en setiembre.

 – ¿Cómo es el plan de estudios?

– El primer año tomamos todos los alumnos las mismas cuatro materias, que tienen la finalidad de enseñarnos cuatro habilidades claves que son: el relacionamiento interpersonal, pensamiento crítico, tomas de decisiones y la cuarta que ahora no la recuerdo. Después a partir del segundo año, nosotros ya podemos elegir a que área nos queremos dedicar: ciencias naturales, artes, humanidades, negocios, economía o ciencias de la computación. Y dentro de esas áreas que carrera queremos hacer, y ahí vamos eligiendo las materias en base a los requisitos de cada carrera.

 – ¿Tenés definida la especialidad a realizar?

– Si. En Minerva se llama Licenciatura en Ciencias Naturales con un foco en Células y Organismos, lo que equivale mas o menos, a un grado de una Licenciatura en Biología por así decirlo.

 – A propósito de la campaña de donación ¿que puedes contarnos al respecto?

– La verdad es que la gente se puso la 10. Un montón de gente me llamaba para darme apoyo, me mandaba mensajes para ayudarme, por Instagram, por Facebook, incluso por WhatsApp. Ya llegamos e incluso pasamos los 6 mil dólares. Fue una locura la cantidad de personas que se sumaron a donar.

 – Para quienes aún deseen colaborar ¿Cómo pueden hacerlo?

– Ya alcanzamos la meta en realidad, que son los 6 mil dólares que precisaba. Pero para colaborar se puede hacerlo por BBVA, BROU y Scotiabank, y si no, en la página de Crowd Funding.

 – Tengo entendido que aspirar a ser el primer uruguayo en recibir un Premio Nobel.

– Si, es mi sueño. Espero poder cumplirlo algún día, pero si, es verdad. Me gustaría, sobre todo en el área de química o de medicina que son las que más me interesan. El tiempo proveerá.

 – Aparte del Premio Nobel ¿Cuál es tu sueño?

– Me gustaría hacer el Doctorado en Medicina y me gustaría mucho trabajar en Johns Hopkins, que es un hospital super moderno y que se dedica mucho a lo que es innovación y lo que es investigación, que es lo que a mi me gusta. Quizás algún poder llegar a ser jefe de Cirugía o Cirujano en ese hospital, seria mi sueño también.  

 – ¿Deseas dejar un mensaje final?

– Básicamente me gustaría decirle a la gente que luche por sus sueños, porque si se esfuerzan, realmente pueden llegar a conseguirlos. Al principio parece que es muy difícil, que está muy lejos la meta, pero nada, yo estuve muchas noches sin dormir para poder llegar a donde estoy ahora. Y que vale la pena totalmente.


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