El Día

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Andanzas de los charrúas (IV). Artigas perseguía, apresaba y mataba indios.

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A fines del 1700, el gobernador de Montevideo Antonio Olaguer Feliú indultó a los contrabandistas, desertores y delincuentes que vagaban por la campaña huyendo de la justicia, con la condición de que éstos trajeran 6 caballos propios y sirvieran en la milicia por 8 años. A ese llamado se presentó José Gervasio Artigas, iniciando su carrera militar como Teniente.

Las acciones de los charrúas se caracterizaban en ese entonces por su crueldad y periódicamente se encontraban “…en estos distritos varios cadáveres de cristianos, los que son muertos por dichos indios (charrúas y minuanes)”.

Aún en esas circunstancias, el Virrey intentó contactar a estos indios y “atraerlos a la vida civil, sacándolos de la miseria y el sobresalto”, pero sus gestiones fracasaron.

Poco después, el Juez del Partido de las Flores daba cuenta que los charrúas y minuanes habían quemado “la mayor parte de las casas y matando las gentes que encontraban, pues en una sola habitación se dio sepultura a siete cuerpos muertos”.

Meses más tarde, el Gobernador de Montevideo se preocupaba por los “robos y otros excesos”, particularmente tras los malones de los indios charrúas en que “perecieron varios vecinos de los campos inmediatos al Río Negro entre ellos Don Juan Ibarra, hacendado muy apreciable por su honradez…”

En agosto de 1804, el Gobernador Pascual Ruiz Huidobro recibe un oficio del Ayudante Mayor del Cuerpo de Blandengues, Don José Artigas dando cuenta de sus recientes encuentros sangrientos con los indios a los que les habían sacado “la caballada nuestra, y la que robada, llevaban del finado Ibarra
dándole muerte a dos de los Infieles, hiriendo a muchos como asimismo haberles quitado todas las armas que estos llevaban…”

Al mes siguiente, Artigas se dirige al Gobernador de Montevideo, diciéndole que el día 21, en el Arroyo Arapey, mandó baqueanos a las inmediaciones de los Arroyos Quaró y Quarey, los que regresaron informando que en las cercanías se hallaba una vaquería. “Toda la noche he caminado hasta apostarme a una corta distancia de la vaquería, aguardando a que amaneciese para avanzar. Amaneciendo el día 24 he prevenido al Alférez de Milicias Don Bibiano Durán, que con 30 hombres saliese al mismo tiempo que yo, (hacia) la vaquería, a recoger la caballada, advirtiéndole que no hiciese, ni menos su tropa, fuego ninguno, a no ser que hiciesen armas, o no quisiesen entregarse.
Siendo ya claro hemos avanzado como había dispuesto, habiendo apresado 57 indios y 4 chinas, una de éstas herida, y otra criatura, que hacen el número de 61 piezas, habiendo muerto algunos de éstos por resistirse a no querer entregarse. En el avance le han dado muerte los indios al Dragón José Fontella. El número de ganado vacuno que tenían ascendía a unas 2.000
cabezas, que he hecho largar al campo”.

A mediados de 1805, Javier de Viana le escribe al Virrey diciéndole- entre otras cosas- “dispuse que Don José Artigas, con la Compañía de Cazadores se ocultase en las Puntas del Guirapuitá con el objeto de descubrir alguna toldería…” y habiéndola ubicado, “dispuse de las fuerzas de mi mando…”
Los indios, al ver el grueso de las fuerzas, ganaron inmediatamente el monte. De Viana mandó echar pie a tierra a los hombres para que aprendiesen a los indios. En ese sangriento enfrentamiento “concluyeron con 20 bárbaros que pelearon como tales…”

Recurro a Oscar Padrón Favre para afirmar que “Artigas persiguió y mató indios… por más que a los fabricantes de mitos les cueste admitirlo”


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